Pese a muerte de joven, La Buitrera de Cali es considerada un buen vividero

Noviembre 26, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Ricardo Pérez Vargas | El País
Pese a muerte de joven, La Buitrera de Cali es considerada un buen vividero

Transporte. Desde principios de año los habitantes de La Buitrera tienen servicio del MÍO. Esperan que la frecuencia se regularice.

Hasta la mañana del 17 de noviembre pasado ninguna muerte violenta había ocurrido durante el 2012, día en que murió Clisman Eduardo Túquerres Coque de 19 años.

¿Cómo reaccionaría si en su vivienda se apareciera un animal negruzco, de ojos saltones, trompa larga y patas igual, unas diez libras de peso y medio metro de largo? Mejor: ¿que su aspecto fuera como una mezcla de conejo y rata, pero gigante?El día que Diana Caro vio un especimen así se quedó pasmada. Tras una década viviendo en Cali no podía creer que en las goteras de esta capital transitaran como si nada animales silvestres y mucho menos desconocidos para ella, al fin y al cabo había nacido en las entrañas de la montaña vallecaucana: El Dovio.Del asombro pasó a la curiosidad, admiración y finalmente contemplación.Con el conocimiento y sabiduría que le otorgan los 60 años de residir en el sector, su suegro Víctor Lagos le aclaró que se trataba de un guatín, una especie endémica, propia de Los Farallones de Cali, por cuyas faldas trepa lentamente el corregimiento de La Buitrera.Desde hace dos años disfruta ese placer, del que se había privado por vivir una década en medio del bullicio de la capital vallecaucana, donde encontró su compañero actual. Por él llegó al corregimiento.Al igual que unos doce mil habitantes que se estiman engrosan la población de esta parte del sur de Cali, solo contando quienes viven entre los ríos Lili y Meléndez, ella convive plena de naturaleza.“Es prodigioso, hay ardillas, iguanas y pájaros de todos los colores, solo falta que me salga un tigre, pero no siento temor de caminar con mi hijo de 12 años desde aquí (km 5 desde Holguines, en la Carrera 100) hasta El Plan (km 3), él está seguro porque aquí las personas son sanas”.Es precisamente lo que lugareños y veraneantes ponderan de este balcón de Cali, más que la frescura del clima, las bondades del paisaje o cualquier otra característica.“Todos saludan, la gente es colaboradora y unida, es como vivir en un pueblo, pero cerca de la ciudad y con todas sus comodidades”, advirtió Érika Zabala, una bogotana que se afincó en el corregimiento con su esposo hace seis años.Desde la puerta de su negocio de cerrajería señala: “Así es todo el día, aquí nunca pasa nada”.De eso se ufanan. De la paz y tranquilidad que disfrutan todo el año, al punto de que es uno de los corregimientos caleños -de 15 en los que está distibuida la zona rural- con menor índice de delitos.Hasta la mañana del 17 de noviembre pasado ninguna muerte violenta había ocurrido durante el 2012. Ese día el clima de tranquilidad se opacó por la muerte violenta de Clisman Eduardo Túquerres Coque , de 19 años.Por este delito fue detenido en forma preliminar un policía que habría disparado en contra del joven y cuya herida le produjo la muerte.La comunidad exigió al general Fabio Castañeda, comandante de la Policía Metropolitana, que se esclarezca el crimen, surgido en medio de supuestas fricciones entre los jóvenes y los uniformados asignados a la estación policial del lugar.El oficial ofreció imparcialidad ante la investigación y el compromiso de dar apoyo incondicional al proceso judicial. De hecho, relevó a los 16 uniformados asignados al sector.Algunos vecinos de La Buitrera se muestran extrañados ante el hecho, porque argumentan que casos como ese nunca se presentan, salvo algunos delitos de poca monta.“No falta el vicioso o el amigo de lo ajeno que aprovecha que el MÍO pasa por sitios solitarios y despoblados para atracar a los pasajeros y luego escapar por los potreros, pero es raro”, sostuvo una de las vecinas consultadas.El panorama lo complementa el peluquero Pedro Carrera, quien a sus 63 años precisó: “los niños caminan por la carretera con seguridad”.Y agrega: “Mi casa estuvo sin puertas durante quince años, nunca las necesité”.Y todo -dice- por la calidad de la gente. “Por eso me enamoré de La Buitrera hace 18 años”.

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