¿Por qué quedó libre el policía investigado por la masacre de Pance?

¿Por qué quedó libre el policía investigado por la masacre de Pance?

Noviembre 05, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

La Fiscalía ha explicado que Miller Ramos Escobar fue investigado por entregar los chalecos, más no por participar en el homicidio.

El hecho de que Miller Andrés Ramos Escobar, el policía detenido por entregar los chalecos a los autores de la masacre de Pance, en el sur de Cali, fuera dejado en libertad ha generado una serie de preguntas en la opinión pública. El uniformado fue llevado el sábado pasado ante el Juzgado 18 Penal Municipal, con funciones de control de garantías. En las audiencias preliminares aceptó los cargos de prevaricato por acción por facilitar tres chalecos de la institución, que habrían sido utilizados en el homicidio de las ocho personas, en una casa finca del sector La María, el 3 de octubre pasado.La Fiscalía ha explicado que Ramos Escobar fue investigado por entregar los chalecos, más no por participar en el homicidio, por esa razón el delito que se le imputó fue el de prevaricato por acción.De acuerdo con un reporte de la Fiscalía, el procesado, de 26 años de edad, fue quien extrajo las prendas de uso institucional, del Laboratorio de la Regional Cuatro de la Policía Nacional.Ramos Escobar, quien se entregó ante el fiscal del caso, en la tarde del 31 de octubre, llegó a un preacuerdo con la Fiscalía, en el que acepta haber entregado los chalecos. La Fiscalía, por haberse allanado a los cargos, le rebajó el 50 % de la pena. Durante la audiencia, el imputado aceptó los cargos y el fiscal del caso no solicitó la medida de aseguramiento en establecimiento carcelario. El juez aceptó que el procesado quedara en libertad, pero vinculado a la investigación. El procesado pagó $450.000 correspondientes al valor de los chalecos.Esta decisión generó una serie de dudas en la opinión pública. Sin embargo, fuentes de la Fiscalía explicaron las razones por las que el uniformado no fue enviado a la cárcel.Por un lado, aseguró un fiscal, al haber aceptado los cargos la pena le quedó en 34 meses, lo que es inferior a cuatro años de cárcel y los delitos que tienen una pena menor a cuatro años son excarcelables.Asimismo, para dictar una medida de aseguramiento privativa de la libertad se tienen que cumplir una serie de requisitos: que el imputado pueda entorpecer o afectar las pruebas del juicio o amenazar a los testigos; que haya riesgo de que no asista a las comparecencias judiciales que requieran.Para la Fiscalía, el hecho que el uniformado se haya allanado a los cargos evita el juicio y no hay pruebas o testigos que se puedan afectar. Y en el caso de la comparecencia, el hecho que se haya entregado a las autoridades hace que se presuma que va a seguir asistiendo a las citaciones. “La Fiscalía no tiene pruebas para vincularlo con los homicidios, la única prueba que existe es que él sustrajo los chalecos”, explicó un fiscal.Un abogado penalista, consultado por El País, aseguró que pese a que la opinión pública sienta que hubo impunidad, “el código penal colombiano es por los actos y en este caso los actos que se le comprueban al policía es que sustrajo esos chalecos y por eso es que se juzga”.De otro lado, la Policía explicó que se está realizando el trámite disciplinario, por parte de la Inspección, para destituirlo. “Es un proceso interno administrativo que al haber aceptado los cargos lleva a una destitución. Por otro lado, está el proceso con el juez penal militar en una investigación por abandono del puesto”. La relación del policía y la masacreLa hipótesis que maneja la Fiscalía sobre la masacre de ocho personas es que Julio César Naranjo, alias J1, y sus hombres llegaron a la casa finca de Pance para una reunión.Una vez entraron al lugar fueron sometidos por los sicarios, quienes usaron los chalecos de la Dijín, para hacerse pasar como policías. Incluso, en la investigación se conoció que alias Camilo, señalado como el presunto cerebro de esta masacre, permitió que sus hombres lo esposaran a él para no despertar las sospechas de ‘J1’. Luego, cuando estaban ya inmovilizados se cometió la masacre.En el lugar quedaron abandonados los cuerpos de los ocho muertos, doce armas de fuego y varios chalecos, chaquetas y gorras de la Dijín.Los investigadores lograron establecer que los chalecos habían salido del Laboratorio de Criminalística de la Regional No. 4 y que estaban perdidos desde julio pasado.Luego, se conoció que el patrullero Miller Andrés Ramos Escobar los había entregado. La conexión con los autores de la masacre es que este es primo de la esposa de alias El Mono, otro de los detenidos.Fuentes de la investigación revelaron que alias El Mono aseguró en un interrogatorio que la relación del uniformado con la masacre solamente había sido entregarles los chalecos y las gorras, que este no hacía parte de su organización.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad