"Por la paz vale la pena perdonar": hermana de diputado asesinado por las Farc

"Por la paz vale la pena perdonar": hermana de diputado asesinado por las Farc

Agosto 20, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Judith Gómez Colley | Editora de Poder

Ángela María Giraldo, hermana de Francisco Javier Giraldo, diputado del Valle asesinado por las Farc en el 2007.

Ángela Giraldo Cadavid, hermana de uno de los diputados del Valle asesinados por las Farc, habla de su experiencia como víctima en Cuba. Dice que fue duro estar ahí. “No representé a las familias de los otros diputados”.

Ángela María Giraldo Cadavid, quien estuvo el sábado pasado en La Habana frente a los victimarios de su hermano Francisco Javier, uno de los 11 diputados del Valle asesinados en cautiverio por las Farc en 2007, dice que ese día fue duro y complicado “porque se perdona pero no se olvida”. Cree que hay un compromiso real de paz de las Farc.También aclaró que no fue a Cuba en representación de las familias de los otros diputados. ¿Cómo fue su experiencia en La Habana, en ese cara a cara con los victimarios de su hermano?La visita a Cuba no era para hacer un cara a cara con los victimarios. Eso hay que dejarlo claro. Nuestro fin no era convertirnos en una comisión de la verdad. Viajamos para contribuir a sensibilizar frente a los horrores de la guerra. Nosotros no buscamos hablar de manera directa con los miembros de las Farc ni con los negociadores del Gobierno. Simplemente queríamos presentar nuestra postura a favor de la paz, de la reconciliación y el perdón, pero la finalidad no era un encuentro directo con los miembros de las Farc.Pero, pese a que no fue un cara a cara como dice, ¿tuvo la oportunidad de hablar directamente, por ejemplo, con Pablo Catatumbo, autor del secuestro de los diputados del Valle, sobre la masacre?Sí, él (Pablo Catatumbo) se me acercó cuando yo estaba hablando con Sergio Jaramillo y me agradeció la sinceridad de mis palabras, dijo que nunca debió haber sucedido lo de los diputados. Mostró arrepentimiento por ese hecho y que tenía un compromiso con la paz, que ellos no se van a levantar de la mesa hasta que se haya firmado el acuerdo de paz.¿Usted escuchó la palabra perdón por parte de Pablo Catatumbo o de otro miembro de la guerrilla por la muerte de los diputados?Nunca. En mi caso particular, yo no les solicité que pidieran perdón. Yo les dije que yo los había perdonado, pero que a la sociedad colombiana, en su conjunto, le debían pedir perdón, pero tampoco era la finalidad que lo hicieran en ese momento, porque posteriormente se van a montar las comisiones de la Verdad y Perdón. Esta no era una comisión de esas, el encuentro no tenía esa finalidad. ¿Tenía claro a qué iba a La Habana o sus expectativas eran mayores?Yo lo tenía muy claro. Teníamos como finalidad exponer los hechos de violencia que han enlutado a todas las víctimas del país. Era decirles que no queremos seguir en esta guerra y estamos dispuestos a perdonar, a la reconciliación, si hay un compromiso real en la paz. Ese era el objetivo.¿Cómo fue ese momento de tener que mirar a la cara, a los ojos, a los victimarios de su hermano?Fue muy duro mirarlos, es complicado. El salón afortunadamente era grande y a un lado estaban los negociadores del Gobierno, al otro los de las Farc y los miembros de los países garantes. Era complicado porque uno los perdona, pero no olvida. Es difícil y uno puede perdonar, pero eso no quiere decir que vayan a ser los mejores amigos de uno. Uno sigue recordando lo que sucedió y eso, desde todo punto de vista es inaceptable, pero por la paz vale la pena el perdón.¿Ya usted perdonó del todo?No sé si en el perdón hay términos medios. Yo en genérico los perdono. Mi hermano desde el cautiverio dijo que él había perdonado a todos los que tanto sufrimiento habían ocasionado y que la paz inicia por nosotros. Con esas palabras de mi hermano, que los perdonó, yo también los perdono. Esa es la base del proceso que estoy llevando a cabo.Hubo muchas críticas por la integración del grupo de víctimas, porque se mezclaron de las Farc, de paramilitares, del Estado y de falsos positivos. ¿Quedó conforme o debían ser solo los de la guerrilla?Sí quedé conforme. Los que participaron son personas empoderadas de los derechos de las víctimas, es gente maravillosa, me sorprendió la capacidad de análisis de cada una de ellas. Al principio fue difícil para mí que fueran otras víctimas, pero cuando escuché sus historias, uno se da cuenta que no podemos clasificar a las víctimas por el victimario, porque lo que prima ahí es el dolor que han sufrido, y ese dolor es el que nos identifica y tenemos derechos a expresar esos momentos de angustia, de duelo. Las personas que fueron son valiosas, llevan mucho tiempo reivindicándose como víctimas y tenían todo su derecho de asistir. Lo importante de este