‘Mulas’ cargadas con dólares, la nueva estrategia del narcotráfico en Colombia

Octubre 01, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y Colprensa
‘Mulas’ cargadas con dólares, la nueva estrategia del narcotráfico en Colombia

Las ‘mulas’ que son cargadas con droga y ahora con dinero, son sometidas a diferentes exámenes para poder identificar al menos cuántas cápsulas pueden haber ingerido y el estado en el que se encuentran.

Las organizaciones del narcotráfico habrían encontrado una nueva forma de lavar su dinero, ingresándolo al país a través de las barrigas de hombres, mujeres y hasta ancianos.

Los narcotraficantes habrían encontrado una nueva modalidad para utilizar ‘mulas’ en el país. Ahora, los estómagos de esos correos humanos ya no sólo están siendo rellenados con droga, sino con billetes. Ese es uno de los métodos que están utilizando distintos capos de la mafia para ingresar al país pequeñas fortunas sin pagar impuestos. Así están lavando sus activos: en las barrigas de hombres, mujeres, tal vez ancianos, ahora limpian su dinero sucio.Todo empieza con el reclutamiento. A veces, utilizan personas que ya tienen experiencia transportando droga en su vientre. Lo que tienen que hacer no es muy distinto: engullir, soportar, jugar a la ruleta rusa de llevar sus panzas llenas en aviones, pasar controles, enfrentar la Policía, evadir perros, sufrir, expulsar... Pero hay dos particularidades: de acuerdo con las autoridades, en estos casos la mayoría de ‘mulas’ son extranjeros o colombianos contactados en otros países. Allá ingieren las cápsulas. Allá empieza todo.Un experto antinarcóticos explica que la nueva táctica, difícilmente detectada por la Policía porque las ayudas con las que se cuenta son para detectar droga y no billetes, se habría convertido en la manera más rápida y efectiva para que el dinero, producto del tráfico de drogas en el exterior, entre al país.El caso más reciente ocurrió la semana pasada en Bucaramanga: dos hombres, de 26 y 39 años, ambos de Cúcuta, fueron capturados en el peaje del Aeropuerto Palonegro de Lebrija, con US$114 mil dentro de su estómago, procedentes de Panamá.“La modalidad es la que nos sorprende. Es un tema nuevo que no habíamos conocido acá en la capital de Santander, sabemos de un caso similar hace dos semanas en el Aeropuerto El Dorado, en Bogotá. Es decir, esta estrategia delincuencial de lavado de activos ya es un hecho en el país”, dice el comandante de la Policía de Bucaramanga, general José Ángel Mendoza Guzmán.Según la Policía, los dos capturados primero hicieron paso en Honduras, donde, al parecer, fueron cargados con 116 cápsulas que estaban repletas de billetes de US$100 y de ahí a Panamá y luego a Colombia. En la fase final del proceso, es decir, tras su expulsión, el dinero sería entregado a una persona cuya misión es la de concluir el proceso de ‘lavado’, cambiando los billetes en casas de cambio para después consignar el dinero en las cuentas de los presuntos testaferros.Se estima que los narcotraficantes pagan, por cada viaje, la suma de US$5 mil, es decir, $9 millones.Tragarse una fortuna¿Pero cómo entran US$114.000 en el estómago de alguien? Un experto en divisas que cambia dólares en el centro de Cali, dice que esa suma en billetes de cien, es decir, en los billetes de mayor denominación, podría acomodarse completa en una caja de zapatos talla 38. Las mulas de divisas, pues, no sólo deben tener hambre de dinero.En el caso de Bucaramanga, esa suma de dinero fue dividida en dos partes. Uno de los hombres ingirió 56 cápsulas y el otro 60. Las diferencias entre tragar cápsulas de droga y de billetes, en apariencia no son muchas: enroscan pequeños fajos, los aprietan con una cinta sin adhesivo para evitar que se dañen, los envuelven en látex, los humedecen en agua o un poco de aceite y se los tragan. La diferencia es el tamaño; los fajos no hay como reducirlos, entonces las cápsulas son más grandes. Casi como la mitad de un banano. Y engullirlos lleva más tiempo, más trabajo, más dolor.El gastroenterólogo Álvaro Velásquez, de la Clínica de los Remedios, dice que tragar esas cápsulas, de ese tamaño y en esa cantidad puede, incluso, representar para quien lo haga una obstrucción intestinal.Y hay otra diferencia. Una buena, en medio de todo: de acuerdo con el doctor Velásquez, si se llega a romper una de las cápsulas con dólares lo único que puede pasar es que se pierda la plata. “Diferente si fuera droga que, ahí sí, puede provocar un paro”.Las autoridades están en alertaEl caso de Bucaramanga y el mencionado en Bogotá ha puesto en alerta a las autoridades en los diferentes aeropuertos del país. En el Valle, por ejemplo, el mayor García, comandante de la Policía de la Compañía Antinarcóticos del Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, afirmó que aunque no se han registrado casos de este tipo, todo el grupo de trabajo tiene identificado el modo de operar de los delincuentes que emplean esta estrategia.“De alguna manera se siguen implementando las cápsulas en látex. Hay que estar atentos a la forma de actuar de las personas que puedan llevar dinero en su estómago, si logran ser identificadas seguramente los nervios las delatarán y será más fácil su captura”.En el Bonilla Aragón, en lo corrido del año se han presentado al menos 100 casos de capturas por diferentes modalidades de narcotráfico, entre las cuales hay 18 de ‘mulas’ con droga.Según las autoridades, una de las capturadas había ingerido 98 cápsulas de cocaína, cada una con entre siete y diez gramos del alcaloide.Y en agosto pasado se presentaron dos casos de intento de ingreso ilegal de euros. En uno fueron capturadas dos personas en momentos que pretendían ingresar 50.000 euros en el equipaje. Y en otra oportunidad las autoridades y la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) detuvieron a una mujer de nacionalidad española con 42.000 euros.En junio pasado la Policía Valle dio otro golpe al arrestar a una persona, de nacionalidad colombiana, con un total de US$2.250.000, procedente de Panamá. Aunque en estos casos no traían el dinero en el estómago, seguramente lo habían ocultado por razones similares: alguien, en algún lado, los buscó, les hizo una propuesta, los tentó y ellos terminaron rellenando sus maletas de fajos de euros y dólares. Tal vez, ninguna de las tres personas capturadas en el aeropuerto tenía un estómago muy grande.

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