¿Qué hay detrás de los homicidios por 'ajustes de cuentas' en Cali?

Octubre 02, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Qué hay detrás de los homicidios por 'ajustes de cuentas' en Cali?

El sicario irrumpió en la noche del miércoles pasado en el Sanandresito del Sur y asesinó a un hombre que se encontraba en una venta de minutos de celular. Le propinó cuatro tiros. Un vigilante también murió.

Un holandés fue asesinado en el norte de la ciudad. En el Sur mataron a un hombre en un centro comercial. Así van las investigaciones.

El jueves 22 de septiembre tres sicarios asesinaron al holandés Micah Jonah, quien salía de una peluquería cerca a plena Avenida 6 con Calle 37B. El extranjero estaba acompañado de dos hombres más de su misma nacionalidad y un colombo-holandés, que se identificó como el traductor.

Los extranjeros se hospedaban en un lujoso hotel de la zona. Habían llegado la noche anterior y aprovecharon para hacer una especie de fiesta con mujeres que ingresaron a su habitación.

Pero esta no era la primera vez que visitaban Cali.  En el mismo hotel tienen un reporte de su estadía entre el 2 y el 10 de septiembre (solo 19 días atrás). Y las autoridades caleñas confirmaron que Jonah no se trataba de un turista cualquier, su nombre aparecía relacionado con carteles mexicanos de la droga. Además, en Holanda tiene antecedentes penales por los delitos de homicidio, secuestro, hurto y violación.

Sus dos amigos, quienes desaparecieron de la ciudad, tomaron horas después un vuelo que los llevó a San Salvador. La investigación preliminar arrojó que este caso tiene como móvil un ajuste de cuentas entre miembros de una organización de narcotráfico trasnacional, relacionada con el Cartel de Sinaloa y cuyo jefe era Micah.

“Esta agrupación, que se movía entre México, Centroamérica y Colombia compraba droga para el Cartel de Sinaloa. El jefe era el holandés, creemos que alguien quería quedarse con su puesto y contrataron los sicarios para matarlo”, explicó uno de los investigadores.

En el pasaporte de este hombre le figuraban entradas a México, Salvador y Colombia.

Una semana después de este crimen, al otro extremo de la ciudad, en un centro comercial de la Calle 11 con Carrera 80, en el sur de la ciudad, un sicario irrumpió  y le propinó cuatro disparos en la cabeza a Leonardo Rivera Vera, de 33 años, oriundo de Santander de Quilichao y quien era vendedor de  carros.

Aunque los dos casos no tienen ninguna relación sus móviles, para las autoridades, se dan en una categoría de ajustes de cuentas o venganzas.

Entre enero y agosto de este año en la ciudad se han presentado 355 asesinatos por venganzas (entre los que se encuentran los ajustes de cuentas o las venganzas personales), que en su mayoría son cometidos por sicarios en motocicletas o en vehículos. Esta cifra, comparada con el mismo lapso del 2015, muestra un aumento del 54 % de los casos.

Pese a que los homicidios en la ciudad han disminuido, la modalidad de venganzas aumenta.

El general Nelson Ramírez, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, señaló que esas retaliaciones en su mayoría se deben a disputas por el control del microtráfico entre pequeñas organizaciones.

 Uno de esos casos se presentó el 11 de septiembre pasado en la galería de Santa Elena, donde mataron a cuatro personas. Las autoridades aseguran que ese caso se trató de una disputa entre las organizaciones de El Gomelo y El Paisa, dedicadas a la extorsión y al microtráfico.

“Estos casos en su mayoría se dan en el Aguablanca o en zonas de ladera. Cuando los crímenes ocurren en sectores de la ciudad como las comunas 22, 17, 18 ó 2 se evidencia que si son retaliaciones de bandas más organizadas dedicadas al narcotráfico”, dijo.

El oficial puso como ejemplo un caso ocurrido en un restaurante de Ciudad Jardín, en la Comuna 22, donde el 21 de junio pasado intentaron asesinar a un  hombre. 

Pablo Durán Rave, quien se encontraba con detención domiciliaria, fue herido por un pistolero que ingresó hasta el lugar.  La Policía indicó que Durán, oriundo de Buenaventura, estaba relacionado presuntamente con narcotráfico. Y el jueves  22 de septiembre un grupo especial de la Dijín lo capturó en Cali por una solicitud de extradición de una Corte de Estados Unidos.

