¿Quiénes y por qué asesinaron a Diana Ximena Castañeda?

¿Quiénes y por qué asesinaron a Diana Ximena Castañeda?

Noviembre 03, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Yesid Toro, Reportero Q'hubo
¿Quiénes y por qué asesinaron a Diana Ximena Castañeda?

Diana Ximena Castañeda, cuyo cuerpo apareció desmembrado el pasado 13 de octubre en Marsella, Risaralda.

Así fue el asesinato de la mujer que apareció descuartizada en Risaralda, luego de sobrevivir a 95 puñaladas en Ansermanuevo.

El atroz asesinato de Diana Ximena Castañeda Lozano es una muestra más de lo inoperante que es la justicia en Colombia. Primero, porque el 21 de marzo de este año, la joven de 21 años fue brutalmente atacada a cuchillo por dos amigos suyos que la apuñalearon 95 veces, y a pesar de que milagrosamente se salvó, y que denunció con nombres propios a sus verdugos, pasaron cuatro meses sin que se produjeran las capturas respectivas. Segundo, porque la Policía de Ansermanuevo, norte del Valle, donde ocurrió este crimen, nunca hizo efectiva dos solicitudes de medida de protección para la víctima que la Fiscalía y Medicina Legal emitieron en mayo pasado, en las que se lee que Diana Ximena había sido víctima de homicidio en grado de tentativa por parte de Santiago Betancur y Camilo Ramírez. Y tercero, porque fue solo hasta después de que Diana Ximena fue desaparecida, el pasado 8 de septiembre, que se hizo efectiva la orden de captura contra uno de los presuntos responsables de las puñaladas, Santiago Betancur, quien cayó en un operativo del CTI. Finalmente, tras 35 días de angustia, el pasado 13 de octubre unos patrulleros de la Sijín del municipio de Marsella, Risaralda, fueron hasta un sitio conocido como Beltrán, donde hallaron dentro de un costal un cuerpo desmembrado, a orillas del río Cauca. Una semana después, ante el CTI, María Idalba Castañeda, madre de Diana Ximena, identificaría un brasier de color morado y un teléfono celular que presuntamente le pertenecían a su muchacha. También las autoridades determinaron que en el costal había unos restos de un feto de aproximadamente cuatro meses de gestación. Y en efecto, como recuerda Idalba, Diana estaba embarazada cuando desapareció. Ahora, aunque no hay una certeza científica de que en realidad ese sea el cuerpo de la joven, su madre está segura que sí. Su corazón se lo dice. “Y ese brasier morado era de mi muchacha”, insiste. Por ahora la carta dental no permitió establecer la plena identidad. Entonces habrá que esperar unos meses más para que sea el ADN el que lo determine. Lo cierto es que hay dos implicados. Santiago Betancur, que fue capturado, y Camilo Ramírez, quien se entregó ante un fiscal en Cartago. Ambos fueron denunciados por la misma Diana Ximena como los responsables de haberle propinado las puñaladas por robarle un iPhone. Y por ese delito, tentativa de homicidio, fueron indiciados. Entonces quedan varios interrogantes en este estremecedor caso. ¿Quién desapareció el pasado 8 de septiembre a Diana Ximena? ¿Quien la desmembró y la tiró al río Cauca estando embarazada? ¿Por qué? ¿Por ella haber denunciado su caso fue merecedora de tan horrible final? Por ahora no hay respuestas, sólo interrogantes. La niña que soñaba despiertaDiana vivía en Ansermanuevo con una de sus tías, con su padre y con su abuela. Tenía siete años cuando se separó de su madre. “Ella quería mucho a su abuelo paterno, lo adoraba”, recuerda María Idalba, quien tuvo una relación pasajera con el padre de Diana. Luego ella se fue de Ansermanuevo a un corregimiento de Pereira que se llama Puerto Caldas, muy cerca de Cartago. “Cuando niña, Diana era muy avispada. Nunca se le vio una cara de tristeza y siempre quiso estudiar y trabajar. A medida que fue creciendo fue cambiando, como todos los muchachos, pero siempre le gustó estar bien, tener sus cosas y me decía que iba a trabajar duro para que yo no pasara necesidades”. Así la recuerda su madre, que pocos años vivió con ella, pero que, asegura, tenían una buena relación a pesar de la distancia. En Ansermanuevo Diana terminó el bachillerato y su tía, Marleny Clavijo, la motivó para que continuara sus estudios universitarios. Primero hizo dos semestres de Administración de Empresas y Trabajo Social y luego se cambió a