Menores que delinquen, problema muy grande

Menores que delinquen, problema muy grande

Agosto 01, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Yesid Toro Meléndez | Reportero de El País

El Código de Infancia se convirtió en la mejor coartada para que los adolescentes que cometen delitos no sean sancionados. Piden bajar edad de imputabilidad penal para evitar que tantos jóvenes en la ciudad sigan haciendo de las suyas sin recibir un castigo ejemplar.

“Confirmado mi coronel: el homicida es un menor de edad. Tiene 17 años, nacido en 1993, nombre (el Código de Infancia no permite revelarlo), tiene tarjeta de identidad, reside en el barrio Mojica. Para informarle también que el detenido por el 901 (código usado por la Policía para los homicidios) registra dos detenciones por porte ilegal de armas, una en 2009 y otra en 2008, pero en ambas ocasiones quedó en libertad…”. Quien habla es un investigador de la Policía que le reporta a su superior los datos del joven capturado mientras escapaba de la Universidad Santiago de Cali, luego de que asesinara el martes pasado al decano de la facultad de Economía de esa institución, Ebert Mosquera Hurtado. Afuera de la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía, URI, en el barrio El Lido, donde se legalizaba el procedimiento de captura, estaba el escolta del catedrático y varios de sus amigos, entre ellos el director del Instituto de Bienestar Familiar en el Valle, Jhon Arley Murillo. “Señora Fiscal -decía mientras hablaba por su teléfono celular- le pido el favor que aceleremos esta investigación, no hay que dejar que este joven termine de nuevo en las calles ¡es un peligro!” decía Murillo. El funcionario se veía descompuesto y muy preocupado. Y no era para menos: de los 1.001 menores de edad capturados este año en Cali, por diferentes delitos, al menos 650 gozan de libertad asistida, es decir, quedan en libertad bajo la responsabilidad de sus padres.Miércoles 28 de julio. Un día después del homicidio del profesor Ebert Mosquera, una mujer halló la muerte también a manos de un menor de edad. María Josefina Araújo, de 50 años, había salido de su casa en el barrio Calimío a las 7:00 p.m., pero a pocas cuadras de su casa el adolescente la atacó con un cuchillo. Su muerte no fue tan sonada como la del decano de la Santiago, pero es igualmente lamentable. Ese mismo día, un hombre que fue a dejar a sus dos hijos en un colegio de Terrón Colorado, en el oeste de la ciudad, fue asesinado a bala por otro menor que iba en bicicleta. En velocípedo, igualmente, un adolescente le quitó la vida a la presentadora de Telepacífico, Ivone Maritza Gómez Valdés el pasado mes de junio. Otra mujer, Marisela Meneses, empleada de un hotel en el oeste de la ciudad fue atacada a bala por un menor en abril pasado en el barrio El Peñón. El homicida quedó en libertad días después. Hay más casos similares que no han sido documentados o registrados. Pero mientras la Policía Metropolitana cuenta en sus estadísticas a 31 menores de edad detenidos por homicidio este año, es incierto cuántos de estos están en libertad o, peor aún, en cuántos de los 1.002 asesinatos ocurridos en Cali hasta el 25 julio han participado personas que aún no han llegado a su mayoría de edad. El 23 de julio pasado, el muchacho de 16 años que acabó con la vida del pastor de la iglesia cristiana Misión Carismática al Mundo, Francisco Valencia Parra, fue trasladado a un centro de rehabilitación para menores fuera de Cali. No hubo cupo en el Valle del Lili. Allí solo hay cama para 250 infractores. Dos mujeres, una de ellas alta de ojos claros y la otra morena, de pelo ensortijado, miraban al muchacho cuando lo sacaban del recinto. Estaban sentadas mientras esperaban que sus hijos salieran del Valle del Lili bajo su responsabilidad.-Y por qué está su hijo aquí- preguntó la morena. –Por nada, por un porte- contestó la de ojos claros. -Tranquila que por eso no los ‘encanan’. La Ley los manda para la casa por eso. Tenés que ponerle cuidado para que deje el ‘fierro’ en la casa y no se lo pillen otra vez- finalizaron las mamás. Luego observaron pasar al asesino del pastor Valencia. Mientras esto ocurría, una funcionaria del centro de rehabilitación miraba atónita la escena. “No lo podía creer, pero eso es lo que pasa: muchos padres permiten que sus hijos delincan porque saben que el Código de Infancia y Adolescencia les da todas las garantías para que salgan libres”, expresó la mujer, quien pidió reserva de su identidad. Hace tres días en Tuluá, la Policía capturó a un menor de 17 años que se dedicaba al expendio de alucinógenos. Portaba 400 dosis de basuco. Había sido denunciado por los vecinos del barrio la Trinidad de ese municipio; para capturarlo la Policía empleó cuatro patrullas y hasta se tuvieron que meter al río para detenerlo porque el muchacho se iba a escapar. El resultado: dos horas de persecución y una recompensa injusta para los uniformados, pues un juez de Menores le concedió al infractor libertad asistida.Problema desbordadoLos anteriores son ejemplos de lo que está pasando con los menores que delinquen. Según las autoridades, las bandas de sicarios están contratando a adolescentes entre 15 y 17 años para cometer delitos, especialmente homicidios y hurtos. Los pagos oscilan entre $500.000 y dos millones de pesos. Eso fue lo que le pagaron al homicida del decano Ebert Mosquera Hurtado. “En Cali tenemos un grave problema en las comunas 6, 1, 21 y en las que conforman el Distrito de Aguablanca, 13, 14 y 15, con parte de la 16. Es en estas zonas de la ciudad donde hay más pandillas y adolescentes involucrados en actos criminales”, dijo el comandante (e) de la Policía Metropolitana de Cali, coronel Héctor Fabio Párez.De acuerdo con cifras del Observatorio Social de la Alcaldía, las anteriores comunas registran 475 muertes violentas, es decir el 47% de los 1.002 homicidios registrados por esta oficina en 2010. Las estadísticas de la Policía indican que de los 1.101 menores sindicados de diversos delitos durante este año, además de los 31 que están por homicidio, hay 378 por porte de armas de fuego, 295 por tráfico de estupefacientes y 326 por hurto.Pese a estas alarmantes cifras, las garantías incluidas en la Ley 1080 que reglamenta el Código de Infancia ‘blindan’ a los pequeños delincuentes de la acción de la justicia. Dos ejemplos de ello son los artículos 9 y 21 de dicha ley que disponen que: “En todo acto, decisión o medida administrativa, judicial o de cualquier naturaleza que deba adoptarse en relación con los niños, las niñas y los adolescentes, prevalecerán los derechos de estos”, Artículo 21 del Código. Y el artículo 9 dice: “Los niños, las niñas y los adolescentes no podrán ser detenidos ni privados de su libertad, salvo por las causas y con arreglo a los procedimientos previamente definidos en el presente Código”. En estos apartes se amparan muchos defensores de pequeños homicidas para lograr su libertad. "Hay que reformar el Código” El debate por el ajuste al Código de Infancia trascendió esta semana al ámbito nacional. Durante una asamblea de gobernadores, el mandatario del Cauca, Guillermo Alberto González, le pidió a sus similares y a la Procuraduría General de la Nación, que la edad de imputabilidad penal se baje a los 16 años “para judicializar a los menores delincuentes bajo el Código Penal vigente para criminales mayores de edad”.En esa petición coinciden varios sectores. El director de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, general Orlando Páez Barón, respalda la iniciativa y califica de “injustificable” que jóvenes de 15 a 17 años de edad cometan graves delitos y no reciban una sanción proporcional a la falta en la que incurren. El Alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, pidió reforzar la justicia y suplir 30 vacantes de la Fiscalía en la ciudad , mientras que concejales como Carlos Clavijo exigieron inversión con resultados inmediatos para rehabilitar a los infractores. La bancada parlamentaria del Valle puso el tema sobre la mesa y el próximo lunes trabajará en una propuesta que conduzca a la modificación del Código. El senador Germán Villegas, considera que la iniciativa debe ir en doble vía. “Bajar la edad de imputabilidad de los menores y castigarlos drásticamente por sus faltas y la otra es revisar el tema preventivo, que es el más importante”. En los dos últimos años el centro Valle del Lili aumentó 65 cupos, pero no avanzó en programas efectivos de rehabilitación.Preocupan las pandillasEl 11% de los asesinatos en la ciudad son cometidos por pandilleros, cuyas agrupaciones están conformadas por jóvenes entre los 15 y los 20 años. De acuerdo con la Alcaldía de Cali, se conocen en la ciudad 85 pandillas que tienen como forma de operar los atracos a transeúntes, los hurtos a motoristas y residencias, el expendio de alucinógenos, la comercialización de armas. Las autoridades incluso saben de que gran parte de estos muchachos terminan como sicarios en ‘oficinas de cobro’. El mayor numero de pandillas está concentrado en la comuna 20 donde se identifican 23 agrupaciones. En las comunas 13, 14 y 15 se identifican 28 pandillas; siendo la comuna 13 la de mayor concentración con 14 grupos.

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