Piden 60 años de cárcel a hombre que asesinó a niño de 18 meses

Enero 13, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | Colprensa

Los hechos ocurrieron en el sector de Villa Armerita. La comunidad persiguió al agresor e intentó lincharlo.

La población de Fusagasugá todavía no sale del asombro por el terrible suceso en el que perdió la vida el pequeño Jean Pierre Garzón.Gerbert Correa Urrego, de 40 años, un reconocido consumidor de estupefacientes del municipio, es señalado por las autoridades de haber golpeado en repetidas ocasiones al niño contra el suelo, causándole graves heridas al menor que posteriormente, le causaron la muerte en un centro asistencial de Bogotá.Según se pudo establecer, el pasado jueves hacia el mediodía, Jean Pierre Garzón, de 18 meses estaba sentado en una tienda del barrio Villa Armerita, en el municipio de Fusagasugá, en compañía de una familiar, una niña de apenas 6 años, cuando el sujeto que se encontraba bajo los efectos de alucinógenos los agarró a golpes con un palo de escoba.Minutos antes, el hombre había ingresado a una vivienda ubicada a pocos metros de la residencia del pequeño, donde consumió la droga que alteró su estado de ánimo. Al salir de la ‘olla’, Correa fue perseguido varios metros por una jauría de perros los cuales trató de ahuyentar con un palo de escoba, el mismo que utilizó para golpear a Jean Pierre en la cabeza y a la pequeña niña.Acto seguido, cogió al bebé de las piernas y lo azotó contra el piso mientras gritaba que “estaba viendo demonios” . Tras golpear al pequeño, el sujeto emprendió la fuga, pero varios vecinos lo impidieron e intentaron lincharlo. La Policía se hizo presente antes de que los iracundos vecinos hicieran justicia por mano propia y procedió a capturarlo.El niño fue trasladado a un centro asistencial de la población, pero por la gravedad de las lesiones fue remitido a la fundación Cardio Infantil de Bogotá donde falleció por trauma cráneo encefálico severo producto del ataque.Medida de aseguramientoDurante la audiencia de legalización de captura, el juez le endilgo el cargo de homicidio agravado a Gerbert Correa Urrego quien guardó silencio ante las imputaciones. El fiscal delegado del caso, pidió una condena de 60 años de prisión, la pena máxima contemplada en la legislación colombiana y pidió medida de aseguramiento porque considera que el sujeto es un peligro manifiesto para la sociedad.El abogado defensor del sujeto alegó que su cliente es inimputable porque padece una enfermedad mental, por lo que, según su alegato, no debía ser enviado a prisión, sino a una institución psiquiátrica.Pese a la argumentación del jurista, el juez de garantías consideró que por tratarse de una persona que agredió a un menor de edad y porque el dictamen de su enfermedad no fue proferido por médicos oficiales, Correa debía ser cobijado con medida de aseguramiento en un centro carcelario.Debido a las especiales circunstancias de este hecho, el juez consideró que el sujeto debía ser asegurado en un reclusorio de Bogotá, con el fin de que reciba la asistencia médica que necesita por su padecimiento y para salvaguardar su integridad física y su seguridad.El ‘comegatos’Según el abogado defensor, Gerbert Correa, el acusado, padece de un grave trastorno mental desde hace más de 15 años. De acuerdo con su historia clínica, Correa padece de esquizofrenia paranoide, en conjunto con delirio de persecución, que se manifiesta en un carácter agresivo y peligroso.Además de su padecimiento, Correa consume sustancias alucinógenas desde los 13 años, lo que acentúa su patología.De acuerdo con el abogado, el padecimiento de su defendido causa que “salga a buscar gatos para comérselos” , actividad por la que se ganó el mote del ‘comegatos’ en los sectores que frecuenta.Inclusive, según el jurista, en alguna oportunidad Correa amenazó de muerte a su propia madre. También agregó que su detenido “escucha voces y ve fantasmas que le dicen que en el pueblo todos los quieren matar” .Correa, natural del municipio de La Vega, Cundinamarca, se ha desempeñado en diferentes oficios que van desde profesor de bellas artes y pintor, hasta ayudante de construcción y reciclador, pero la mayor parte de su vida la ha dedicado a la indigencia y la drogadicción.La comunidad de este barrio, ubicado a las afuera de Fusagasugá, aún no sale del asombro por lo sucedido. Para ellos, la casa de expendio de estupefacientes que está ubicada en su perímetro y de la cual Correa salió antes de asesinar al niño, es realmente la culpable de esta tragedia que hoy enluta a la familia Garzón Torres y a toda la población del municipio ubicado a hora y media de Bogotá.Por eso, tras la captura del presunto homicida de Jean Pierre, los vecinos la emprendieron a pedradas contra el inmueble. “Ahí se la pasa lleno de viciosos y es un peligro para los niños del barrio” , afirmó un vecino. “Todo el mundo sabe lo que pasa, pero nadie hace nada” , aseguró un comerciante del sector.Algunos residentes del barrio aseguran que desde hace tiempo ellos venían denunciando la presencia de los expendedores de estupefacientes, pero afirman que no se hizo nada al respecto. “Tenía que pasar algo como eso, tenían que matar a un niño para que esa gente se fuera” , manifestó Johana Peñuela, residente del barrio.La comunidad de Villa Armerita y la población de Fusa, manifiesta su solidaridad con la familia Garzón. Los vecinos del barrio adelantan una colecta para cubrir los gastos fúnebres del pequeño Jean Pierre, el octavo hijo de la familia Garzón Torres, quienes llegaron al barrio hace cerca de 26 años, huyendo de la tragedia de Armero.

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