Opinión: ¿por dónde empezar con las víctimas?

Opinión: ¿por dónde empezar con las víctimas?

Agosto 06, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra | Editora de Orden

1637 personas que querían ser escuchadas y dejar de ser invisibles. Tres días de reflexión.

Demasiado dolor. Demasiadas heridas aún abiertas. Demasiadas cicatrices. 1637 corazones adoloridos. 1637 historias. 1637 víctimas. 1637 personas que querían ser escuchadas. Que querían dejar de ser invisibles. 1637 personas que se reunieron por tres días en el Centro de Eventos Valle del Pacífico. Negros, blancos, indios, mestizos, mulatos… vallunos, paisas, costeños… Ricos, pobres… Mujeres, hombres, comunidad Lgtb.Y todos con un dolor a cuestas. Secuestrados, viudas, huérfanos, mujeres violadas, desplazados, familiares de desaparecidos, heridos, víctimas de minas, de carros bomba… Pero todos, sobrevivientes de una guerra.Por momentos tanta tensión. Parándose en extremos de una realidad. Unos aplaudían cuando se hablaba de los crímenes de Estado, otros cuando se mencionaba a los secuestrados de las Farc. Otros gritaban ¿Dónde están nuestros desaparecidos? Otros aún con el dolor de las cadenas del secuestro. Por momentos parecían mundos lejanos. Días de tensión, en los que se sentía en el ambiente presiones ocultas. Un hombre, señalado de ser un infiltrado, a punto de ser linchado, gritando que ese foro estaba politizado por el Gobierno y las Farc. O cuando la líder de los ganaderos víctimas de las Farc, Fundagan, pedía justicia por los crímenes contra ellos, otra vez los gritos entre los asistentes, recordando que los ganaderos habían patrocinado a los paramilitares. Frases que reflejaban tantas heridas sin cerrar. Pero, una mujer dejó a un lado su dolor. Y parada en un atril dio la más importante de las enseñanzas. Las palabras de Marleny Orjuela expresan el sentido de la reconciliación:“La paz no se hace desde los pedestales de los famosos sino desde el dolor de las madres. Es el diálogo entre las madres el que puede llevarnos a la reconciliación. Nosotras, como madres de policías y militares secuestrados y desaparecidos, nos hemos acercado a las madres de las víctimas de los ‘falsos positivos’ y nos hemos acompañado y apoyado porque solamente una madre entiende el dolor de otra madre”.Y esas palabras son la esperanza de que las víctimas encuentren la unión para que exijan la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición porque en esas palabras coincidieron todas las organizaciones que se hicieron presentes en el Foro Nacional de Víctimas, en el que en 32 mesas de trabajo se realizaron las propuestas que se llevarán a La Habana. Y en el que se escogerán las víctimas que viajarán a reunirse con el Gobierno y las Farc en Cuba..Una tarea difícil, pues todos quieren ir o verse representados, en la mesa. Porque, tal vez, la principal lección que ratifico del cubrimiento de este foro es la necesidad de las víctimas de ser escuchadas. De contar su historia y de dejar de ser invisibles.Este fue un primer paso. Solo un comienzo. Hasta ahora estamos reaccionado y arrancando –como lo dijo Herbin Hoyos-, pero fue una catarsis, porque si las víctimas del Estado, los paramilitares, las guerrillas y las bandas criminales tienden puentes para unirse es la primera etapa de un camino. Para que en unos años -tomo prestadas las palabras de Alfred Orono, víctima de Uganda- “los hijos de las víctimas y los victimarios puedan estudiar en la misma escuela. Donde los unos puedan enseñarles a los otros. Donde todos sean colombianos”.

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