Negociaciones entre el Gobierno y las Farc entran en etapa crucial

Julio 15, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Juanita Ramos y Alfonso Ospina | Colprensa
Negociaciones entre el Gobierno y las Farc entran en etapa crucial

Los delegados del Gobierno y de las Farc que negocian el proceso de paz en Cuba.

A partir de hoy las víctimas empezarán a tener voz en la mesa de diálogo en La Habana.

El ciclo de diálogo entre el gobierno y las Farc, que reinicia hoy en Cuba, no será como los anteriores; por distintos motivos puede ser un punto de quiebre en el proceso en el que se busca el fin del conflicto armado. Los negociadores de ambos lados no se han sentado a la mesa después de las elecciones presidenciales. El resultado de los comicios, la certeza de que Juan Manuel Santos estará cuatro años más en el poder y la alta votación alcanzada por la campaña opositora al proceso, crearon una realidad política que ninguna de las partes puede desconocer.Esta nueva fase, en la que deberán resolverse dos de los cinco puntos de la agenda pactada, tiene tres novedades importantes: la no existencia de una fecha ‘fatal’ electoral, el anuncio de que las víctimas presentarán sus propuestas y el trabajo paralelo entre la mesa tradicional y la comisión que investigará los pormenores del conflicto.Pero lo más importante es que las partes se volverán a sentar habiendo recibido una especie de plebiscito nacional, dado que la reelección de Santos fue concretada por la unión de fuerzas y corrientes políticas en torno a una sola palabra: ‘paz’ y ahora saben que ninguno de ellos puede ser inferior al momento histórico al que asisten.Fuentes cercanas al equipo de plenipotenciarios aseguran que hay una inquietud mayor de la acostumbrada sobre qué actitud encontrarán de parte de las Farc cuando vuelvan a la mesa.Incluso en algunos de los delegados del Gobierno ronda la pregunta que oyeron de un jefe de las Farc en una de sus últimas charlas: “¿Qué nos garantiza que Juan Manuel Santos no nos dejará solos en este proceso luego de que haya asegurado la reelección?”.Si bien hay certeza del compromiso del Presidente en la continuidad de los diálogos, la inquietud sobre el proceder de las Farc es significativa, pues al tiempo que muestran interés de seguir en la mesa, buena parte de los colombianos teme que tras las elecciones sientan más libertad para dilatar los tiempos de las conversaciones y elevar el nivel de sus exigencias. La paz territorialAl tiempo que el desarrollo de los diálogos empiece a despejar sus dudas, el Gobierno le apuntará a otro objetivo vital: aterrizar en las regiones los acuerdos logrados en La Habana. Cabe recordar que el proceso se planteó en tres fases: primera, exploratoria y secreta; segunda, de las conversaciones Cuba, y tercera, de implementación de los acuerdos cuando lo aprobado se refrende en las urnas.Será en esa tercera fase en la que se empiece a construir la verdadera paz; cuando lo acordado se traduzca en proyectos productivos, reformas legales, participaciones ciudadanas, retornos de poblaciones. Es a eso a lo que el comisionado Sergio Jaramillo llama “la paz territorial”.Es por eso que los negociadores del Gobierno van a abrirse más al país y a las regiones para que se entienda y se acepte esta iniciativa de paz.Hora de las víctimasPor encima de todo, lo importante que tendrá la mesa de diálogo desde hoy será la llegada de las víctimas a pedir explicaciones y a hacer propuestas. Este momento llega con la realización de tres foros en las regiones para analizar la posición de las víctimas sobre la realidad del país, cómo creen que debe ser su futuro y la metodología para garantizar que no haya repetición. Conocer toda la verdad es otra de las peticiones más constantes. Para los líderes de víctimas es claro que esta población será el eje central del posconflicto, por ello esperan que las propuestas que reúnen sean llevadas con la misma precisión a La Habana. Los delegados del Gobierno tienen una lección aprendida, que esperan que también motive a los voceros de las Farc y que fue puesta en palabras por una fuente cercana a la mesa: “Ahora no puede continuarse como si nada hubiera pasado. Lo agrio y disputado que estuvo el debate electoral, tiene que generar cambios y agilizar el proceso”. El tema de seguridadOtro frente en el que tendrá que lidiar el Gobierno es en el de seguridad, cuyos índices se están deteriorando, en especial por el aumento de los ataques contra la infraestructura energética y que le sigue entregando argumentos de ataque a los opositores del proceso. En ese sentido hay tres preocupaciones por resolver: ¿Qué hacer con el ELN? Parece decidido que si se abre un diálogo con ese grupo no se le integrará a la misma mesa en que están las Farc. También ¿cómo manejar la opinión ciudadana, cada vez más inconforme con que las Farc sigan produciendo actos violentos, al tiempo que se afirma que nunca se ha estado tan cerca de la paz? Finalmente, habrá que fortalecer el programa de reinserción para evitar que por un lado los desmovilizados dejen las armas y por el otro se matriculen en otros grupos ilegales. Por eso los especialistas creen probable que en el posconflicto aumente la violencia a raíz del reacomodo de poder de los ilegales.

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