¿Qué pasa por la mente de una madre que vende a su hijo?

Julio 04, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Qué pasa por la mente de una madre que vende a su hijo?

En menos de 15 días detuvieron a dos mujeres. Una prostituía a sus hijas. Otra grababa vídeos porno.

“—Mi pobre niña —suspiró—. No te alcanzará la vida para pagarme este percance. Empezó a pagárselo ese mismo día, bajo el estruendo de la lluvia, cuando la llevó con el tendero del pueblo, un viudo escuálido y prematuro que era muy conocido en el desierto porque pagaba a buen precio la virginidad”. Lea también: capturan a una mujer señalada de prostituir a sus hijas en la ladera de Cali. La niña se llama Cándida Eréndida. Tiene 14 años. Su historia es una novela del famoso Gabriel García Márquez. Su abuela, su madre de crianza, era una exprostituta que la vendió  para que le pagara la casa que se incendió porque  dejó prendida una vela. En las empinadas calles del barrio Lleras Camargo, en Siloé, se escondía también una historia.  Otra Eréndida, de 14 años, era prostituída por su propia madre. La mujer, de  38 años, fue capturada por la Policía acusada de prostitución y proxenetismo. Las víctimas eran su hija de 14 años, una pariente, de esa misma edad, y otras vecinitas del barrio amigas de las niñas. Los investigadores de la Sijín de la Policía y la Fiscalía recibieron una denuncia de la madre de una de las adolescentes, que se enteró de lo sucedido. La niña se había escapado de la casa porque un tío la maltrataba. Su tía política le ofreció que se quedara en su casa, que la iba a proteger. Los primeros días fue así. Le dio techo y comida.  Luego, la indujo a prostituirse. Pero no se lo hacía solo a ella. La mujer tenía tres hijas más: de 8, 14 y 22 años. A las dos mayores las había prostituido también. “Supimos que a la mayor -que ya tenía un niño de 3 años- la prostituyó desde niña. Y a la de 14 también la estaba vendiendo. Ella tenía varios cuartos en su casa y allí las hacía atender a los clientes. Otras veces Lea también: Casa por cárcel para mujer señalada de vender pornografía de su hija de diez años. ¿Cuál era la deuda que tenían que pagarle sus hijas?  ¿ Por qué una madre prostituye a su propia hija? ¿Qué lleva a una madre a inducir a un hijo a delinquir? Este año en la ciudad, según cifras de la Policía Metropolitana de Cali, han sido capturadas cinco personas por el delito de uso de menores para la comisión de delitos. Sin embargo, las autoridades no tienen clasificados cuántos de estos casos fueron cometidos por las madres. La capitán Marcela Sanabria, comandante de la Policía de Infancia y Adolescencia de la ciudad, explica que aunque en muchas investigaciones en las que los menores de edad están vinculados a delitos como robos callejeros o tráfico de drogas, sospechan que las madres los han inducido, y en algunos casos, enseñado a robar, ha sido muy difícil probarlo judicialmente. La oficial recuerda que el año pasado en la operación contra la banda de microtráfico conocida como ‘Las Gordas’ arrestaron a una mujer porque llevaba la droga encaletada en el pañal de su bebé. El pequeño está bajo protección del Instituto de Bienestar Familiar.  Lea también: Recreacionista utilizaba Whatsapp para incitar a la pornografía infantil en Palmira La capitán Marcela, quien lleva casi tres años en la ciudad, dice que en el tema del microtráfico es casi una cadena familiar, en la que los últimos eslabones son los niños, usados como ‘campaneros’ o para transportar la droga. “Uno ve una abuela, de 50, con hijas de 35, que tienen hijas de 20 años, que ahora son madres de niños. Se embarazan desde muy temprana edad y repiten esas cadenas de maltrato y pobreza. Y todas las generaciones participan en la venta de drogas”, explica.   