Pedagogía Infantil en Cartago. De hecho, de esta última carrera técnica ya hacía las prácticas en un jardín infantil en el que planeaba quedarse trabajando. Pero a medida que creció Diana, la niña graciosa y avispada, desarrolló algunas prácticas no tan buenas. Malas amistades que la inducían a consumir marihuana y amigas que la sonsacaban. También mantuvo una relación distante y en ocasiones tensa con su padre. “Con el tiempo se volvió rebelde y decía que ella tenía sus formas de querer y de llevar las cosas. Con su padre tuvo numerosas peleas y muchas veces la aconsejé para que no fumara marihuana. Sin embargo, siempre fue una muchacha con ganas de vivir, de hacer muchas cosas a pesar de que cogió malas amistades y vicios”, sostiene Enrique Aguirre, un vecino de Diana Ximena, quien terminó siendo el padre del hijo que ella esperaba cuando fue asesinada. María Idalba prefiere recordar sólo lo bueno de su hija cuando se le pregunta qué piensa de la declaración que Diana hizo ante la Fiscalía sobre día en que fue atacada. Se trata de una conversación por Facebook, de la que la joven refiere lo siguiente: “Santiago dijo que le habían regalado un (blond) marihuana cripi... no fui novia de ninguno de los dos, ni tuve relaciones sexuales. A veces fumaba marihuana con ellos”.María Idalba dice que su hija, al menos en su casa, nunca mostró nada de eso y que por el contrario aconsejaba a sus hermanas pequeñas para que no cogieran malos vicios. Diana era una de las cuatro hijas de Idalba, quien también tiene un varón. Es difícil, de hecho, creer que esa bella jovencita que siempre se veía bien vestida, maquillada, perfectamente peinada, de buen semblante y hasta posando en muchas fotografías como si fuera una modelo, hubiera algún día consumido drogas. Su problema de consumo, claro está, no justifica que la hayan asesinado. “Ella decidió vivir libremente, sin atarse a nadie; decía que era feliz como era y así la quise y la quisimos muchos”, aclara Enrique Aguirre. Además de sus estudios, Diana se destacaba por bailar bien, por ser alegre, cariñosa con sus amistades, entregada a lo que decidía hacer. La flaca, como le decían sus amigas, era fuerte a la hora de enfrentar problemas. Amante del reguetón y adicta al celular y las redes sociales. Tenía dos cuentas de Facebook, una con casi 300 seguidores y otra más privada con poco menos de 40 amigos. En ninguna de sus fotografías hacía alusión pública a su gusto por la marihuana. Más bien subía frases de amor o frases reflexivas que comentaba con sus ‘parceros’. Era, a su modo, feliz. Enrique dice que después de haberse salvado de morir por las puñaladas, Diana estaba más tranquila. No salía tanto a la calle y le pedía a él que alquilara películas para ver, y en las noches pasaban las horas juntos. Tras darse cuenta de que estaba embarazada, la joven también era más consiente de su situación. Su madre dice que Diana quería tener ese hijo. El día que su vida cambióEl 21 de marzo María Idalba estaba en su casa cuando recibió una llamada. Era Diana Ximena que con dificultad le decía que la habían baleado. “Creí se iba a morir. No sé por qué lo sentí eso”, dice ahora esta humilde mujer que trabaja algunas veces en casas. Idalba fue informada que su hija sería llevada a una clínica de Pereira. Esperó toda esa noche y fue solo hasta la madrugada del 22 de marzo que pudo al fin ver a Diana Ximena. Estaba cortada por todas partes. El cuello especialmente. El dictamen de Medicina Legal confirmó que Diana fue atendida de urgencias con “riesgo de muerte inminente, con sevicia que compromete órganos vitales”. Hasta los médicos decían que sobrevivió de milagro.