'Ollas virtuales', el negocio más difícil de erradicar para las autoridades en Colombia

Abril 13, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
'Ollas virtuales', el negocio más difícil de erradicar para las autoridades en Colombia

Colombia cuenta con el Sistema de Alertas Tempranas, SAT, coordinado por el Observatorio de Drogas de Colombia, el cual investiga sobre la aparición de sustancias vendidas en Internet.

En el país se han identificado unas 40 páginas en Internet donde se comercializan drogas ilícitas.

Las autoridades en Colombia han tenido que renovar su lucha contra las drogas, pues la forma de distribuirlas ha cambiado. Desde hace un tiempo, parte del negocio se trasladó de los parques, de las calles, de los barrios, de las ciudades, a lugares virtuales. En momentos en los que está en marcha la tercera fase de una estrategia para erradicar en todo el país al menos 322 ‘ollas’ del vicio -sitios donde se venden y se consumen estupefacientes- la Policía y el Gobierno están tras la pista de otras ollas que no resultan tan fácil de demoler: las ‘ciber ollas’ u ‘ollas virtuales’.Esta vez, el reto es más difícil, pues las autoridades no saben muy bien cuántas ‘ciber ollas’ pueden existir en el país, ni qué tipo de drogas son con exactitud, ni cuánto venden al día, ni mucho menos cómo son los nuevos ‘jíbaros’, cómo se visten, dónde están, ni tampoco identificar sus clientes. Sin embargo, algo se sabe. Así lo dio a entender el pasado 31 de marzo el viceministro de Justicia, Miguel Samper Strouss, al asegurar -en un encuentro organizado por la OEA y el Gobierno- que junto con la Policía se han detectado unas 40 ‘ollas virtuales’ para la venta de drogas ilícitas.Samper Strouss explicaba que “hoy en día la juventud se ve expuesta a diferentes formas de oferta de droga. Hemos identificado ‘ollas virtuales’, donde se ofrece todo tipo de droga desde la facilidad de la casa, desde Internet y ésta llega por correo”.Estas ‘ollas virtuales’, siguió indicando el Viceministro de Justicia, funcionan a través de la adquisición de bitcoins (monedas digitales) o simples transacciones electrónicas, para el pago de las sustancias. “Estamos, mediante herramientas tecnológicas, identificando dónde están alojadas estas páginas web para cerrarlas”, sentenció. El año pasado, Colombia adoptó algo así como una medida de ‘ciberseguridad’ y ‘ciberdefensa’, que es un plan para prevenir y enfrentar delitos informáticos (como el expendio por Internet de drogas), con la aprobación de un documento Conpes. ***Aparentemente es una página web de salud. Ofrece, en especial, procedimientos estéticos. Pero en uno de sus módulos, que pasa desapercibido para las personas que no estén interesadas o que no saben del tema, se comercializa algo conocido como OxyContin u Oxicodona.El Departamento de Justicia de los Estados Unidos explica en su portal que el OxyContin u Oxicodona es un analgésico que se vende en ese país solo por prescripción médica. Se receta legalmente para aliviar dolores moderados a severos ocasionados por lesiones, bursitis, neuralgia, artritis, y cáncer. Alerta, además, que “las personas abusan del OxyContin por los efectos de euforia que produce, similares a los de la heroína”. El precio de una pastilla de OxyContin de 20 miligramos -que se anuncia en la aparente página de salud- tiene un precio de 6.5 dólares, es decir, 12.486 pesos. Si el cliente compra más de 180 unidades tendrá un descuento.Los pagos y envíos en Colombia, desde donde supuestamente funciona esta página, se hacen por medio de unas cuentas de bancos, empresas de recaudo y almacenes de cadena. La droga llega a través de una empresa de mensajería. Si el cliente está en otro país también puede obtener este analgésico. La página tiene todas las instrucciones de cómo hacerlo. Para todos, incluido Colombia, se advierte que “el producto se paga primero y se envía después. Si no confía no se moleste en llamar o escribir...”. La lista de páginas que son investigadas es larga. En otros portales, por ejemplo, se ofrece Mefedrona, que según las autoridades, es un derivado anfetamínico y con efectos parecidos a los de las drogas sintéticas, como el éxtasis o el 2CB (tu-cibi), además de la cocaína.El general Jorge Rodríguez Peralta, director de la Dijín, dice, sin suministrar muchos detalles sobre el tema, que varias de estas páginas web han podido ser cerradas o bloqueadas y otras están en investigación.“Los trabajos han permitido desarticular dos grupos que se especializaban en el envío de droga por domicilio, luego de hacer un negocio previo por internet”, afirma el oficial. Esta modalidad de tráfico de drogas nos es nueva en el país, expresa el general Rodríguez, quien dice que desde hace unos dos años están tratando de dar con la identificación de más personas para poder judicializarlas. La Dijín ha detectado que de esta manera se comercializan, en las principales ciudades capitales del país, drogas como marihuana, cocaína, pero en especial drogas sintéticas que son distribuidas en pastillas, cápsulas, polvo o líquido, que se fabrican con procesos químicos y que tienen resultados psicoactivos.En ciudades como Bogotá y Cali, entre otras, “se ha evidenciado que este tipo de drogas llegan a establecimientos de diversión nocturna o a eventos especiales como conciertos, donde son ofrecidas a precios muy altos”, indica el director de la Dijín.Un joven que ha estado en varias fiestas en donde pulula este tipo de droga cuenta que en Cali una pastilla de éxtasis, en una noche de rumba, se puede conseguir desde $40.000 hasta $100.000. El 2CB tiene un costo base de $130.000, pero puede subir de precio. Y aunque en la ciudad, de acuerdo a la Sijín, no se tiene reporte de que estas drogas se estén comercializando por Internet, si se sabe que muchos ‘jíbaros’ han dejado los parques para hacer sus negocios solo vía celular. Sin embargo, detrás de toda esta cadena el Internet juega un papel muy importante, pues algunas de las incautaciones de droga que se han realizado han evidenciado que venían de otros países, aclaran las autoridades. ***Pero controlar las ‘ciber ollas’ u ‘ollas virtuales’ no es fácil. El mismo Gobierno y las autoridades lo admiten, pues si se han podido identificar unas 40 páginas como se denunció en días pasados, fue gracias al trabajo de personas expertas en informática, las cuales coinciden en que falta camino por recorrer y que se enfrentan a tecnologías tan avanzadas como el Deep Web o Internet profundo. “Un sistema que permite esconder las direcciones de las páginas, quiénes visitan estos sitios e incluso dónde están ubicados”, explica un investigador del CTI, experto en delitos informáticos. “Esto hace casi imposible que identifiquemos las páginas, pues éstas no salen ni en los buscadores de Internet como Google. El reto que tenemos es muy grande, estos son trabajos e investigaciones que se hacen con profesionales del país, pero también con expertos internacionales”, dice el investigador. Y es que mientras en el país apenas se está hablando de este tema, en el mundo desde el 2011 se habla, por ejemplo, de un portal digital que se llama Ruta de la Seda (Silk Road), donde se puede conseguir todo tipo de estupefacientes sin ser detectados por las autoridades.Personas del Reino Unido son los principales consumidores de esta página, que al igual como está ocurriendo en ciertas páginas en Colombia, utiliza la técnica del Internet profundo. La Ruta de la Seda también funciona con bitcoins o monedas digitales, las mismas de las que hablaba el Viceministro de Justicia al realizar la denuncia de las ‘ollas virtuales’ en Colombia. Esas monedas digitales, que explican las autoridades, funcionan para hacer transferencias por internet y para almacenar valor, así como cuando alguna persona ahorra dólares o euros en una cuenta.En Colombia, la lucha contra las drogas virtuales apenas comienza, coinciden varias de las personas que están detrás de esa otra batalla que se está dando en el país. Y dicen, habrá que esperar que frases como las de Amir Taak, uno de los creadores de los bitcoins o monedas digitales, quien dijo en alguna ocasión que -“la gente quiere drogas. La guerra contra las drogas es, probablemente, una guerra fallida”- se derrumbe.

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