Por atentado contra Londoño, las Farc habrían pagado $2.000 millones

Mayo 20, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Juan Pablo Gómez I Colprensa

Cada día es más fuerte la teoría de que la Columna Teófilo Forero ordenó el ataque contra el ex ministro Fernando Londoño en Bogotá.

Alias El Paisa, cabecilla de la Columna Teófilo Forero de las Farc, habría pagado $2.000 millones para que se perpetrara el atentado contra el ex ministro Fernando Londoño, ocurrido el pasado martes en el norte de Bogotá. Informes de inteligencia sostienen que este monto habría sido entregado hace cerca de un mes, tiempo en el cual se iniciaron las labores de seguimiento en contra del exministro del Interior Fernando Londoño, contra quien iba dirigido el ataque. “‘El Paisa’ hizo parte de los sicarios de Pablo Escobar, estuvo en la época más violenta de los narcotraficantes de las décadas de los ochenta y los noventa (del siglo pasado), eso lo heredó él y llevó esos procedimientos a la guerrilla. Él aprendió todos esos actos terroristas”, indicó una fuente cercana a la investigación del reciente hecho terrorista. Aunque aún no se ha confirmado oficialmente quiénes fueron los autores del ataque al exministro, el primero en lanzarse con una teoría sobre los responsables fue el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Luis Eduardo Martínez. Tras ser consultado por el hecho, el oficial no dudó en manifestar que era “atribuido a las Farc”. Sin embargo, minutos más tarde fue desmentido por el propio presidente Juan Manuel Santos, quien le salió al paso a lo dicho por el jefe de la Policía en la capital. “Aún no es claro quien es el responsable”, manifestó Santos el martes.Analistas creen que el Presidente de la República entregó esa declaración a raíz de que ese día se discutía en el Senado el polémico Marco Legal para la Paz, que el propio Londoño ha atacado tanto, desde su programa radial ‘La hora de la verdad’, de Radio Súper, y desde las columnas de opinión en varios de los principales diarios del país.Sin embargo, con el paso de los días, las evidencias recopiladas apuntan a que guerrilleros de las Farc sean los responsables del atentado, debido a que ataques como el del martes tienen la firma de la Columna Teófilo Forero.“Durante la llamada ‘zona de distensión’ hubo presencia de integrantes de la ETA que instruyeron a gente de la ‘Teófilo’ en materia de explosivos y armas no convencionales, por eso es que fueron ellos”, sostuvo la misma fuente, al tiempo que recordó que la bomba en el Club El Nogal fue autoría de esa columna, considerada un grupo élite de las Farc.El sofisticado explosivoLapa: molusco gasterópodo de concha cónica con abertura oblonga, lisa o con estrías, que vive asido fuertemente a las rocas de las costas. Así define la Real Academia Española de la Lengua la palabra que esta semana estuvo en boca de los colombianos, aunque no precisamente por cuenta del animalito, cuya longitud no supera los diez centímetros.Con ese mismo nombre se conoce al tipo de bomba con la que el pasado martes se atentó contra el exministro Fernando Londoño, hechos en los que murieron el intendente de la Policía Rosemberg Burbano, integrante de su cuerpo de seguridad, y José Rodríguez, su conductor.Según lo conoció El País, los investigadores ya establecieron que el explosivo fue ubicado en el centro de la puerta del conductor del exministro Londoño. Se trató de un artefacto, que contenía menos de un kilo de material explosivo de alto poder. El sistema no es nuevo en la historia militar. El primer atentado cometido con una bomba de esta naturaleza data de 1917. En esa oportunidad, las Fuerzas Militares italianas hundieron el destructor inglés Dreadnought, durante la Primera Guerra Mundial.El teniente coronel Miguel Fernández González, del Centro Nacional contra Artefactos Explosivos Improvisados y Minas de la Jefatura de Ingenieros del Ejército, explica que “durante la Segunda Guerra Mundial los ingleses hicieron lo propio, pero con buques alemanes” .Según cuenta Fernández, al artefacto le adoptaron el nombre del molusco debido a que simula la adherencia que el animal hace en las rocas. Es decir, que para que sea detonado debe ir pegado al blanco, que por lo general es un medio de transporte. “Para ser adherido se puede emplear un imán, un pegante potente o una cinta adhesiva de doble faz. Todo depende del peso del artefacto”, precisa el teniente coronel.El imán