"Profanar cuerpos es una bofetada a la sociedad": Arzobispo de Cali

"Profanar cuerpos es una bofetada a la sociedad": Arzobispo de Cali

Julio 16, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

A las 3:30 p.m. del lunes un grupo de jóvenes ingresó al Cementerio Central, rompió una lápida e intentó incinerar el cuerpo de un joven asesinado en mayo. La Policía llegó a controlar la situación.

Monseñor Darío de Jesús Monsalve rechazó la profanación de una tumba de un cementerio. Autoridades analizaron medidas de seguridad.

Un rechazo total expresó el martes la Iglesia Católica frente al caso de profanación de una tumba que se presentó el lunes en el Cementerio Central de Cali. El arzobispo de la ciudad, monseñor Darío de Jesús Monsalve, calificó este hecho como una “injuria grave y escandalosa” que atenta contra todo lo sagrado.El Arzobispo convocó el martes en la tarde a una reunión urgente con la Secretaria de Gobierno, la Policía, los directivos del cementerio y sacerdotes reconocidos de la ciudad, para analizar lo ocurrido. “Esto es una bofetada espantosa a toda la sociedad”. Y es que el pasado lunes, a las 3:30 p.m., un grupo de unos 20 jóvenes, entre ellos algunos menores de edad, ingresó al Cementerio Central y se dirigió hacia la tumba de un joven que había sido asesinado el pasado 21 de mayo en el barrio Pizamos I. Allí rompieron la lápida y sacaron el cadáver para incinerarlo. Aunque la Policía logró intervenir, el cuerpo alcanzó a ser manipulado. Según lo explicó el martes el comandante de la Policía de Cali, general Hoover Penilla, detrás de este hecho estaría una retaliación entre pandillas de la ciudad. “Hemos comprobado que el cadáver llevaba cerca de dos meses enterrado y que correspondía a un joven que hacía parte de una pandilla que era rival de otra”, dijo el oficial.Las primeras investigaciones apuntan a que los sicarios que asesinaron al joven en mayo pasado serían los mismos que, junto con otras personas, llegaron a profanar la tumba de este joven. Para el Arzobispo de Cali este comportamiento se puede calificar como un acto de “necro-sadismo”, que quiere decir destrucción de un cadáver para desahogar la venganza y aumentar la medida de la ofensa a un difunto.“Esto tiene que ver con una tendencia esquizofrénica que lleva a pensar que no se puede dejar al muerto entero y tranquilo, y por eso ocurren también los casos de desmembramientos”, expresó monseñor Monsalve. Violencia en sitios sagradosDurante la reunión que se llevó a cabo el martes en la casa del Arzobispo de Cali, las autoridades policiales y religiosas de la ciudad estudiaron las medidas y protocolos que se están aplicando en los cementerios de la ciudad, cuando se presentan funerales de personas asesinadas. Y es que los hechos violentos en estos sitios sagrados no son nuevos en Cali. Ya se han presentado casos de enfrentamientos entre miembros de pandillas durante los entierros de jóvenes o agresiones a las tumbas de algunas personas que, al parecer, están involucradas con grupos criminales.El mismo Comandante de la Policía reconoció que lo ocurrido el pasado lunes “tiene que ver con la constante violencia que se vive en el camposanto, donde se presentan enfrentamientos”.Uno de los casos más graves ocurrió en noviembre del 2009, cuando seis personas de una misma familia fueron masacradas en el Cementerio Central en pleno novenario de un difunto. Hombres armados irrumpieron en el lugar y causaron pánico entre las cerca de 200 personas que allí se encontraban. Aunque algunas personas han propuesto que debe aumentarse la seguridad en estos sitios, el padre Ricardo Martín León, gerente del Camposanto Metropolitano -al que pertenecen el cementerio central, del norte, del sur y Siloé- aclaró que la entidad tiene un protocolo de seguridad para que la Policía vigile los entierros de las personas que murieron de forma violenta.En ese sentido, el capitán John González, comandante del Distrito 1 (donde está ubicado el Cementerio Central) afirmó que existe una reacción inmediata para acudir a estos funerales, que cuenta con cuatro motocicletas, cada una con dos policías. “Acompañamos el funeral desde el momento en que los familiares llegan al cementerio, para evitar que se presenten problemas”. El capitán no descartó, sin embargo, que es necesario aumentar la coordinación entre los cementerios y las autoridades, para que todos los entierros que representen riesgo cuenten con dicho acompañamiento policial.Por su parte, el capitán Carlos Gaitán, comandante operativo (e) de la Policía, también propuso durante el encuentro que todos los cementerios tengan circuitos de seguridad con cámaras y que sus empleados porten radios de comunicación, para que puedan informar si se presentan hechos violentos. No obstante, en la reunión del martes se concluyó que, más allá de aumentar la seguridad de los cementerios, la forma de evitar que se presenten nuevos casos de profanación en la ciudad es realizar un trabajo de concientización con las familias y los jóvenes que estarían involucrados en pandillas."No son barras bravas"La secretaria de Gobierno de Cali, Laura Lugo, aclaró que lo ocurrido ayer no estaría relacionado con peleas entre las barras del América y el Cali. "No podemos afirmar eso y menos cuando ellos están en un proceso de resocialización. Hay que minimizar la ola de amarillismo que hay frente a este caso".Por su parte, los directivos del Cementerio Central informaron que ya se están tomando medidas para proteger este cadáver, al tiempo que pidieron que no se estigmatice al campo santo.

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