“No se nos puede echar la culpa de todo a nosotros”: director de centro Valle del Lili

“No se nos puede echar la culpa de todo a nosotros”: director de centro Valle del Lili

Junio 12, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Adolfo Ochoa Moyano | Reportero de El País
“No se nos puede echar la culpa de todo a nosotros”: director de centro Valle del Lili

Guillermo Pulgarín, director del centro de reclusión para menores Valle del Lili.

El director del centro de reclusión Valle del Lili, Guillermo Pulgarín, dice que hay que diferenciar entre su institución y el Buen Pastor.

Después de un mes y medio de que se presentaran una serie de revueltas en los centros de rehabilitación de menores infractores Valle del Lili y El Buen Pastor, que dejaron más de 40 menores evadidos y dos más fallecidos, el director de Valle del Lili, padre Guillermo Pulgarín, dice que la situación sigue igual. Aunque destaca que se han hecho mejoras en la infraestructura para evitar nuevas fugas, el padre Pulgarín asegura que en Cali hay un desbordamiento de violencia perpetrada por menores, que son usados, en algunos casos, por adultos para sicariar, extorsionar y robar. Pide, sin embargo, que se haga una distinción entre los hechos que ocurren en la institución que él administra y El Buen Pastor. ¿Cómo está Valle del Lili después de mes y medio de los motines?La institución se ha preparado, mejorado normas, se ha mejorado la infraestructura. Aprendimos de la terrible situación en la que hubo una fuga masiva. Hemos trabajado más en la sinceridad, se han aumentado los controles, las requisas, se aumentaron las restricciones en el ingreso. Se está trabajando de la mano con la Policía de Infancia y Adolescencia y el Icbf. La Policía nos ha prestado unidades. La seguridad los fines de semana de visita se mejoró. Nos apoyan de la estación de Policía de La María y tenemos apoyo permanente del Esmad. Se han aumentado las requisas y hallamos sustancias sicoactivas, armas artesanales elaboradas por los muchachos, celulares. Eso, se presume, es ingresado por algunos familiares.Pero, el apoyo de la Policía es externo, en el interior del centro solo hay educadores que no tienen herramientas para enfrentar armas, como las que usted mismo admite, tienen los muchachos. ¿Ellos no le manifiestan preocupación por esto?Los educadores no se preocupan tanto por eso, más bien yo siento su apoyo pedagógico. Son incondicionales, lo hacen por vocación. Las situaciones anómalas que suceden no tenemos más remedio que aceptarlas. La labor de los educadores es que los muchachos interioricen la norma. Las herramientas de ellos son de cambio, progreso y desarrollo.Es muy importante ese compromiso de los educadores, pero eso no es para nada útil cuando se enfrenta a un joven que ha cometido homicidios, que es capaz de provocar incendios para escapar...Ese es el aporte del trabajo pedagógico. Los muchachos vienen de un ambiente muy hostil en sus barrios, de violencia y muerte y aquí se encuentran con gente que no los etiqueta por los delitos que han cometido, sino por las capacidades que tienen y que quieren brindarles una oportunidad para cambiar. Ese educador es el que los acoge, los ayuda y los atiende. Y aunque se sientan impotentes ante una reacción brusca de uno de los jóvenes, él siempre buscará el diálogo. Si no funciona hay que buscar apoyo de las autoridades.¿Usted siente que tiene respaldo del Icbf y el Gobierno local para administrar el centro?En este momento hay un gran apoyo de la sede nacional del Icbf, hay credibilidad en el trabajo pedagógico de los Terciarios Capuchinos. En la regional del Valle la credibilidad al trabajo pedagógico se ha quedado corta. Eso no es originado solo por el motín. Siento que se quiere que yo solamente mantenga a los muchachos acá encerrados y que lo pedagógico pasa a segundo plano. La verdad es que en este momento la violencia en la ciudad está desbordada. Eso no se puede desconocer.¿No se cansa usted de que, además de tener que lidiar con menores que han cometido delitos, tenga que enfrentarse a polémicas ciudadanas que dicen que no hay una completa rehabilitación de los menores que ingresan a Valle del Lili?Yo hablo mucho con los chicos. No quiero que ninguno recaiga, pero yo no puedo cambiar el hecho de que delinquen de nuevo. Yo lo que les digo es que tienen otra oportunidad. Lo que sí me duele mucho es que hay cierta injusticia al comparar la labor que se hace en Valle del Lili con la del Buen Pastor. Somos administradores diferentes y somos independientes uno del otro. No solo a nivel de infraestructura sino también a nivel de esencia. Los Capuchinos tenemos muchos años, experiencia y bagaje. Nosotros tenemos una esencia evangélica. Hacemos un trabajo diferente. Y hay situaciones que acontecen en El Buen Pastor que son equiparadas con Valle del Lili. Por eso duele cuando pasa algo grave allá y nos señalan a nosotros. En Valle del Lili no falleció ningún muchacho.Pero, eso no significa que en Valle del Lili no haya problemas...Nunca he dicho eso. Acá tenemos una población vulnerable. También suceden cosas. Acá hay fugas, daños, motines. Es solo que acá, con la gracia de Dios, conciliamos, buscamos acuerdos. Después de los motines de abril pasado, el Director Regional del Icbf dijo que estaba considerando buscar un nuevo administrador para el Valle del Lili. ¿Le ha manifestado esta intención a usted?Es más de parte de la congregación (Capuchinos) el deseo de ser relevados de esta responsabilidad. Se ha visto que no hay mucha credibilidad por nuestra labor pedagógica, que no hay confianza y reconocimiento por nuestra tarea, entonces ya se dice siendo así y ante estas dificultades es mejor hacerse a un ladito. Lo mejor sería que quienes están al frente de la juventud vallecaucana asuman la custodia de los menores con sus propios medios, saberes y formas.¿Y la congregación ya le planteó esto al Director del Icbf?Claro, se le han enviado cartas. Esto no es nuevo, desde hace dos años se planteó, el año pasado también. Este 2013 ya cumplimos diez años frente al Valle del Lili y de pronto ante esas diferencias que hemos tenido, y a la poca credibilidad y ante el interés de reprimir y encerrar, hemos tomado esa decisión.¿Qué tan inminente es el cambio de administración en Valle del Lili, entonces?Eso yo no lo puedo determinar en este momento. La congregación es sabia y Dios dirá hasta cuándo estamos aquí, hasta cuándo nos tienen. ¿De quién es la responsabilidad de los jóvenes internados en Valle del Lili?La responsabilidad de jóvenes en el interior está a nuestro cargo y hay un contrato de atención entre los Terciarios Capuchinos y el Icbf que determina eso. Pero hay una esencia de pedagogía y otra de seguridad. Cuando no hay una infraestructura segura, no se nos puede a nosotros echar la culpa de todo porque hay fallas que no nos corresponden porque la infraestructura no es nuestra. Hay secciones que no tienen cubierta de seguridad y los muchachos se salen por el techo. Nosotros le decimos al Icbf tenemos estas falencias, necesitamos esto. Y cuando pasan cosas como esa es cuando nos damos cuenta que definitivamente estamos operando en una infraestructura que no fue hecha para atender jóvenes privados de la libertad del sistema de responsabilidad. Esta institución fue creada en 1940 para atender niños como si fuera un internado. Los muchachos que tenemos ahora necesitan estructuras de seguridad más fuertes y estamos funcionando con lo mismo de hace años. Esto lleva a que se presenten las evasiones. Nosotros con nuestros educadores nos la pasamos atajando, hablando. Esto se hace pesado y torturante.

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