cumple, además de la de fijar, otra función dentro del acto terrorista. Por tratarse de un accesorio de metal, al momento de la detonación se fragmenta, con lo que sus esquirlas también constituyen peligro para quienes se encuentren cerca. Un oficio similar desempeña el envase que recubre el explosivo, en el evento de que sea de metal.Su activación es como la de cualquier otro artefacto. Por lo general puede ser vía celular o con un control remoto, así como con sofisticados mecanismos que requieren un poco más de tiempo para ser activados. De allí que los investigadores que tienen a su cargo el caso Londoño hayan descartado la segunda conjetura, para concentrarse en la primera, específicamente en la del control.Una fuente cercana a las pesquisas sobre el caso de esta semana sostuvo que sería uno de estos aparatos, similar al de un eleva vidrios eléctrico de un carro, el que detonó la bomba. “La explicación es sencilla. Si hubiera sido un celular habrían corrido el riesgo de que la llamada no hubiera salido o se hubiera caído la señal, mientras que con uno de estos controles hay una mayor efectividad para que detone” , precisó.La distracciónHace cerca de dos meses un infiltrado en la guerrilla les advirtió a las autoridades sobre un atentado que se realizaría en Bogotá en contra de algún ministro, por lo que fueron reforzados los esquemas de seguridad de los funcionarios que hoy hacen parte del gabinete.Incluso, en la mañana del martes hubo certeza de que el carro bomba desactivado en el sur de Bogotá era el destinado para ese ataque, ya que ese día se iniciaba el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos. Esa teoría caló entre las autoridades, pese a que oficialmente se dijo que el atentado iba contra el comando de la Policía Metropolitana de Bogotá.Hoy se cree que la desactivación de ese carro bomba, en el sur de la ciudad, fue un acto para centrar la atención de las unidades antiexplosivos y así poder despejar el camino para el atentado del norte contra Fernando Londoño.La teoría del semáforoEn el marco de las investigaciones que se adelantan por esclarecer el atentado ocurrido en Bogotá se está evaluando la posibilidad de un ataque informático a la red semafórica del norte de la ciudad que, al parecer, fue blanco de los ‘hackers’.La conjetura llega luego de atar varios cabos. Se presume que era una red que estaba haciéndole seguimiento al vehículo e informaban por dónde iba el automotor. Poco antes de llegar a la Calle 74 con Avenida Caracas se alertó sobre su arribo. Allí habrían aprovechado para ‘hackear’ el semáforo, de tal manera que la luz cambiara a rojo en el momento justo para sus propósitos.La posible presencia del ‘hacker’, además, cobra más importancia si se tiene en cuenta el interrogante sobre qué hubiera pasado si el carro de Londoño hubiera pasado la Avenida Caracas, o sea que hubiera encontrado la luz verde. ¿Dónde habrían hecho el atentado? ¿Fue un mero golpe de suerte que el semáforo estuviera en rojo y que el vehículo hubiera quedado de primero en la fila?Algunos hablan de las bacrimOtra conjetura sobre el ataque apunta en un sentido completamente opuesto: a que fue un reducto de las autodefensas el que lo planeó, ya que -a juicio de algunos de quienes adelantan las pesquisas- las Farc no tienen una capacidad operativa para cometer un atentado de esa naturaleza.Algunos sectores consultados por Colprensa, que dicen apoyar esta hipótesis, sostuvieron que “se trata de una retaliación de las hoy llamadas bacrim, porque Fernando Londoño en su momento (como ministro del Interior y de Justicia) firmó la extradición de la mayoría de jefes paramilitares”.Cabe recordar que el exministro fue uno de los promotores de la política de extradición y de que su trámite en Colombia no fuera tan engorroso.Asimismo, existe otro punto sobre el que ahora se centra la investigación. Luego de la explosión en el norte de Bogotá, al lugar llegaron las ambulancias de la Secretaría de Salud de Bogotá, que tras las primeras valoraciones hallaron a tres personas que se encontraban en un carro contiguo a una de las camionetas de Londoño.Pese a las heridas que presentaban, dichos ciudadanos se negaron ser atendidos por los profesionales de la salud y se fueron del lugar. Hoy se sabe que entre esos lesionados se encontraba el hermano de uno de los capturados por el carro bomba desactivado esa mañana.

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