encuentro era poderles demostrar a las Farc que tenemos un compromiso sincero con la paz y que estamos dispuestos a perdonar. Ese era el mensaje. Eso se logró y lo importante es que todos coincidimos en que queremos la reconciliación y la paz para Colombia. ¿Con cuánto tiempo de antelación le dijeron que se iba para La Habana?Me di cuenta un día antes de la salida, que había sido escogida como víctima para integrar el grupo.En un sector de los familiares de los diputados asesinados se le critica el hecho de que usted sabiendo que iba a Cuba no los llamó para decirles de su viaje o preguntarles qué mensaje les mandaban a las Farc...Es que yo no iba representando a los familiares de los diputados, eso es importante que quede claro. Las víctimas íbamos de manera personal y no como organización. Hay víctimas que están súper organizadas y hablaron a nombre de su organización, pero en el caso particular de los diputados, uno no puede decir que pueda hablar en nombre de todos, porque no hay un consenso y el dolor de cada familiar es propio. Cuando me invitaron a participar, nunca me dijeron que yo iba como representante de los familiares de los diputados asesinados. Yo iba como hermana de Francisco Giraldo, por toda la gestión que yo había hecho para el acuerdo humanitario. Esa era la función, pero en ningún momento fui en representación de los familiares. Pero, ¿no pensó en llamar a alguno de ellos y contarles que iba en esa comisión? Sí, hablé con Adriana Barragán, que me dijo que no quería que hablara a nombre de ella, le dije que no lo iba a hacer, que no me iba a adjudicar vocerías que no he pedido ni me han dado. Pero la información sobre mi escogencia me la dieron sobre el tiempo. No tengo contacto con los familiares. Insisto en que mi invitación fue por ser hermana de Francisco Giraldo y no por los otros diputados.¿Y cómo recibe las críticas de que no tuvo en cuenta a las demás familias?La gente siempre critica, nunca está contenta. Yo nunca me hablo con ninguno de los familiares de los diputados, pues hablo con Sigifredo. Hablé con Adriana Barragán, pero con las demás familias no lo hago porque estoy concentrada en mi trabajo en Bogotá. Los familiares de los diputados no somos amigos, hay un tema común que nos surgió, que fue el secuestro, pero no mantenemos contacto. Pero además esta no era comisión de verdad y perdón, esas comisiones se van a hacer posterior y cuando se instalen, los familiares podrán hacer parte de ellas. Esta era representación individual de cada persona como víctima.¿Cree que otros familiares de los diputados serán tenidos en cuenta?No sé, porque yo no incido en la conformación de la lista. Eso toca preguntárselo a los que escogen.¿Cómo recibió el matoneo del que fue víctima en las redes sociales, donde está involucrada una congresista a la que ya denunció?Creo que es una irresponsabilidad de la representante María Fernanda Cabal, que sin conocerme ni saber quién soy, se atreva a escribir un mensaje de esos en las redes sociales, a las que todo el mundo tiene acceso y donde me dejó expuesta. Ella me expuso para que la gente me tratara de comunista, de miembro de las Farc, de narcoterrorista. Eso no se debe hacer, las víctimas merecemos respeto por todo el trabajo que estamos haciendo. He recibido mucho apoyo de la ONU, del Gobierno Nacional, de los países garantes.Lo que duele es que una vallecaucana sea capaz de tanto daño con un mensaje de esos. Lo que uno espera es que líderes políticos, como representantes a la Cámara, tengan más conciencia del alcance de sus palabras. La persona a la que yo saludaba no era miembro de las Farc, se trata de Jaime Avellaneda, que es del equipo negociador del Gobierno.¿Hoy, después de haber ido a La Habana, se siente más tranquila?Sí, siento que el proceso está en buenas manos. Sentí mucha seriedad del equipo negociador de Colombia, que son personas con altos niveles profesionales y que tienen compromiso absoluto. De alguna manera sentí un compromiso también de las Farc. Yo sé que es difícil creer que las Farc estén comprometidas con el proceso, pero creo que sí lo están. Ellos se acercaron, nunca los busqué, y manifestaron su compromiso. Por el bien de Colombia espero que eso sea real. La visita ayudó para afianzar mis esperanzas en el proceso y que está siendo bien manejado.¿Cree que estos viajes de las víctimas aportarán o quedarán como, dicen críticos, de turismo? En el proceso ya hay tres acuerdos, por lo que no pueden decir que es turismo. Esas calificaciones son riesgosas. Es injusto calificar así el proceso. Las víctimas no tienen finalidad de concretar nada, lo que buscan es que sean reconocidas como víctimas para que los actores armados se den cuenta que han hecho mucho daño y para mostrarles el dolor y el daño que ha hecho la guerra en el país.

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