“No podemos cantar victoria por reducción de los homicidios”

“No podemos cantar victoria por reducción de los homicidios”

Febrero 09, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
“No podemos cantar victoria por reducción de los homicidios”

Coronel Hoover Penilla, comandante de la Policía de Cali.

El comandante de la Policía de Cali, coronel Hoover Penilla, reconoce que, a pesar de la disminución de los asesinatos en los últimos tres meses, los factores de violencia persisten en Cali. “No quiero ser triunfalista”.

Desde hace cuatro meses, cuando llegó a comandar la Policía de Cali, el coronel Hoover Penilla solo duerme, en promedio, tres horas al día. Su jornada empieza a las 5:00 a.m. y termina a la madrugada del día siguiente. Es que -dice- la violencia no da respiro. Entonces, tampoco ha tenido tiempo para conocer esa Cali que aparece en comerciales: nunca ha ido, por ejemplo, al centro comercial Chipichape. En cambio, dice conocer cada rincón del Distrito de Aguablanca, esa otra ciudad que -según él- Cali no ha querido reconocer.Aunque su antecesor fue relevado por no lograr reducir los homicidios, el general Penilla dice estar tranquilo “porque eso no solo depende de la Policía”. Coronel, usted acaba de cumplir cuatro meses como comandante de la Policía de Cali, ¿cuál es la percepción que hoy tiene de la ciudad?Pues he estado conociendo ciertas dinámicas para ir cambiando esas situaciones que se deben mejorar. Para nadie es un secreto que cuando yo llegué, lo que se pedía a gritos era frenar el incremento de los homicidios y ese era un llamado de todos los estamentos, desde la Administración hasta el sector académico y los mismos medios de comunicación. Todos se preguntaban qué pasaba con los asesinatos en Cali, pero yo siempre les manifesté que si uno miraba los antecedentes de los últimos 20 años, veía que lo de los asesinatos era una constante en la ciudad. A un mes de su llegada, ocurrió la masacre de ocho personas en una discoteca del nororiente, ¿cuál fue la estrategia que empezó a implementar contra esa violencia que le daba la bienvenida?Pues con ese hecho me di cuenta de que en la forma de actuar de las estructuras criminales de Cali no existía el homicidio selectivo. Es decir, estos grupos sí tienen un objetivo claro, pero no les importa pasar por encima de tres o cuatro personas más para lograr su propósito; y esa es una mentalidad bien compleja porque en otras regiones del país siempre se busca que el blanco esté solo para que no existan consecuencias colaterales. Entonces, lo que empecé a hacer fue una investigación muy rápida para dar con los responsables y así enviar una respuesta igual de contundente al hecho. Lo más importante era darle un nombre y un rostro al autor de esa masacre. El año pasado Cali terminó con 1962 homicidios y una tasa de 83 asesinatos por cada cien mil habitantes, ¿cuál es su explicación a este alto índice de violencia? Yo creo hay un porcentaje similar entre los homicidios que cometen las estructuras criminales como los que corresponden a un conflicto social disperso, que tiene que ver con la intolerancia; es decir, aquellos casos que empiezan con riñas y terminan con lesiones y muertes. Como están en el mismo nivel, hay que acabar tanto las estructuras criminales como los hechos de intolerancia.¿Entonces, además de la criminalidad, el problema aquí es que los caleños somos muy violentos? Yo no diría que necesariamente los caleños son violentos porque también hay mucha población de otras zonas del país. Entonces, estaríamos hablando no solo de los nacidos en Cali, sino de los habitantes en general. Cuando usted llegó a la ciudad dijo que iba recuperar esa imagen positiva que tuvo Cali hace años. Cuatro meses después de conocer de cerca el problema de seguridad, ¿se cree capaz de cumplir ese objetivo? Estoy totalmente convencido de que si esto lo hacemos unidos, podemos bajar esa tasa de homicidios tan alta y así sacar a la ciudad de ese ranking internacional que la sitúa como una de las más violentas. Lo que pasa es que este no es solo un problema de la Policía porque si fuera así, ya se hubiera solucionado hace tiempo. Este es un asunto que le compete a toda la sociedad, a la Administración y a los particulares, porque todos deben apoyar las iniciativas. ¿Y usted sí ha sentido ese apoyo o lo han dejado solo? Yo creo que existen las mejores intenciones de todos en acertar... Pero es que ya llevamos muchos años de “buenas intenciones” y pocas acciones...Yo noto que hay un buen ambiente y hay apoyo, tal vez tendríamos que lograr una mayor articulación con el sector privado, pero creo que estamos en el momento ideal.Hablando de apoyo, la Tercera Brigada, después de mucha insistencia, aceptó ampliar el desarme hasta mayo, ¿quedó satisfecho o cree que sigue siendo insuficiente?Yo creo que todo lo que conlleve a mejorar la seguridad de los caleños es bienvenido. Por filosofía institucional, todos los policías coincidimos en que los ciudadanos no tienen necesidad de portar un arma, pero también entendemos que hay unos derechos establecidos que se deben respetar. Yo espero que con esta prolongación, la medida vaya dando resultados