Narcos colombianos, el dolor de cabeza de las autoridades en Argentina

Narcos colombianos, el dolor de cabeza de las autoridades en Argentina

Junio 10, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Corresponsal de El País Buenos Aires
Narcos colombianos, el dolor de cabeza de las autoridades en Argentina

Luis Caicedo Velancia, señalado como uno de los mayores jefes de las drogas colombianas y quien fue invisible por años para las autoridades, vivía en Buenos Aires.

Además de la violencia causada por los capos criollos, preocupa a las autoridades argentinas el aumento en el consumo y producción de droga.

El crecimiento del tráfico y el consumo de drogas en Argentina va de la mano con un aumento de la presencia de narcotraficantes colombianos y de hechos delictivos relacionados con éstos en los últimos años.El caso más reciente fue el de Jairo ‘Mojarro’ Saldarriaga, de 39 años, asesinado por un sicario en pleno centro de Buenos Aires. Este hombre, cuya falsa identidad era la de Carlos Brausín García, fue a su vez el encargado de ultimar a dos colombianos en un centro comercial de esta ciudad en julio de 2008, Edilson Duque Ceballos, conocido como ‘Monoteto’, y Alexánder Quintero Gardner, por orden de Daniel ‘El Loco’ Barrera. ‘Mojarro’ ya ha había sufrido un atentado en Villavicencio (Meta), luego escapó rumbo a Venezuela y llegó a Argentina, donde se alojaba en distintos hoteles porque sabía que su suerte estaba echada, ya que ‘El Loco’ lo acusaba de haber entregado un cargamento de 500 kilos de cocaína a la Policía.Al parecer, ‘Mojarro’ también tenía relación con Juan Galvis Ramírez, asesinado el 23 de febrero de 2009 cuando se disponía a comprar una lancha en San Fernando, al norte de Buenos Aires, junto con su padre y su cuñado, Jorge González Ramírez, de 34 años, quien según la Policía, era el verdadero blanco el atentado. Galvis llegó a la Argentina horas antes de que ‘Monoteto’, Quintero Gardner y Jaramillo fueran atacados.En Semana Santa, las autoridades argentinas realizaron el operativo “Luis XV”, en el que hicieron 79 allanamientos simultáneos con más de 30 detenidos, la mitad de ellos eran colombianos. En el allanamiento cayeron la ex mujer de Barrera, que se casó con un argentino, y otra colombiana, que vivía en un exclusivo barrio de la ciudad.A su vez, todos estarían relacionados con los hermanos Álvarez Meyendorff. Ignacio Álvarez fue detenido en agosto de 2011 en el aeropuerto de Ezeiza de Buenos Aires, luego de volver de vacaciones, ya que residía legalmente en el elegante barrio de Puerto Madero, y tenía una hacienda cerca de la ciudad y un emprendimiento agrícola, a través del cual habría lavado el dinero del narcotráfico. Su hijo, Mauricio Álvarez Sarria, está prófugo.Álvarez Meyendorff fue detenido después de haber sido delatado por Luis Caicedo Velandia, ‘don Lucho’, de 44 años, detenido el 12 de abril de 2010 haciendo compras en el barrio porteño de Palermo y extraditado a Estados Unidos, donde hizo un pacto con las autoridades.La ex modelo colombiana Angie Sanclemente Molina, ex Reina Nacional del Café, fue condenada el año pasado y cumple su pena en la prisión de Ezeiza. Por último, fue detenido Cristian Londoño Cifuentes en la localidad de Campana (Argentina) con 23 kilos de cocaína en su carro Alfa Romeo. Según informes periodísticos, “don Berna”, Diego Murillo Bejarano, habría confesado en Estados Unidos que envió a sus familiares a vivir al país gaucho.“La lucha que ha realizado Colombia contra el narcotráfico produjo una migración hacia el sur y nuestro país está teniendo una problemática seria, porque tenemos precursores químicos y los controles no son eficientes”, dijo a El País la ex ministra y diputada Graciela Ocaña, miembro de la Comisión de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico del Parlamento argentino.“Además hay un tema de lavado de dinero y de violencia que tiene que ver con estos cárteles y la extensión del consumo en los barrios humildes. Lo que más llama la atención es la detención de ciudadanos colombianos con antecedentes y órdenes de captura internacionales que viven hace años en Argentina sin que las autoridades lo hayan advertido”, agregó.Que Álvarez Meyendorff viviera en Puerto Madero, que ‘Monoteto’ y Quintero Gardner, los muertos del centro comercial, residieran en un elegante barrio privado de Pilar, al norte de la capital argentina, que Caicedo Velandia paseara de compras por un reconocido centro comercial de Palermo, indica que los colombianos venían al país aprovechando las facilidades migratorias y aduaneras, la porosidad de su sistema bancario, y las posibilidades de comprar propiedades y campos casi sin investigación.“El país tiene un sistema financiero ideal para eso. Así como en las incautaciones, a veces la justicia se encuentra con una operación de lavado investigando otro tema”, lamenta la diputada Ocaña, quien ha sido una de las más destacadas voceras de la lucha contra el narcotráfico y el lavado de dinero.¿El nuevo ‘narco país’?La revista estadounidense Foreign Policy publicó un inquietante artículo con el título: “¿Argentina, un nuevo país narco?”. El título es exagerado, ya que el país no tiene los niveles de narcotráfico de Colombia o México, pero sí refleja que adquiere cada vez más importancia para las redes de traficantes, no solo como lugar de tránsito, sino de refugio, lavado de dinero y de consumo.“Las mayores incautaciones se producen de casualidad, por controles en los caminos, o por barcos que quedan abandonados, y luego se advierte que tienen droga, y no por operativos diseñados como un plan de prevención”, reclamó Ocaña.Los datos de fuentes estatales confirman un aumento del procesamiento de cocaína en el país. Según el Sedronar, el organismo encargado de luchar contra el tráfico de estupefacientes, hay 43 centros de procesamiento ilícito.Asimismo, el aumento en el consumo de estas sustancias también es preocupante . Se creía que Argentina era un país de tránsito, pero lo que advertimos es que gran parte de la droga que llega, se consume”, dice la diputada Ocaña.Poco a poco, Argentina ha venido incorporando los problemas de la violencia y de la droga que antes eran privativos del norte del continente.

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