“No hablaba, sólo escribía y así se comunicó durante las cinco semanas que estuvo en la clínica. Escribió en cuadernos muchas cosas”, recuerda. Entre esas cosas que anotó se leían los nombres de quienes casi la matan: “Camilo Ramírez y Santiago... por ese teléfono me querían matar. Yo pedí auxilio, una señora me ayudó. Me dejaron tirada”. En las semanas siguientes, mientras se curaba de las puñaladas, dos de las cuales por poco la desangran; mientras luchaba por respirar con una cánula, mientras comía con dificultad a través de una sonda, Diana Ximena se aferró a la vida. Sacó a relucir esa alegría que la caracterizaba, y tuvo tan buena disposición que hasta se peinó y se tomó algunas fotografías en las que se veía su estado de recuperación. El 10 de mayo Diana decidió denunciar a sus agresores. Su denuncia, recepcionada en la Sala de Atención al Usuario de la Fiscalía en Cartago, fue difundida días después por varios medios de comunicación que publicaron con asombro el milagro: una mujer se salva tras recibir 95 puñaladas. Seguro, desconocían que el verdadero valor de la noticia era que esa misma joven que sobrevivió tenía la valentía de denunciar a quienes la quisieron matar. Diana contó cómo ese día llegó junto con Camilo y con Santiago hasta un sitio conocido como la Loma del Parapente, en el sector de Trocaderos, una zona a las afueras de Ansermanuevo. Se habían citado por la red social Facebook. Saltaron una cerca y se ‘parcharon’ al lado de un árbol en medio de un potrero. Eran aproximadamente las 7:10 de la noche cuando se desató el salvaje ataque. “Santiago me tapó la boca y empezó a cortarme la garganta y Camilo comenzó a chuzarme el pecho, las manos, el vientre”. Ya en el suelo, uno de ellos le pegó una patada en la cara para verificar que estuviera muerta. Ella así se los hizo creer aguantando su respiración. Los dos jóvenes se marcharon no sin antes quitarle un iPhone, 15.000 pesos y una cadena de plata. Diana, en un desesperado intento por no morir, se levantó y tapó con una de sus manos la hemorragia en su cuello. “Estaba en este sitio -una mujer que vive en Trocaderos señala con su mano el lugar donde vieron la tierra teñida de sangre-. Luego fue a la casa que está abajo y allí una señora la ayudó”. La que habla, una vecina del lugar que no quiso dar su nombre, dice que ese punto es frecuentado por estudiantes y por grupos de jóvenes para consumir “porquerías”. Esa noche Diana Ximena tocó varias puertas, pero la gente gritaba al verla. Al final una señora se apiadó, con una toalla ayudó a parar más la hemorragia y la llevó al hospital.Cuando la remitiron a Pereira, los médicos de Ansermanuevo la daban por muerta. Lo que generó el salvaje ataque no está claro. Diana dijo en su declaración que finalmente Santiago y Camilo no llevaron la marihuana (cripi). “No había Cripi, no había nada, solo me llevaron para hacerme el daño porque ni drogados estaban. Me llevaron fue a matarme. ¿Usted cree que si uno tiene un problema con alguien y le mandan un mensaje, usted cree que uno va?”, declaró Diana ante la Fiscalía.De hecho, la joven agregó que inicialmente ella les sugirió que iba a ir con una amiga y ellos supuestamente le dijeron que no, que fuera sola. Diana Ximena se confió ya que desde hacía tres años conocía a Camilo. Ella, sin embargo, le contó a uno de sus amigos días después que sus agresores también le exigieron sexo, a lo que ella se habría negado. Lo que no hizo la justiciaLa denuncia se conoció públicamente y en Ansermanuevo todos comenzaron a ver a Diana: sus vecinos, en ese barrio frente al Hospital Municipal, sus amigos y sus verdugos. En mayo la joven ya estaba en casa. Y los meses siguientes, según recuerda Enrique Aguirre, fueron de tensión. “Muchas veces le dije que se fuera para donde la mamá, que no estuviera en este pueblo donde estaban los mismos que la quisieron asesinar. Pero ella no hizo caso. Sin embargo se calmó mucho, no volvió a salir, solo lo hacía con dos de sus amigas, en especial con una con la que antes se iba fines de semana enteros”. Mientras Diana se escondía, porque la Policía no hizo cumplir la medida de protección ordenada por la Fiscalía, le llegaron varias ‘razones’. Le mandaban a decir que arreglara, que retirara la denuncia, pero ella se negó. Además, los investigadores del caso le advirtieron que debía seguir adelante. “Que se pudran en la cárcel esos hijos de puta”, exclamaba ella con rabia. A eso se le suman las llamadas intimidantes que le hacían a la familia de Diana en las que pedían que se retirara la denuncia. Cosa que no es posible, aclara un investigador, porque las denuncias de delitos contra la vida son irrenunciables. Diana, asimismo, contó a la Fiscalía, según publicó la revista Semana, que familiares de Camilo se acercaron a ofrecerle dinero para que desistiera del proceso. “Que cómo íbamos a arreglar”, contó ella