y luego pueda ser extendida. Se lo pregunto porque varios sectores criticaron que el desarme siga siendo fraccionado, pues solo se aplica en 16 comunas...Siempre todo tiene un pero y nunca estamos satisfechos con lo que se está dando, pero uno debe ser respetuoso con las personas que portan un arma desde el ámbito legal. Para mí la prolongación es bienvenida. ¿Y no cree que el Ejército tardó mucho en aceptar el clamor ciudadano por un plan desarme? Creo que las medidas se han tomado en el momento que corresponde. Además del desarme, desde noviembre del 2013 la Policía Militar acompaña los operativos de ustedes en ciertas comunas, ¿qué tan efectiva ha sido esa colaboración?Todo lo que sea para mejorar el control de los hechos violentos es algo que aplaudimos y el acompañamiento del Ejército ha sido muy positivo.Dicen que el Ejército se ha llevado todos los aplausos por la disminución de los homicidios en los últimos dos meses, ¿siente que se está desconociendo la labor de la Policía? La ciudadanía sacará sus conclusiones. Soy consciente de que este no es un tema de una sola entidad, sino que es producto de muchos esfuerzos y la Policía tiene una gran participación en los resultados que se han logrado. La reducción en las muertes ha sido significativa: un 43 % en diciembre del 2013 y un 34 % en enero. ¿A qué atribuye esos resultados? Le hago una comparación: esto es como un vehículo que va a 300 kilómetros por hora y se le trata de accionar los frenos, pero el carro no para de inmediato sino que poco a poco va bajando la velocidad. Yo creo que en Cali todavía estamos en esa contención, hasta que lleguemos a un punto estático en el que podamos crear una tendencia en la disminución. Si miramos, en octubre del año pasado hubo una contención leve, en noviembre se presentó una reducción del 16 %, en diciembre del 43 % y enero de 34 %. Pero no podemos perder de vista de dónde venimos porque esto es un proceso. Es importante que mes a mes logremos una reducción y así creemos una tendencia que no sea esporádica. Parece que usted no está muy confiado en esta reducción y teme que en cualquier momento se vuelvan a incrementar los homicidios...Sí, yo no puedo ser tan triunfalista y pensar que ya encontramos la solución porque aquí hay una cantidad de situaciones que se deben mejorar, como esos factores que están en ciertas zonas de la ciudad y que se escapan de nuestra labor como Policía. Yo creo que solo con tres meses y medio teniendo una contención de los homicidios no podemos cantar victoria porque los elementos perturbadores todavía están.De hecho, algunas versiones indican que la reducción de los homicidios se debería a un pacto entre varios jefes de las bandas criminales, como ‘Chicho’, el ‘Negro Orlando’ y ‘Palustre’...Cada vez que hay una reducción importante en los homicidios, se empiezan a buscar esas respuestas un poco ingratas. Yo creo que en Cali el tema de los acuerdos es algo muy complejo debido a la multiplicidad de intereses criminales, pues aquí cada uno va por su propia cuenta. Pero si eso se llegara a dar y cesa la violencia, yo, como Policía, lo aplaudiría. En su diagnóstico, ¿quiénes están detrás de la violencia en Cali?Hay una intención de los ‘Urabeños’ de lograr una hegemonía, pero en Cali ha habido una serie de organizaciones que tienen sus intereses en varias comunas de la ciudad y no han querido ceder espacio a ese nuevo grupo que quiere imponerse. Por eso le digo que la situación aquí es muy compleja. Cali, por su ubicación, es estratégica para los grupos criminales. ¿Y los ‘Rastrojos’ siguen financiando a esas bandas de las comunas?Sí, las siguen financiando. A pesar de que han sido diezmados, los ‘Rastrojos’ no han cesado en su empeño de defender sus intereses en Cali. En algunas zonas donde el Ejército ha intervenido, los habitantes dicen sentirse más seguros con la presencia militar que con la Policía porque creen que a ustedes les quedó grande la violencia en Cali... Esa es una percepción un poco ligera, pero que se puede explicar en que el policía está a diario en contacto con la comunidad y eso lo hace muy vulnerable porque debe decirle a los ciudadanos cuando algo está mal y eso, a veces, no se toma de la mejor manera. ¿Y no cree que más bien se debe a la desconfianza que les genera la Policía, pues se ha comprobado que varios uniformados están aliados con grupos ilegales?Pero la misma Policía ha iniciado las investigaciones, ha hecho las capturas y ha informado a la comunidad de las acciones indebidas de esos policías, porque nosotros no podemos permitir que la labor de la mayoría de nuestros policías que cumplen con su deber se vea empeñada por el mal comportamiento de algunos miembros. A su antecesor, el general Fabio Castañeda, lo retiraron del cargo porque no logró bajar los homicidios en Cali, ¿no siente la presión de que a usted lo saquen por lo mismo?No siento la presión de que tenga que bajarlos porque sé que eso no depende solo de mí ni de mis hombres, pero sí es un anhelo, no por una situación personal, sino por enviar un mensaje a todos los caleños de que sí es posible dejarnos de matar.

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