¿Qué tanta influencia tendrá la negociación con la guerrilla en las elecciones del 2014?

Noviembre 10, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción El País, Bogotá y Cali

El anuncio del presidente Santos de que no va a haber pausa en la negociación marcó el rumbo que tendrá la campaña que se avecina.

La delgada línea que pintó el Gobierno para evitar que el proceso de paz fuera utilizado como herramienta política terminó por desvanecerse. Durante el año que ya cumplen los diálogos, quedó en evidencia que el cordón umbilical ya es irrompible y el coletazo que llega desde La Habana ya tiene repercusiones en la campaña a las elecciones del 2014.Son tres fenómenos los que brotaron durante el proceso: la polarización entre quienes apoyan los diálogos y los que los cuestionan; la paz como discurso proselitista, y la influencia de la negociación en la casi segura candidatura reeleccionista del presidente Juan Manuel Santos.Los analistas tienen claro que en materia de polarización no existen aguas tibias, las dos vertientes están marcadas en torno a quienes apoyan los diálogos y los que no, lo que ha profundizado el abismo que existe entre el presidente Santos y su antecesor Álvaro Uribe Vélez.El constitucionalista Juan Manuel Charry asegura que la repercusión más obvia es “el distanciamiento marcado entre Santos y Uribe”, lo que a su juicio llevó al Presidente a buscar alianzas con quienes fueron oposición del exmandatario, como lo el Partido Liberal.Dice que los diálogos “polarizaron la relación entre quienes antes eran aliados”, situación que generó –a su vez- que se perfilaran las dos visiones frente al proceso que utilizan el discurso de “que este es el momento de la paz o que se está negociando con terroristas en un ambiente que conduce a la impunidad”.El exmagistrado Eduardo Cifuentes manifiesta que el proceso catapultó a Uribe “para que tomara las banderas de la oposición, enfocada al tema de la paz”.Dice que eso se debería desligar, porque lo que tiene que haber es un consenso para acabar con el conflicto, pero en las condiciones actuales “es un enfrentamiento por la paz y la guerra”.Para el presidente del Directorio Nacional Conservador (DNC), Ómar Yepes, el tema de las diferencias entre Santos y Uribe se traslada al discurso, porque mientras el primero “aboga por sustentar que el diálogo es pertinente”, el segundo “insiste en que las Farc solamente serán sometidas a la fuerza. Esto ya es un tema de campaña”.Pero hay quienes observan que cada sector quiere capitalizar, a su manera, el tema de la paz. Así, el excomisionado Camilo Gómez asegura que “uno ve que el Gobierno intenta jugar a la polarización y el uribismo hace los propio” y explica: “Se estigmatizan tanto a los que hablan a favor de la paz como los que lo hacen en contra”.La mezcla elecciones-procesoEl anuncio del presidente Santos en el sentido de que el proceso no va a tener pausa, determinó que durante todo el proceso electoral proselitismo y paz se mezclarán.Sobre esto, el mismo ministro del Interior, Aurelio Iragorri ha dicho que el proceso de paz jugará un papel determinante en las elecciones por la polarización que existe sobre el tema.No obstante, hay quienes consideran que al país no le conviene el ‘coctel’ de elecciones y proceso de paz, tal y como lo reseña el analista León Valencia, quien califica esta situación como un aspecto “negativo, al que se le suma que se dialoga en medio del conflicto”. El excontralor Carlos Ossa piensa que los procesos electorales en Colombia siempre han estado contaminados de alguna manera y la guerrilla ha actuado tácitamente en ellos, pero hoy tiene un elemento adicional y es que la derecha “ya tomó este tema como bandera de campaña”.Eduardo Cifuentes coincide con esa visión y tiene una percepción más pesimista cuando indica que si bien la guerrilla siempre ha incidido en las elecciones “lo va a seguir haciendo, incluso, tras su eventual desmovilización”.ReelecciónFinalmente, el fantasma de la reelección también tiene su propio capítulo en el coletazo de los diálogos. Si bien el mismo presidente Santos ha dicho que son temas separados, son muchos quienes consideran que el proceso terminará definiendo la continuidad o no del Jefe de Estado.“El proceso polarizó la reelección de Santos”, dice Juan Manuel Charry, quien además agrega que “si el mismo es exitoso, la reelección es un hecho, pero si se termina con una paz criticada eso afectará seriamente la posibilidad de un nuevo cuatrienio para Santos”.Sin embargo, Camilo Gómez cree que “no va a ser un tema tan influyente, porque no hay sorpresa en que el presidente Santos decida ser candidato”.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad