“No soy una fanática de las armas”: subdirectora de la Policía

Agosto 25, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra | Editora Orden
“No soy una fanática de las armas”: subdirectora de la Policía

La general Luz Marina Bustos, subdirectora de la Policía Nacional.

La general Luz Marina Bustos es una mujer de retos, que ha sido pionera en el país. La subdirectora de la Policía habla de su vida y de su carrera.

El viernes, a las 8:00 a.m. en punto, lo primero que hizo la general Luz Marina Bustos al entrar a su oficina fue mirar que las rosas de uno de los floreros se estaban muriendo porque no tenían agua. Desde hace cuatro días la oficina de la Subdirección de la Policía en la Avenida El Dorado de Bogotá tiene el toque de la general: dos floreros con rosas, orquídeas y lirios, tres portarretratos con las fotos de su esposo y sus tres hijos, un bronce de una mujer policía regalado por la Escuela de Policía de Sumapaz, un arcángel San Gabriel y una Sagrada Familia adornan la habitación.Allí, un poco apurada porque tenía que conceder una entrevista a un canal de televisión, le habló a El País. General, usted ha sido una mujer pionera que ha abierto caminos: fue la primer mujer general y ahora la primer subdirectora de la Policía. ¿Cómo enfrenta este reto?En la medida que uno va avanzado profesionalmente y a determinados cargos, todo se constituye un reto. La capacitación y el entrenamiento recibido permiten tener una visión de la institución.La misión de la subdirección es dinamizar la sinergia de la política institucional y velar por su ejecución. Frente a eso tenemos un plan estratégico y unos procesos de tipo gerencial, de control y seguimiento y operativo. Mi responsabilidad es articular todos esos esfuerzos.Entre las críticas que le han hecho es que no tiene experiencia operativa, ¿cómo llegar a encargarse de la dirección sin esa experiencia?Mira, 32 años de servicio le dan a uno una visión integral de la institución, independientemente de sus facetas. En la parte operativa se gerencia, en la administrativa se gerencia. Nuestra preparación como generales es de una orientación estratégica.Usted en una entrevista hace algún tiempo dijo que no necesitaba ser una mujer rambo para llegar a ser general...Es cierto, culturalmente hay veces se manejan algunos arquetipos, pero lo importante es manejar un conocimiento integral de una organización para saber hacia dónde se va y cómo planear las capacidades para focalizar los esfuerzos hacia unos objetivos.¿Cómo le va con las armas?Muy bien.El exdirector de la Policía, el general Óscar Naranjo, decía que no le gustaban mucho, ¿le pasa lo mismo?A mí tampoco es que me gusten las armas y pensar eso de que un arma me da la seguridad y que soy una valiente porque llevo armas y que me respetan por un arma. No, eso es una concepción totalmente equivocada. No soy una fanática, gomosa de las armas. Estoy en capacidad de usarlas. Me va bien en polígono. Pero es que usar un arma es la última opción de un policía. Me imagino que esta pregunta la ha contestado muchas veces, pero es imposible no hacérsela. ¿Por qué se hizo policía?Sí claro, pues es que le hablo desde 1980 cuando ingresé a la Policía, ha pasado tiempo. Cuando me enteré de la convocatoria que abrieron por primera vez para incorporar oficiales de carrera como mandos me llamó la atención. Era todo un desafío, tal vez sabía, pero no con toda la profundidad, a lo que me tenía que enfrentar. Se imaginará en esa época yo tenía 19 años, no alcanzaba a avizorar muchas cosas pero sí la intención de pertenecer a una institución, de hacer una carrera novedosa, retadora, todas esas cosas lo llenan a uno de ánimo. ¿Cómo la recibieron sus compañeros y sus comandantes?Muy bien, yo guardo los mejores recuerdos. Sin querer decir esto, que no hayamos tenido que enfrentar unas circunstancias propias de la cultura y de ese momento. Si regreso 34 años atrás y veo todo ese proceso y la metamorfosis que ha habido y como se ha cambiado, veo como la mujer ha contribuido en todos los ámbitos a la humanización del servicio, al desarrollo institucional.Hoy apenas el 7% de los integrantes de la Policía son mujeres, ¿cree que sigue siendo una institución para los hombres?No, es una policía totalmente diferente. Ha tomado su propia iniciativa de transformar y generar los espacios adecuados para cada sexo. Al mirar atrás, ¿recuerda alguna actitud machista de un jefe o de un compañero que creían que usted no iba a durar? ¿Qué dirían al verla como subdirectora?La verdad no he asumido una actitud frente al cargo para demostrar que sí se puede, yo pienso que lo que tengo que hacer es orientar el ejercicio profesional en algo más objetivo en una sinergia para sumar esfuerzos.Los recuerdos, claro, afloran. Como en todo en la vida usted siempre encontrará personas así.