¿Qué papel van a desempeñar las Fuerzas Militares en el postconflicto?

Mayo 11, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa
¿Qué papel van a desempeñar las Fuerzas Militares en el postconflicto?

De darse el proceso de paz, las Fuerzas Militares podrían sufrir algunos cambios, entre ellas concentrarse en el combate de actividades delictivas a las del conflicto armado. El tema ya se ha tocado desde el Estado.

Expertos analizan qué podría pasar con las Fuerzas Armadas, de terminar conflicto con las Farc.

De concretarse un acuerdo de paz con las Farc en La Habana, las Fuerzas Militares empezarían un proceso de transformación para convertirse en un aparato armado diferente al que conoce hoy el país.De eso ya han venido hablando el Presidente de la República, el Ministro de Defensa y comandantes de las distintas fuerzas, que plantean para sus hombres escenarios como vigilancia a minería ilegal, control del medio ambiente, ayuda en inundaciones, avalanchas, crecidas de ríos e incendios forestales, y monitoreo de volcanes. Eso, claro, sin dejar de mirar ni un momento el cumplimiento de su objetivo principal, que es derrotar a los grupos subversivos.Pero al tema de lo que será el futuro de las Fuerzas Armadas se ha sumado un nuevo elemento planteado por las Farc: el pie de fuerza también debe ser reducido.Ese hecho ha despertado inquietudes que, curiosamente, por disímiles que parezcan, se encuentran en una preocupación común, y es que, incluso llegando a un acuerdo de paz, persistirán dos amenazas para el país que deben ser atendidas con cuidado y firmeza: el narcotráfico y los grupos de la guerrilla que van a seguir delinquiendo en el posconflicto con perfil de bandas criminales.Para María Victoria Llorente, directora ejecutiva de la Fundación Ideas para la Paz, la reducción de las Fuerzas Militares es algo que hay que considerar, pero no en lo inmediato ni mucho menos en función de una exigencia de las Farc. “Con lo que yo no estaría de acuerdo es que ni el tema doctrinario ni el tema de pie de fuerza deban ser algo que se acuerde en la mesa de negociación. No lo veo legítimo”. “Si se logra firmar la paz con las Farc y logramos que dejen las armas, y hacemos lo mismo con el ELN, pues sin duda el país va a tener que revisar todo el tema de seguridad”, dice, y agrega que esa revisión pasa por analizar cómo va a ser el reparto entre militares y policías. Ella piensa que, a diferencia de lo que pasaría con las Fuerzas Militares, la Policía sí debería tener un incremento de personal porque se requiere para brindar seguridad ciudadana. Al hacer una comparación con procesos de paz en Centroamérica, Llorente precisa, primero, que allí sí hubo acuerdos sobre la reforma estructural completa del sistema de seguridad, porque “se estaba hablando de sistemas autoritarios en donde había violaciones masivas a los derechos humanos por las fuerzas de seguridad del Estado”. “Esas eran unas condiciones distintas a las de Colombia”, sostiene la directora de Ideas para la Paz, tras aclarar que “no estoy diciendo que acá no hayan violaciones de los derechos humanos, pero acá no es un escenario que se tenga que desmontar todo el aparato de seguridad y volverlo a hacer. Hay que hacer una transición y hay que ir reformando aquello que ya no se ajusta a la realidad del país sin un conflicto armado interno”. El analista John Marulanda asegura que la reducción de las Fuerzas Militares no lo puede hacer el Estado porque las Farc lo pidan. Para él, es necesario un análisis concienzudo de la situación de seguridad del país y del presupuesto para tomar decisiones al respecto. “Ese es otro lema de las Farc, del cual piensan sacar beneficio político. Pero no se van a reducir las Fuerzas Armadas, sería muy grave que el Estado lo hiciera por simple solicitud de la guerrilla. El Estado ha sentado su posición al decir el vocero del Gobierno que ni el esquema militar ni el político están en discusión en la mesa”, asevera Marulanda. El analista prevé, eso sí, una reasignación de tareas a la Fuerza Pública, por ejemplo, la de los ingenieros militares a obras públicas. “Eso es vital en este momento, cuando la infraestructura del país necesita avanzar para cumplir con los TLC, y en eso los ingenieros militares serían de gran utilidad. Igualmente, las tropas destacadas al cuidado de la infraestructura petrolera podrían dedicarse a otras actividades, incrementando el esquema de seguridad fronteriza con Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil y Panamá”, dice. En otras palabras, todo el potencial humano y tecnológico que está en manos de las Fuerzas Militares se pondría más al servicio del desarrollo del país que a la confrontación interna. Sin embargo, Marulanda advierte: “Aunque se logre la paz, el narcotráfico quedará en manos de muchos de las Farc que van a seguir en eso. Ese va a ser el principal problema que va a enfrentar el país y ahí la Fuerza Pública tendrá un papel que jugar”. En caso de que se alcance un escenario de paz, Marulanda destaca para la Fuerza Pública la posibilidad de seguir ofreciendo a otros países su amplio conocimiento en la lucha contra la insurgencia y contra el narcotráfico, pues se ha venido convirtiendo en entrenadora e intercambiadora de experiencias. “No hay en América Latina, y en muy pocos países en el mundo, por ejemplo, pilotos de aviones de combate táctico, es decir, en conflictos de baja intensidad, y de helicópteros, que tengan la experiencia que tienen las Fuerzas Militares colombianas”, dice, tras agregar que hay que tener en cuenta que esos éxitos fueron con el apoyo de EE.UU., y ese país ha venido reduciendo sistemáticamente el apoyo a raíz del Plan Colombia.

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