Entre abril y junio, las autoridades también reportaron una serie de homicidios en el Comuna 17, especialmente en el barrio El Ingenio. La Policía relacionó algunos de estos hechos con   vendettas. En esta zona se han  presentado este año 24 muertes violentas, mientras que en el mismo lapso de 2015 fueron 18. 

“Ahora  no hay jefes notables en el narcotráfico como en otras épocas. Son  organizaciones independientes y autónomas con controles de rutas marítimas fuertes con capacidad para transportar hasta 800 kilos de cocaína o más  que zarpan desde el Pacífico hacia países de Centroamérica. A estos jefes lo único que les interesa es pagar el impuesto a la guerrilla y a las  bandas criminales. Reciben grandes sumas de dinero  que llegan a Colombia a través de casas de cambio”, aseguró un investigador de la Policía que lleva décadas luchando contra el narcotráfico.

“Son personas del común que en algún momento fueron empresarios o adinerados y quieren seguir creciendo su capital  con el transporte de cocaína, ahora cada quien maneja su propia estructura, hay narcos y personas u organizaciones dedicadas al cultivo, producción o procesamiento de coca. Todo funciona como ‘outsourcing’”, agregó.

Los jefes de los  antiguos carteles de la droga están presos en Estados Unidos o muertos. En la región, quedan antiguos sicarios, que manejan ‘oficinas de cobro’, quienes se disputan el control del microtráfico.

 Estas bandas, que antes pertenecían a las estructuras de los hermanos ‘Comba’ o de los ‘Rastrojos’, quedaron en manos de mandos medios. En los últimos dos años varios de estos jefes han sido detenidos (como los alias de Manila,  Boliqueso, El Enano Aldemar, Búho, Lobo y  Fresa )  se encuentran presos en cárceles de Colombia.

 Precisamente, las informaciones de inteligencia relacionan el asesinato de  Leonardo Rivera Vera con las bandas de alias Fresa y de Manila, quienes eran socios.

  “De los Rivera Mera, que eran cinco hermanos de Santander de Quilichao, a los que apodaban ‘Los Pistones’, solo queda uno, los otros han sido asesinados”, reveló uno de los investigadores.

Uno de estos crímenes se presentó en mayo del 2015 en una compraventa de carros de   la Autopista Sur Oriental. En esa ocasión murieron  Eider Muñoz Molina, de 41 años, dedicado a la compraventa de vehículos;  Luis Fernando Valencia Forero, de 35 años y rentista de capital, y  Giovani Rivera Vera. 

Las autoridades relacionaron este crimen con una disputa entre alias Fresas con ‘Avestruz’, miembro de otra disidencia de los ‘Rastrojos’.

Alias Fresa se encuentra detenido, mientras ‘Avestruz’ es buscado por las autoridades. Esta semana capturaron a dos de sus hombres más cercanos conocidos como Vaca y Torci.

 Aún los investigadores no han determinado si este crimen se deba a una nueva disputa entre algunas de estas organizaciones. “Muchos de ellos siguen teniendo control de sus grupos desde las cárceles. Pero mandar desde lejos no es tan fácil así que se generan roces con otros que quieren quedarse con el poder o grupos nuevos que pretenden ingresar a sus zonas. Ahora los sicarios se dedican a trabajar al mejor postor”, anotó un investigador del CTI de la Fiscalía.

Atentado contra una mujerOtro de los casos que las autoridades relacionan con vendettas de la mafia es el atentado ocurrido el 27 de agosto contra Ana María Gallo Fina, a quien le propinaron cuatro disparos.Esta mujer,  oriunda de Buga,  acababa de llegar de España cuando fue agredida por los sicarios. La persona que la acompañaba falleció.Según las autoridades,  no era la primera vez que cometían un atentado contra ella.La mujer había sido pareja de dos miembros del Cartel del Norte del Valle. Uno de ellos apodado El Sobrino (quien regresó al país tras purgar una pena en EE. UU. y alias Choco, quien fue asesinado).Además,  era prima de Mauricio Fina, alias Gaviota, detenido en México.
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