en su momento.Durante este tiempo los presuntos agresores continuaron como si nada en el pueblo. Uno de ellos trabajaba, el otro hasta cambió de casa. En medio de ese mar de riesgos, Diana tuvo un retraso en su período mestrual. No era un buen momento para tener hijos. En agosto supo que estaba embarazada. El padre del bebé era Enrique, su vecino, su confidente. Un amor sufridoEnrique Aguirre es cinco años mayor que Diana Ximena. Y la conoció cuando era una niña. Él se fue a prestar servicio militar y en uno de los patrullajes que hacía cayó en un campo minado de las Farc. El impacto le destruyó la pierna derecha. Estuvo a punto de morir porque el artefacto expulsó metralla con materia fecal humana. Regresó a su casa, enseguida de donde vivía Diana con su tía y su abuela, discapacitado. Con una prótesis. Con una pensión. “Diana y yo comenzamos a hablar más, ya la veía de otra manera, como mujer. Estaba muy bonita, pero era muy loquita, no quería tomarse las cosas en serio”, recuerda Enrique. Él asegura que con el tiempo su sentimiento se hizo más fuerte. Idalba dice que siempre estuvo de acuerdo con la amistad o la relación que ambos tenían. “Ella con el que más hablaba era con Enrique”. Enrique, además de paciente confidente, llevó muchas veces a Diana adonde la amiga con la que se iba los fines de semana, la acompañaba a sus diligencias de la universidad, le prestaba la moto y estuvo pendiente de ella en su recuperación. “Yo no sé por qué, pero la quería. Y ella decía que me quería a su manera, que no le gustaba atarse a nadie y que siguiéramos como estábamos”, dice Enrique. Cuando ella le contó de su retraso mestrual, Enrique le dijo que se hiciera los exámenes. Diana le aseguró que ese hijo era de él y él lo creyó. “Estoy seguro que sí, que era mío”. María Idalba dice que cuando Diana se lo contó, en lugar de enojarse, se alegró. “Me dijo, mamá le tengo una noticia: estoy embarazada. Y yo le respondí que eso no era malo, que me alegraba que fuera con Enrique”. De hecho, mientras Idalba sostiene casi con fervor una fotografía de su hija, entre lágrimas recuerda que la última vez que la vio le besó el vientre a su hermana, también embarazada curiosamente con las mismas semanas, y le dijo que cuidara mucho a ese bebé. Esa esperanza murió el 8 de septiembre pasado, día en que Diana desapareció. “Ese día íbamos a ver películas toda la tarde pero ella se quedó dormida. Y cuando despertó me dijo que le prestara la moto para dar vueltas con una amiga. Le dije que no podía porque iba a llevar a mi mamá a un bingo. Eso fue a eso de las 5:00 de la tarde, la última vez que la vi”, recordó Enrique. Nadie sabe con certeza quién y en qué vehículo se llevaron a la bella joven. Lo cierto es que estaba sentada en el andén de su casa. Hay quienes dicen que una moto arrimó por ella, otros que un vehículo. Pero quienes la conocieron aseguran que, siendo como era, no hubieran podido llevársela por la fuerza. “Tuvo que ser alguien que la conocía, eso creo yo y creemos muchos”, dice Enrique. Apareció el pasado 13 de octubre en un remolino que se forma en el río Cauca, a su paso por la vereda Beltrán, en Marsella, Risaralda. Todo apunta a que ese cadáver es el de Diana Ximena Castañeda. Los investigadores de la Sijín que hicieron el levantamiento dicen que el tejido había desaparecido y que más bien se observaba un costal con osamenta y las pertenencias antes mencionadas. Si fue desaparecida el 8 de septiembre y apareció apenas el 13 de octubre ¿Cuanto tiempo estuvo con vida? ¿La torturaron algunos días y luego la mataron? ¿Lo hicieron los mismos que hoy están capturados? ¿Su muerte está conectada con el ataque del que fue víctima meses atrás? La primera captura se hizo dos semanas después de la desaparición, es decir el 26 de septiembre. El otro implicado se entregó el 23 de octubre. Se dice que la Fiscalía 22 de Cartago no avanzó en las detenciones por falta de datos precisos sobre los denunciados. Entonces, ¿por qué se expidieron esas capturas con las mismas pruebas que Diana aportó cuando hizo la denuncia en mayo? Todo indica que el atroz asesinato de Diana Ximena Castañeda Lozano es una muestra más de lo inoperante que es la justicia en Colombia.

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