¿Por qué están asesinando a las mujeres en Cali?

Julio 12, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Por qué están asesinando a las mujeres en Cali?

La directora del Insituto Cisalva que estudia temas de convivencia en la ciudad, afirma que las agresiones contra mujeres en el país son una “pandemia silenciosa”.

En lo que va del año han asesinado a 47 mujeres en Cali. 13 de los casos, dice la Alcaldía, son feminicidios. "Pandemia silenciosa".

Los últimos casos se presentaron el pasado jueves 2 de julio.  Una de ellas, Jackeline Ríos Rendón, 34 años,  fue asesinada en el barrio Guaduales del norte de Cali luego de que recogiera a su hijo de siete meses que estaba siendo cuidado por un familiar. 

El sicario llegó en bicicleta hasta  la Calle 71E entre carreras 8A y 9 y disparó contra ella. No importó el bebé en sus brazos, no importó que aún eran las 5:30 p.m. y la zona estaba atestada de gente. No importó, las balas se oyeron por todo el barrio mientras el hombre huía.  

La otra mujer, Luz Lorena Solano, 34 años también, fue asesinada cuatro horas después en el otro extremo de la ciudad.

Había terminado de jugar un partido de fútbol en un complejo deportivo de la Carrera 70 con Calle 13. 

Las cámaras de seguridad del lugar atestiguaron el hecho: Luz Lorena estaba sobre su moto y se disponía a salir y el hombre, caminando, se le acercó, desenfundó el arma y disparó en tres oportunidades. Cerca a ella había cuatro personas. Dos de ellas resultaron heridas.  

Ese mismo día, dos de julio de 2015, Luz Karime Lugo, de 30 años, era asesinada por su esposo, un policía de Yumbo que luego se disparó en la cabeza. 

El hecho ocurrió en la Calle 5N con Carrera 11 del barrio Pizarro de ese municipio. El policía murió de inmediato. Ella falleció horas después, desangrada en un hospital. 

Cada una de las tres mujeres, que también eran madres, que también eran hermanas, que también eran hijas, pasó a ocupar otro lugar, más anónimo, más vago, entre las estadísticas: tres casos más entre los 47 homicidios de mujeres que se han presentado en el área metropolitana de Cali en lo que va de este año. 

Tres homicidios más entre los 92 que figuran en los registros de la Fiscalía como ocurridos en todo el Valle del Cauca en 2015. Tres vidas que ahora tiene la forma de documentos, expedientes, investigaciones, preguntas.

En casa de Yackeline no saben qué le dirán a su hijo cuando crezca y pregunte por su madre. ¿Cómo murió? ¿Por qué?

La semana pasada el presidente Juan Manuel Santos sancionó la ley que castiga con penas más severas a los responsables de feminicidios en el país. 

La ley define como un feminicidio  todo asesinato de una mujer por su condición de mujer o por motivos de su identidad de género (ver recuadro).

 De acuerdo con los datos del Observatorio Social de la Alcaldía, en lo que va de 2015 han sido asesinadas 47 mujeres en la ciudad. No obstante, aclara María Isabel Gutiérrez, directora del Instituto Cisalva, no todos los casos pueden clasificarse como feminicidios. 

“Hasta ahora, la información que se tiene permite concluir que 13 del total de asesinatos son feminicidios. Se debe esperar el resultado de las investigaciones para ver si esa cifra aumenta”, afirma la investigadora. 

Gutiérrez, al igual que investigadores del Observatorio Social, sostienen que una parte considerable de los homicidios de mujeres en la ciudad no son feminicidios, es decir, no se enmarcan dentro de contextos de violencias contra la mujer. 

“El asesinato de una mujer que pertenece a una pandilla en enfrentamientos de estos grupos, por ejemplo, o de una mujer en medio de un robo, no es un feminicidio. En estos casos se trata de muertes que se dan en circunstancias diferentes a las de violencia de género”, explica Gutiérrez.

Las cifras de la Alcaldía indican que de los 13 feminicidios contados hasta ahora, 11 ocurrieron por violencia intrafamiliar, uno en medio de una riña y otro por un conflicto sentimental. 

“Esto nos revela un fenómeno fundamental: el escenario en el que las mujeres son más afectadas por la violencia es la propia casa y los agresores son sus compañeros sentimentales. Por esa misma razón es que muchos casos de violencia no son denunciados, lo que hace que en la ciudad, y en el país, la violencia contra la mujer sea una pandemia silenciosa”, concluye María isabel Gutiérrez.

