¿Por qué la paz no ha llegado a la zona rural de Jamundí?

¿Por qué la paz no ha llegado a la zona rural de Jamundí?

Enero 28, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País
Jamundí

Uniformados de la Policía, portando armas largas, hacen parte de las unidades que patrullan los caminos que conducen a Villacolombia y La Liberia. Cada uno debe usar chaleco antibalas.

El País

La situación de orden público en la zona rural de Jamundí, en el Valle, es delicada. Muestra de ello es que el Ejército no se arriesga a custodiar a un equipo periodístico para subir a los corregimientos de La Liberia y Villacolombia, a unos 45 minutos del municipio.

A la ya conocida presencia de antiguos miembros de las Farc en estas zonas, se le suma ahora la llegada de hombres procedentes de Norte de Santander y Putumayo, los cuales se están autodenominando ‘EPL-Los Pelusos’, adoptando en la primera parte del nombre las siglas correspondientes al Ejército Popular de Liberación.

Al menos, así quedó en evidencia hace una semana con la captura de tres hombres que se identificaron con ese nombre, los cuales habrían llegado procedentes de estas zonas atraídos por el narcotráfico y la posición estratégica del sur del Valle con el norte del Cauca, en especial el corredor de El Naya, que es utilizado para sacar droga hacia el Pacífico.

Soldados de la Tercera Brigada del Ejército les incautaron armamento como un proveedor de fusil AK47 con 23 cartuchos, dos granadas de mano, cinco estopines ineléctricos, un cordón detonante y un kilo de pasta base de coca.

Hoy, según cálculos de inteligencia del Ejército, el grupo de supuestos ‘Pelusos’ no supera los 15 integrantes y estaría liderado por alias Rojas y alias Berlín, mientras que detrás de la disidencia de las Farc sigue figurando ‘El Burro’, con no más de 25 hombres.

El coronel Pablo José Blanco, comandante de la Tercera Brigada del Ejército, advierte que junto a los capturados de hace una semana fueron destruidos dos campos minados, cada uno conformado por entre cinco y ocho artefactos explosivos artesanales.

“Esto es mucho más delicado porque ya estamos hablando de que la población puede estar en riesgo en las zonas apartadas”, afirma el uniformado al tiempo que indica que en el último trimestre han incautado más de 150 kilos de pasta base de coca y de 300 kilos de clorhidrato de cocaína en zona rural de Jamundí.

Jamundí


Para el Comandante, los supuestos ‘Pelusos’ que estarían haciendo presencia en la parte alta del municipio, son los mismos que operan desde el 2015 con el mismo nombre en El Catatumbo, Norte de Santander, y que fue creado por alias Megateo, abatido por las Fuerzas Militares hace tres años.


Sin embargo, Carlos Montoya Celi, de la Fundación Paz y Reconciliación, cree que no se trataría de una expansión de ‘Los Pelusos’ a nuevos territorios como Jamundí, sino más bien una estrategia de algunas personas utilizando el mismo nombre con el fin de generar miedo entre la población.

“Pueden tener relación en el sentido de que se financian netamente del narcotráfico, pero no necesariamente representa el EPL que opera en Norte de Santander, tampoco que responda a una organización jerárquica, militar o política”, dice el investigador.

***

Detrás de los hombres con acento nortesantandereano estaría la intención de reclutar excombatientes de las Farc para volver al mundo armado como supuestos ‘EPL-Los Pelusos’, esto con el fin de moverse en Suárez, norte del Cauca, pero también en Jamundí, sur del Valle.

Así cree un comerciante que conoce la zona de cerca, quien pide omitir su identidad, al indicar que los violentos están buscando captar hombres de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, antiguas Zonas Veredales Transitorias de Normalización.

“En el Cauca están ofreciendo hasta $2.500.000 mensuales de pago para que un exguerrillero de las Farc, acostumbrado toda su vida a sentirse seguro con un fusil, deje estos espacios y vuelva a delinquir, ahora como ‘EPL-Los Pelusos’. Les garantizan un arma de largo alcance”, dice el hombre.

La fuente afirma que la labor principal de los supuestos ‘Pelusos’ es vivir de los cobros económicos por permitir el movimiento de la droga, desde su proceso de siembra hasta la venta de la pasta base.

“En Jamundí, arriba, lo que hay son cultivos de hoja de coca, entonces, por custodiar los sembrados los santandereanos están cobrando un dinero a las familias y por permitir que se mueva la base de coca también. Esta sale de los procesadores que hay en La Liberia y Villacolombia. Por un kilogramo de pasta base están cobrando $500.000 de impuesto”, cuenta el comerciante.

El olor a éter, ácido sulfúrico, soda cáustica, cemento y gasolina, afirma, puede llegar a combinarse con el viento en inmediaciones de la parte alta de Jamundí, en límites cercanos al Cauca.

“La base de coca se prepara en finquitas y en construcciones que pueden albergar no más de seis trabajadores. Los insumos y la pasta base, de a tres o cuatro kilos, se mueve por la zona rural hasta en mochilas que llevan hombres en moto”, expresa el comerciante.

El hombre dice que en la parte alta de Jamundí son contados los laboratorios para la producción de la cocaína pura, la mayoría están del lado del Cauca, donde “de un kilogramo de pasta base los narcotraficantes sacan dos de la droga pura para luego enviarla por El Naya hacia el Pacífico”.

Los otros hombres que hacen presencia en la zona, según las autoridades, son exFarc, los cuales también viven de los ‘impuestos’ que cobran por permitir movilizar la droga y los insumos para el procesamiento de la misma. Los subversivos de ambos grupos se estarían protegiendo en casas de estos sectores, lo que dificulta a las tropas combatirlos.

Y es que entre los dos bandos ilegales ya hay registro de enfrentamientos en zona rural de Jamundí, los últimos tuvieron lugar los días 4, 5 y 6 de enero pasado, según se pudo conocer.

De igual manera, el 8 de diciembre la muerte de seis personas en zona rural de Suárez, Cauca, fue atribuida a enfrentamientos entre antiguos miembros de Farc, al mando de alias Pija, y supuestos EPL, coordinados por alias Duván y Camilo, dos de las víctimas.

A todo esto se le suma que ni las comunidades de esta parte rural del municipio quieren ayudar a que la situación cambie. Solo el martes pasado, la Gobernación del Valle anunció que en la parte alta de Jamundí no se logró llegar a un acuerdo con las comunidades para la sustitución voluntaria de cultivos de hoja de coca.

La situación en la zona rural de Jamundí es delicada. Incluso, el Ejército le advirtió el jueves a un equipo de El País que la forma más segura de llegar hasta allí es en un helicóptero.

Panfleto a indígenas

El viernes pasado, a través de un supuesto panfleto, fueron amenazados de muerte varios líderes indígenas de la zona rural de Jamundí. 

El escrito, cuya autenticidad está siendo investigada, fue firmado por supuestas Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC. 

La alerta se dio cuando el documento llegó a la comunidad indígena Kwe Se Kwe Nasa.

Alonso Guachetá, líder de la comunidad y uno de los supuestos amenazados, negó los supuestos señalamientos que le hacen en el texto al calificarlo de colaborar con “la guerrilla”. 

”Vemos con preocupación está situación”, puntualizó.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad