Muertes en Cali por balas perdidas aumentaron un 87% en lo corrido de 2012

Junio 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Por Diana Isabella Sánchez B. Especial para El País
Muertes en Cali por balas perdidas aumentaron un 87% en lo corrido de 2012

En lo que va corrido del 2012 seis menores de edad han muerto a causa de balas perdidas. Los sectores más afectados por este problema son Siloé y Aguablanca.

En los primeros cinco meses del año quince personas han perdido la vida por esta causa, siete más que en el mismo período del 2011. Seis niños han muerto por este motivo. Alarma en las autoridades.

El pasado 2 de junio la vida de una pequeña de 3 años se apagó por un drama que sigue afectando a víctimas inocentes en Cali: las balas perdidas.La tragedia ocurrió a las 10:30 p.m. en el barrio La Nueva Floresta, al oriente de Cali. La menor estaba en el artejardín de su casa en compañía de su padre, cuando uno de los disparos que iba dirigido contra uno de sus vecinos le atravesó el pecho. “El tipo que iban a matar estaba sentado al frente a de la casa de nosotros con su novia, en el momento en que los sujetos llegaron a dispararle mi hijo intentó cubrir a mi nieta, pero fue demasiado tarde”, relata con dolor Elizabeth Valencia. La pequeña fue remitida a un centro asistencial, pero los médicos afirmaron que llegó sin signos vitales.La nieta de Elizabeth es la víctima más reciente por las balas perdidas en la capital del Valle, pero no es la única. De acuerdo con cifras del Instituto de Investigación y Desarrollo en Prevención de la Violencia y Promoción de la Convivencia Social (Cisalva), en los primeros cinco meses del 2012 quince personas han perdido la vida por esta causa, siete más que en el mismo período del 2011, lo que significa un aumento del 87%. Lo más preocupante de las cifras es que mientras el año pasado solo una de las víctimas era menor de edad, este año la cifra de niños afectados ascendió a seis.Tal ese el caso de una joven de 15 años que el pasado 26 de marzo perdió la vida en el barrio El Retiro cuando un grupo de personas que se desplazaba en bicicletas intentó robar un camión transportador de alimentos. El escolta del vehículo sacó un revolver para intimidar a los delincuentes, el arma se disparó e impactó en la cabeza de la joven que estaba afuera de su casa.El drama continúaAdemás de las cifras preocupantes de muertes por balas perdidas en Cali, también son muchas las personas, la mayoría menores de edad, que resultan afectadas en enfrentamientos entre pandillas. Hace tres semanas un niño de 9 años fue herido por una bala perdida mientras jugaba fútbol afuera de la peluquería de su tío en el barrio El Diamante ubicado en la Comuna 13, al oriente de Cali. Era de noche y estaba con sus familiares.El proyectil, uno de los cuatro que fueron disparados, iba dirigido a un joven de 17 años que murió en el lugar. Al parecer, otro menor fue quien lo atacó por atravesar aquella ‘frontera imaginaria’ que existe entre los barrios El Diamante y El Vergel, de donde provenía la víctima.El niño fue trasladado inmediatamente al Hospital Universitario del Valle (HUV) con una herida en la espalda, que -afortunadamente- no le causó daños graves. Edison, tío del menor que fue herido en El Diamante, cuenta que en ese sector de la ciudad la violencia es común.“Mi sobrino ni siquiera vive en este barrio, él estaba de visita ese día. El Diamante era uno de los barrios más tranquilos del Distrito de Aguablanca, pero ahora es normal que los muchachos se ataquen entre ellos por esas barreras imaginarias que ponen”, afirmó con angustia Edison. Agregó que los protagonistas de estos enfrentamientos son jóvenes entre los 12 y 17 años de los barrios El Diamante, El Vergel y El Poblado, que custodian permanentemente que ningún extraño invada su territorio.Al respecto, el comandante del Distrito No.4 de Aguablanca, coronel Julián Garnica, manifestó que “tenemos dificultades en este sector porque es el que tiene más población en la ciudad, además, las condiciones son mucho más complejas por los enfrentamientos entre pandillas”.De acuerdo con cifras de Cisalva, doce de los catorce homicidios por balas perdidas de este año se han registrado en el oriente de la ciudad, cinco en el Distrito de Aguablanca y siete en barrios como Siloé (1), Potrerogrande (3), Lleras Camargo (1) y Valle Grande (2).“El problema de los enfrentamientos entre bandas de jóvenes es innegable. Nosotros hacemos lo que podemos, pero necesitamos que la comunidad se vincule porque son indiferentes y muchas veces, incluso, son cómplices del delito. Los padres de estos menores deben tomar conciencia e involucrarse más con sus hijos”, sentenció el coronel Garnica.Un habitante del barrio El Diamante expresó que siente temor de que un día su hijo de 12 años resulte herido en uno de los enfrentamientos que se dan en el sector.“Desde hace seis meses este barrio se ha vuelto más peligroso. Estos menores se enfrentan constantemente y uno no sabe cuándo pueda resultar herido alguien inocente. Además, si ven a mi hijo solo le preguntan que de dónde viene, qué hace, por qué esta ahí... Yo le he dicho que es mejor que no salga si no es conmigo”, dijo.Otro de los casos que alarmó a la ciudad sucedió el pasado 19 de mayo, cuando un bebé de 18 meses recibió un impacto de bala en el rostro mientras iba en compañía de su padre a la tienda en el barrio Brisas de Mayo, en la Comuna 20. “Ellos iban a comprar el mercado cuando empezó la balacera. Me asomé y vi a mi esposo con el niño en brazos, sentado y llorando, pensé que mi bebé había muerto. Le tuvieron que hacer cirugía plástica y gracias a Dios ya está mucho mejor”, relató María Lorena Aguirre, madre del menor, quien afirma que los responsables fueron miembros de una pandilla de Siloé.Por el momento, los familiares de las víctimas sólo piden justicia. “Es muy doloroso que estas cosas pasen, mi nieta era inocente, ella era la luz de esta casa. Quienes la asesinaron nos apagaron los bombillos sin avisar. Alguien tiene que pagar por esto”, afirmó con indignación doña Elizabeth.

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