Para el personero de Cali, andrés Santamaría, si bien es cierto que una de las principales causas de la violencia contra la mujer en la ciudad tiene que ver con un tema sociocultural de machismo, lo que en cierta medida explica los altos índices de violencia intrafamiliar, también es cierto que las dinámicas de violencia en la ciudad hacen que las agresiones contra las mujeres por su condición se estén dando en otros escenarios. 

Para Santamaría no se puede afirmar tan fácilmente que el homicidio de una mujer que presuntamente pertenece a una pandilla, en medio de choques de estos grupos, no es un feminicidio.

“El fenómeno que está ocurriendo en Cali es que muchas pandillas e incluso bandas criminales están instrumentalizando a las mujeres. Básicamente las obligan a hacer parte de esos grupos con amenazas de violarlas, por ejemplo. Ahí hay claramente violencia contra la mujer, pues se aprovechan de su condición para integrarlas a esos grupos”, dice.

Una mujer que trabaja con niñas afrodescendientes víctimas de la violencia  en el oriente de Cali, sostiene que, de hecho, las adolescentes se han vuelto una especie de trofeo de guerra para las pandillas. 

La mujer, que prefirió ocultar su identidad, conoce varios casos de niñas que sostienen relaciones sentimentales con los líderes de las pandillas por obligación, es decir, bajo amenaza de los mismos pandilleros. 

“A esas niñas entonces las empiezan a tildar de pandilleras, y los grupos con los cuales está en disputa el grupo que maneja su novio, la buscan a ella para matarla o violarla solo por el hecho de estar relacionada, así sea obligada, con el líder de la pandilla. La verdad es que en barrios como Llanoverde, Potrerogrande, Desepaz, El Vallado, eso ni se denuncia. Sencillamente la Fiscalía viene, hace el levantamiento de los cadáveres y dicen que fue por pandillas o ajustes de cuentas o venganzas, pero se quedan desconociendo todo lo que hay detrás”, dice la mujer.

Santamaría, personero de Cali, sostiene que es muy probable que el número de feminicidios en Cali sea superior a la cifra que maneja la Alcaldía porque, dice el funcionario, el sistema de estudio de los casos es muy débil. 

“El análisis que se hace de los asesinatos de mujeres es mediocre. La Administración parece desconocer todas las circunstancias que hay detrás de cada caso, lo que es indispensable para entender el fenómeno. Entonces manejan unas cifras como si quisieran ocultar cosas, en lugar de entenderlas y contrarrestar la situación”, afirma Santamaría.

En el resto del Valle del Cauca, según indica el comandante (e) de la Policía Valle, coronel Javier Martín, en donde se han presentado 45 homicidios en 2015, la situación es semejante a la de Cali. “Gran parte de los homicidios tienen que ver con grupos delincuenciales, sea porque las mujeres hagan parte de ellos, o porque caigan asesinadas a modo de venganza entre los líderes”.

De hecho, en los casos de las muertes de la modelo Alejandra Rincón, encontrada muerta en la vía Rozo-Palmira; y la abogada colombo-española, María Eugenia Hidalgo,  hallada en zona rural de Palmira, no se descartan las hipótesis de venganzas entre grupos criminales. 

Para María Isabel Gutiérrez, directora de Cisalva, en Cali se requiere la implementación de políticas pedagógicas para  generar un cambio cultural de respeto por la mujer. 

La especialista en temas de violencia dice que esos programas deben estar dirigidos a mejorar las relaciones entre hombres y mujeres desde el hogar y la escuela, con el fin de neutralizar las actitudes machistas en la sociedad. 

En eso coincide el personero Andrés Santamaría, y critica exactamente el hecho de que la Alcaldía no cuente con programas fuertes de pedagogía contra la violencia de género.  

Ahora bien, tanto Santamaría como varias líderes de grupos que trabajan con mujeres víctimas de violencia coinciden en que es necesario un fortalecimiento de la justicia, que va mucho más allá de la implementación de la nueva ley. 

Santamaría insiste en que se requiere un fortalecimiento de la Fiscalía, pues de acuerdo con investigaciones de la Personería, más del 90 % de las denuncias por violencia contra la mujer terminan archivadas. 

Y eso sucede, dice el funcionario, porque la Fiscalía no cuenta con suficiente personal para atender los casos de violencia. De hecho, el ente tiene 25 fiscales de la Unidad de Vida que investigan todos los homicidios en Cali, y cuenta apenas con dos fiscales para delitos sexuales y violencia intrafamiliar.  

 

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