¿Quién es el 'doctor' de las Farc que aterroriza a Tumaco?

Octubre 23, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García | Reportero de El País
¿Quién es el 'doctor' de las Farc que aterroriza a Tumaco?

Los habitantes de Tumaco los días que no tuvieron energía salían en busca de un poco de agua y gasolina que les permitiera bombear las plantas eléctricas.

Detrás de la voladura de torres en Tumaco está un siniestro jefe de las Farc que presiona el pago de extorsiones y maneja el narcotráfico.

“Ya está claro, los ‘Urabeños’ se metieron acá, están negociando con la guerrilla porque trabajan de la mano con las Farc, para ver cómo se van a repartir el botín de Tumaco. ¿Quién va a cobrar el microtráfico?: los ‘Urabeños’. ¿Quién sigue manejando el narcotráfico?: las Farc. ¿Quién cobra vacunas en Tumaco?: los ‘Urabeños’. Se van a repartir el botín con las Farc”... Esa es la radiografía, en blanco y negro, que hace Humberto, de lo que hoy está pasando en Tumaco. Mientras recorremos en su camioneta las calles del centro, de Viento Libre, del 11 de Noviembre, el puente Pindo y El Morro, el hombre destapa el cofre de secretos a voces que esconde el puerto por dentro. Lo hace con tristeza, con resignación, como si la esperanza de los tumaqueños se hubiera zambullido en el mar y no hubiera vuelto a salir. Lo hace dentro de la camioneta para que afuera de pronto no lo vaya a escuchar alguien. Las paredes tienen oídos. En el pueblo nadie sabe quién es la persona que pasa al lado. Puede ser de la guerrilla o de las bandas criminales. La brisa puede llevar las palabras adonde no deben llegar.Humberto lleva casi sesenta años sobre la arena de Tumaco. Es contratista del Estado. Conoce todos sus secretos por fuera y por dentro y se crió con ‘el Doctor’, el siniestro jefe de las Farc que, de seguro, es quien tiene en jaque desde hace 20 días al pueblo con la voladura de torres eléctricas. Las Farc, según dicen, son las que vuelan las torres y ‘el Doctor’ maneja esa guerrilla en la región. ‘El Doctor’ es un mito que causa terror entre los tumaqueños, porque no se pone con rodeos para cobrar vacunas y extorsionar. Todos los contratistas del gobierno le pagan. Todos los comerciantes le pagan. Los altos funcionarios le pagan. Quien no le pague, lo desaparece o le mete su bombazo y punto, dicen en el pueblo. Sus tentáculos también llegan a la Administración Municipal y aprietan al fisco. El tipo sabe cuando la Nación va a girar una plata para Tumaco y ahí mismo llama al funcionario y le dice: -vea, ahí nos va a llegar algo, no... Por eso muchos piensan que este pueblo es inviable.Lo lamentable es que ‘el Doctor’ es de Tumaco. “Nos conoce a todos”, -dice Humberto-, por eso le ha ido tan bien en el negocio. “Jugábamos fútbol con él y con su socio alias Óliver. Antes de ser guerrillero trabajaba en el único asadero que había en Tumaco hace 30 años y nos servía el platico de pollo después de la borrachera”. ‘El Doctor’ ascendió matando y extorsionando.Ahora está escondido en los Ríos Mexicanos, una zona agreste al norte de Tumaco. Eso dicen en el pueblo, pero ni la Policía, ni el Ejército, ni la Armada que han desplegado 7.000 hombres a lo largo y ancho del puerto han podido ubicarlo. Muchos de sus secuaces los reclutó en Llorente, en Viento Libre, en Buenos y Aires y en 11 de Noviembre. Barrios pobres que han alimentado las pandillas durante décadas y ahora nutren a los ‘Rastrojos’, a los ‘Urabeños’, a la columna móvil Daniel Aldana de las Farc que, según las autoridades, es la que se ha encargado de la volar las torres y dejar sin energía y sin agua a Tumaco. Porque la poca agua que llega al casco urbano sale de la nueva planta de Bucheli (a ocho kilómetros) y va hasta la tubería madre del pueblo. De allí los tumaqueños la bombean con electrobombas instaladas en los contadores de los andenes, hasta tanques de 1000 litros que tienen en los techos de las viviendas para abastecerse. En todo ese proceso se necesita la energía que no llegaba hace tres semanas y que anoche llegó a eso de las 7:15 p.m.Todo empezó...La tragedia de Tumaco empezó hace un par de décadas, con los pobres desplazados de Llorente por parte de los raspachines venidos del Putumayo. Desplazaron a los indígenas y a los nativos, les dijeron: o me vende la casa o la vende. O me vende la tierra o lo mato.Llorente es un poblado a 65 kilómetros de Tumaco, en la vía a Pasto. Un caserío que de la noche a la mañana pasó