"No estamos listos para reducir la demanda de droga": Director de la Política Antidrogas

Marzo 20, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra | Editora de Orden.

Javier Flórez, director de la Política Antidrogas.

Javier Flórez, director de la Política Antidrogas, habla sobre las nuevas estrategias, como la de prevenir el consumo, que ha aumentado.

Javier Flórez,  director de política contra las  drogas del Ministerio de Justicia  desde hace cuatro meses, es el hombre que lidera un  revolcón en la estrategia que aplica Colombia  frente a  este fenómeno.  

Flórez, politólogo de la Universidad del Rosario  y quien fue  director de cultivos ilícitos de la Unidad de Consolidación Territorial, visita Cali desde ayer para realizar el Diálogo Nacional sobre el Futuro de la Política de Drogas, y habló con El País.

 Explicó que con este encuentro “lo que hemos querido es abrir el debate, escuchar todos de los sectores relacionados con el problema, desde los consumidores, campesinos cultivadores, expertos académicos, médicos, autoridades locales y departamentales. Este debate es el que nos va a dar el insumo para plantear la política antidrogas”.  

Es muy bajo, el 90 % se va para lucha contra las drogas y el 10 % para prevención. Una de las propuestas que tenemos es equilibrar los presupuestos para mayor atención en salud pública y menos represión.

Colombia es conocido como un país exitoso en la lucha contra las drogas, pero   hay que reconocer que no solo Colombia, sino el mundo, no han podido cumplir con el objetivo  de en el 2019 estar libre de drogas.

Hemos disminuido de 160.000  a 48.000 hectáreas en una década, pero Perú y Bolivia han incrementado los cultivos. Es un traspaso de los fenómenos de un país a otro y si esto no se cumple de manera global es muy difícil acabar con el fenómeno de las drogas en el mundo.

Reconocemos que ha sido exitoso y lo ha sido a un costo muy alto, sobre todo en vidas humanas, pero eso no implica  que la estrategia en el mundo haya sido exitosa. Hemos sido exitosos  en la reducción de la oferta y hoy en día somos un país consumidor, que no lo éramos hace una década. 

Colombia tiene que prepararse no solo para enfrentar la reducción de la oferta sino también la reducción de la demanda y para eso todavía no estamos preparados.

Colombia hizo sentir su voz en Viena, producto de un proceso que completa ya cuatro años desde que el presidente Santos le pidió a la OEA, en  la Cumbre de las Américas, que hiciera un informe de revisión  de la política de drogas. Los presidentes de Colombia, México y Guatemala  son los que han venido impulsando un encuentro en el 2016 para debatir ese estudio. Colombia fue a Viena con un mensaje de replantearse y repensar la política antidrogas y las estrategias  para tener un enfoque más humano.

Mucho. Y la gran prueba de ellos son estos diálogos.  Lo que hemos querido es abrir el debate, oír a todos  los sectores relacionados con el problema, desde los consumidores, campesinos cultivadores, expertos académicos, médicos, autoridades locales y departamentales; es un debate bastante amplio  que nos permitirá tener los insumos necesarios para tomar decisiones.  Con estos insumos se podrían tomar decisiones como la transformación de la Ley 30, la de drogas. Colombia es uno de los países más abiertos  desde el 86, desde ese año está permitido el consumo medicinal de la marihuana.  No penalizamos el autocultivo. Queremos redireccionar las políticas, desde un enfoque del ser humano y de salud pública.

El debate que se dio es sobre los últimos eslabones de la cadena que son cultivadores, pequeños traficantes y consumidores. La tasa de encarcelamiento en Colombia en temas de drogas está sostenida en estas personas. El año pasado se iniciaron procesos a 86.000 personas, el 99 % eran por porte entre la dosis mínima de 40 gramos y 500 gramos y el 52 % era por marihuana. 

Si  fuera eficiente encarcelar a esas personas las tasas de incautaciones comenzarían a bajar y lo que encontramos en ese periodo de tiempo es que las incautaciones subieron en un 70 %. Se puede concluir  que no es eficiente la captura de esos eslabones más débiles.

A esos ‘hot post’ (puntos calientes) que existen en ciudades como Cali era necesario darles una intervención inmediata por lo que estaban generando, y eso no quiere decir que sea una única medida. 

Es algo como lo que estamos haciendo con cultivos ilícitos: no nos basta con sustituir el cultivo sino buscar el desarrollo integral de ese sitio, con enfoque de  Estado. 

Eso es lo que vamos a hacer en las ciudades en esas zonas; con la Oficina de Naciones Unidas para el Delito y la Fundación Ideas para la Paz estamos identificando los espacios más importantes de ‘narcomenudeo’ para darle una respuesta integral.

 En el Plan de Salud se incluyen los tratamientos para personas con problemas de drogas. La prevención se está dando, de pronto no con los recursos suficientes, pero ya estamos empezando. Se están haciendo programas, como Familias Fuertes, en el que buscamos en centros escolares con mayor problema de consumo, que las familias se conviertan en un muro de contención. 

También tenemos  proyectos exitosos y estrategias a través del Ministerio de Educación. De pronto no se ve tanto porque la prevención no genera noticia, sino que lo genera es la llegada de los policías a las ollas a tumbar casas de vicio; eso  da imágenes, pero la prevención no.

No todas han llegado, La droga sintética de mayor consumo es el éxtasis. Eso no quiere decir que no hayan llegado otras. Hay evidencias de la llegada del ‘kokodril’  que es muy común en Rusia, aunque llegó con unos componentes distintos y es una mezcla muy colombiana. O el 2CB, que llegó a Colombia, pero  no era realmente esa droga sino que le cambian los componentes.

Efectivamente se han incrementado tanto los cultivos como su transformación. El THC de la marihuana es alto lo que implica una mayor calidad y es más apetecida para los países consumidores.  

Colombia no es solamente un país productor de marihuana sino también consumidor. El 87 % del consumo es de marihuana.

En Cauca también tenemos que Santander de Quilichao es el municipio de Colombia con mayor consumo de heroína. Y eso se debe a que es una zona cerca a lugares de producción de amapola y con problemas de integración social, lo que hace a los jóvenes vulnerables y de  fácil convencimiento.

Por esa razón estamos trabajando en  unos planes importantes con cooperación internacional para la prevención de este consumo.

CultivosEn los últimos   informes de la ONU sobre cultivos ilícitos se ha mostrado que Nariño, especialmente Tumaco, es el departamento más afectado. En 2012 se anunció una estrategia en esa zona, pero antes de disminuir los cultivos aumentaron. En Nariño hay 13.166 hectáreas; aumento un 33 % de 2012 a 2013. Tiene unas problemáticas gigantescas porque no es solo un municipio productor sino  que tiene todo un ‘cluster’ en la cadena del narcotráfico. Además, hay zonas donde no se puede hacer aspersión ni erradicación porque están minadas. Pero aún así, es el municipio con más familias de sustitución hay en todo el país, con cinco mil que plantan cacao y coco.
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