¿Y uno de esos recuerdos?De pronto el hecho de compartir hombres y mujeres en una institución que estaba hecha para hombres, entonces ese proceso de adaptación fue muy difícil. En ocasiones les costaba aceptar que una mujer pudiera ganarles en cualquier campo. Creo que con el tiempo se dieron cuenta de que esto no era de competir, estábamos ahí para sumar esfuerzos.La institución ha madurado muchísimo, la experiencia y nosotras con nuestra actitud y buena disposición de servicio demostrando resultados hemos contribuido a esa aceptación. Creo que hoy en día no hay discusión de lo que es el papel de la mujer en la Fuerza Pública.¿Alguna vez algún oficial cuestionó una orden suya por ser mujer?No, nunca, la verdad nunca vi esa actitud de cuestionamiento. Creo que la autoridad y el respeto se lo gana uno.Al ascender a general usted aseguró que no propondría por una política particular para beneficiar a las mujeres en el interior de la Policía, ¿sigue pensando lo mismo? Mi mirada tiene que ser integral. Aunque respeto a las mujeres, no estoy aquí en la subdirección para solo trabajar por ellas. Tengo una responsabilidad frente al país, con temas que tocan a hombres y mujeres como ejes del servicio vital de policía.En cuanto a la violencia contra la mujer, tenemos más de 500 homicidios y miles de casos de violencia intrafamiliar este semestre, ¿cree que se debe desarrollar un plan o una estrategia para contrarrestar estos casos?Aisladamente una política de Luz Marina Bustos como subdirectora no, porque eso ya hace parte de las políticas institucionales, lo que sí hay que hacer es aunar esfuerzos para que se trabaje en ese problema intrafamiliar, que le aporta a los homicidios de mujeres más que los propios homicidios de los grupos ilegales. Tenemos que fortalecer esas políticas públicas del componente de respeto y tolerancia. Esos casos de mujeres maltratadas me duelen, y nos tienen que doler a cada uno de los colombianos. No podemos ser indiferentes y quedarnos criticando al otro, tenemos que ver qué estamos haciendo como sociedad.Hay que continuar trabajando en la necesidad de generar conciencia en el respeto por el otro. ¿Usted cree que todavía hay machismo en la Policía?Hablemos de la sociedad en general. Creo que quedan algunos sesgos pero las generaciones de hoy en día visualizan a la mujer como una coequipera que aporta en la construcción de una sociedad. Hoy en día la visión hacia la mujer es diferente. Aunque uno mira el sector rural y algunos sectores de la sociedad y todavía hay marcadas unas concepciones que hay que ir cambiando para el bien de la propia sociedad.Se considera una mujer feminista.No, para nada.¿Cómo es en su hogar?Soy como cualquier madre, con ese sentimiento que nadie se lo puede robar a uno, de amor infinito hacia sus hijos.¿Es muy estricta?(risas) No, yo soy toda una mamá.¿Cuando llega a su casa se quita el uniforme y las estrellas de general?Me quito el uniforme, pero con o sin uniforme, en mi concepción como ser humano y como mujer soy una mamá.¿Su esposo (un coronel retirado) como tomó su ascenso?Él ha sido un apoyo formidable. Ha entendido mi vocación, él hizo parte de la institución, comprende la dinámica y comparte conmigo las situaciones y siempre me ha apoyado. ¿Cómo es en su casa, la general le da órdenes al coronel?Yo entiendo ese deseo de saber qué pasa en la casa. Cuando miro mi hogar digo es como todos los hogares con momentos felices y también difíciles. La actividad cotidiana es normal, lo que pasa es que se preguntan algo así cuando se tiene una concepción de hogar en una sociedad convencional y se ven estas situaciones extrañas para la misma sociedad, pero es una cuestión de entendimiento de comprensión.}El trabajo de policía es de 24 horas, con horarios largos, usted tiene tres hijos, ¿cómo ha podido equilibrar el hogar y el trabajo?Le confieso que no es fácil. Tener que buscar un equilibrio entre lo laboral y lo personal no es fácil. Claro que hoy en día tenemos muchos instrumentos tecnológicos que le permiten a uno estar comunicándose. Lo más importante es que esos pocos espacios con los que uno cuenta los puede vivir intensamente con su familia. General, cambiando radicalmente de tema. Con los diálogos de la Habana se ha creado la expectativa de un posconflicto, ¿Está la Policía preparada para ese escenario? De tiempo atrás, la Policía ha venido haciendo sus análisis de diferentes escenarios para orientar y planear sus capacidades. Si se firma un proceso de paz, somos conscientes que no se van a acabar de la noche a la mañana los delitos. La criminalidad empieza en un proceso de mutación o transformación. Nosotros hemos analizado eso y capacitado a nuestros funcionarios.En países como los de Centroamérica, el posconflicto aumentó la delincuencia urbana. ¿Qué plan de contingencia se tiene?Aquí en el país se ha planteado una mesa de diálogo, pero paralelamente con una ofensiva para combatir todas las formas de violencia. La paz es la victoria y eso nos permite a nosotros fortalecernos para un escenario futuro.

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