de la miseria a la opulencia. Un cambio impresionante. Aparecieron almacenes, discotecas, lupanares. Un inimaginado derroche de comercio y dinero. “Lavadores”, dice Humberto. De hecho, un motor fuera de borda o una moto se conseguían en un millón de pesos más baratos en Llorente que en el almacén de motores Eduardoño del señor Carlos Palacio, en Tumaco.Poco después, la fantasía del poblado se teñiría de sangre. La disputa por el dinero de la droga provocaría la mayor masacre de la historia en ese puerto. Eso fue hace 12 años. Veinte personas fueron asesinadas y muchos cuerpos fueron arrojados al río Mira. Nunca aparecieron.Los paramilitares se asomaban a Tumaco. Una señora cuenta que a sus hermanas las invitaron a una reunión para apoyar la venida de los ‘paras’. Ella no fue por sus convicciones religiosas. Pero en esa oscura disputa de los violentos perdió a su esposo, lo mataron en la puerta de la iglesia-catedral. Y le mataron un sobrino. Sus hermanas terminaron trayendo a los paramilitares al pueblo.¿Pero cómo se metieron los paras? Los llevaron los comerciantes. La gente del pueblo cuenta que hace diez años la inseguridad era insoportable. Los ‘Aletosos’, una banda delictiva, empezó a atracar al taxista en la esquina y al de las zapatillas. Robaban a cualquiera. Luego se metieron al almacén de Ignacio Jiménez, un comerciante que tenía el negocio de abarrotes más grande de Tumaco. Lo mataron porque no se dejaba robar. Ese fue como ‘el florero de Llorente’ para el comercio que decidió enfrentarlos. Entonces crearon un grupo que se llamó los ‘Van Van’ para acabar con los ‘Aletosos’ y empezó el baño de sangre. Ocurrió a principios del 2000. Los ‘Van Van’ contratados para proteger a los comerciantes, terminaron convirtiéndose en el brazo urbano de las Farc, porque en la banda criminal había personas cercanas a la guerrilla. Los ‘Van Van’ les prestaban seguridad urbana a los cabecillas de la subversión cuando iban a Tumaco; se aliaron con el enemigo. ¡Pero qué es esto por Dios!, se preguntaron los comerciantes. Entonces apelaron a otra ‘solución’. Acudieron al jefe paramilitar Pablo Sevillano y llevaron al pueblo a los ‘paras’ que empezaron a matar a los ‘Aletosos’ y a los ‘Van Van’.Gran error. Sevillano no iba solo a extirpar el problema de inseguridad de los comerciantes, sino, sobre todo, detrás del negocio del narcotráfico que -recuerda Humberto- “en esa época sí era violento”. Miles de toneladas de droga salían por puertos y esteros desde Tumaco hacia altamar, sin mayor problema. Hoy, los cargamentos siguen saliendo, pero hay más control de la Armada. Una crónica anunciada...Hace más de tres años los paramilitares se fueron. Pablo Sevillano fue extraditado a Estados Unidos. Pero quedaron las bandas criminales conformadas, según dicen, por gente de los mismos ‘paras’. Los ‘Rastrojos’ heredaron el negocio y sembraron el terror. Hace unos meses llegaron los ‘Urabeños’ a desplazar a los ‘Rastrojos’ y están asumiendo ellos el negocio. Un pedazo del negocio, el del microtráfico, porque el otro pedazo, el del narcotráfico mayor, lo tiene ‘el Doctor’, jefe de las Farc que fue comisionado por alias Óliver -quien coordina las extorsiones y atentados en la zona- como jefe de finanzas.La Corporación Nuevo Arco Iris había advertido lo que iba suceder en Tumaco. El desplazamiento de los ‘Rastrojos’ por la llegada de los ‘Urabeños’. Y el enfrentamiento o, en su defecto, la alianza con las Farc para manejar el negocio del narcotráfico. Dicen que hoy la Administración del Municipio no le está marchando al ‘Doctor’. Que muchos se han rehusado a pagar extorsiones y que hay mucha fuerza pública desplegada. Que por eso las Farc están volando las torres de energía.El alcalde Víctor Gallo Ortiz no lo afirma ni lo niega. Pero reconoce que Tumaco “tiene problemas muy serios de presencia de grupos armados ilegales y bandas criminales dedicadas al narcotráfico”. Ellos estarían detrás del apagón de su pueblo. La cuestión es que hay 5000 hectáreas de cultivos de coca en la región, según censo del sistema de Naciones Unidades y esto atrae a los grupos.El terrorismo de las Farc volvió a sacar los dientes. En este octubre negro ha volado una docena de torres de energía, en una especie de extorsión colectiva a 102.000 habitantes. Una intimidación que no se sabe qué otro capítulo escribirá en esa historia de violencia que vive Tumaco.

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