Pero esa espiral de maltratos no solo se relaciona con delitos como el tráfico de drogas. Un analista, experto en delitos sexuales de la Sijín, dice que esta espiral también se da en el tema del maltrato y abuso sexual. “Lo más probable es que  la señora que prostituyó a sus hijas haya sido víctima de maltrato y abuso cuando niña. Y  está relacionado con un contexto de pobreza, de insatisfacción de las necesidades básicas”. La hermana Alba Stella Barreto, directora de la Fundación Paz y Reconciliación, que  durante 18 años lideró un proyecto de adolescentes embarazadas,  asegura que en muchos casos las mujeres repiten, corrigen y aumentan en sus hijos lo que ellas sufren cuando niñas. “Cada vez más los niños son hijos del Estado. Desde bebés hasta los 6 años están desde las 6:00 a.m. hasta las 6:00 p.m. en la guardería, mientras sus mamás trabajan. Después en el colegio la mitad del día y el resto en la calle. El poco tiempo que pasan hace que no creen un vínculo afectivo fuerte. Y algunas madres tienen la percepción que sus hijos se vuelven un encarte”. Así explica  la hermana Alba Stella el contexto de maltrato y de inducción de las madres a los delitos.  Recuerda que en los años que duró el albergue de adolescentes muchas de ellas habían sido prostituidas o inducidas a tener relaciones sexuales por sus propias madres, que veían la posibilidad de que el padre de esos hijos les diera dinero. “No conocemos casos en los que los hayan inducido a ser sicarios o pandilleros, pero sí son permisivas cuando llegan a su casa con cosas ajenas o con plata. Y también cuando un niño llega golpeado a su casa, pues le dicen que sea hombre, que no se deje y se incentiva la violencia”, agrega. Hace diez años, en marzo del 2006, una mujer fue detenida en Cali por inducir a su hijo, de 14 años, a asesinar a otro adolescente, que le había dado un puño. “Chúcelo, tiene que respetar”, le decía la mujer a su hijo, según se conoció en el proceso contra ella. La pobreza Justo una semana antes de que arrestaran a la mujer señalada  de prostituir a sus hijas, otra madre fue detenida, esta vez por grabar videos pornográficos de su hija de 10 años de edad y venderlos en una página web. La mujer, quien había sido prostituta estaba sin trabajo, por lo que empezó a contactarse con extranjeros por internet. Luego, le pidieron que enviara fotos y videos de su hija y ella accedió. Cuando la Policía la capturó en un inquilinato del barrio República de Israel, la pequeña  aseguró que ella era la que se había grabado porque le prometieron un celular. Para las autoridades su madre, para convencerla le había prometido el celular. “El común denominador en estos casos es la pobreza. Madres que no se han educado, muchas analfabetas o con solo la primaria”, dice la capitán Marcela. Dos años antes, en febrero del 2014, en el barrio Terrón Colorado capturaron a una mujer, de profesión enfermera, señalada de grabar videos porno de sus hijos de 7 años y 2 años y  una sobrina de 8 años. El proceso inició en Canadá, donde le encontraron a un pedófilo el material.   ¿Cómo una madre se convierte en el verdugo de sus propios hijos?  Javier Rojas, exdirector de psiquiatría forense de Medicina Legal, explica que aunque parezca raro esto es más normal de lo que se cree. “En muchos de estos casos son madres con una personalidad antisocial. Cómo van a proteger a sus hijos si ellas no generan empatía, no tienen vínculos afectivos reales con nadie. Pero también se puede analizar que en algún momento, el vínculo afectivo se haya roto por algún evento del pasado de la mujer y los menores dejan de ser sujetos de protección”, explica el psiquiatra. El experto señala que también se debe tener en cuenta el fenómeno cultural o situacional de esas madres, a las que no les importa el desarrollo moral de sus hijos ni de ellas mismas. Su sistema de valores es otro. “El contexto de violencia y  de conflictos también inside. Hay sociedades que tienen comportamientos de psicópatas sin serlo.  Personas moldeadas por el medio en el que crecen. La pobreza, violencia y desigualdad son caldos de cultivo”.

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