Masacres y desplazamientos causan temor en el Pacífico

Octubre 09, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Yesid Toro Meléndez | Enviado Especial El País
Masacres y desplazamientos causan temor en el Pacífico

Un soldado de la Brigada 23 del Ejército vigila la vivienda donde el pasado domingo fue lanzada una granada. El artefacto dejó seis heridos. Toda el área urbana de Barbacoas está vigilada por militares para evitar hechos violentos.

Las Fuerzas Militares inician una ofensiva para contrarrestar la ola de violencia que sacude a Barbacoas. Toda el área urbana del municipio está vigilada para evitar hechos violentos.

“Parecía un campo de guerra. Durante 20 minutos se escucharon las ráfagas de ametralladoras y las explosiones de las granadas. El pueblo quedó solo. Los únicos que caminaban eran esos hombres, dicen que son guerrilleros, pero la verdad yo no sé. Gritaban: “Salgan paraquitos, no les dé miedo, salgan hiju...”. Francy Mendoza, quien narra la escena, es la única médica que hay en el puesto de salud de la vereda Buenavista, a tres horas de Barbacoas, en la costa pacífica de Nariño. Desde un resquicio de la puerta del centro de salud vio a un grupo hombres, que armados con fusiles caminaban por medio de las oscuras calles del caserío, como si fueran un pelotón militar. Eso fue el lunes 4 de octubre a las 10:30 p.m.“A los diez minutos se fueron y la gente comenzó a salir de sus casas. Gritaban, todos corrían asustados: los hombres habían atacado una casa de madera al final de la calle y todos los miembros de esa familia estaban heridos, entre ellos dos niños, una señora y tres hombres”. Francy dice que como no encontró a la enfermera varios aldeanos le ayudaron a cargar uno a uno los heridos. “El más grave era Alejandro Velasco, un muchacho de apenas 15 años. Un proyectil de fusil le perforó un pulmón. Luego llevaron a una mujer y a su hija, de 9 años y a los otros heridos. No sé cómo atendí a todas esas personas” relató Francy. Dos horas y media después del ataque la única ambulancia que tiene el hospital San Antonio de Barbacoas llegó a Buenavista. Al primero que subieron fue a Alejandro. Murió camino al pueblo. El ataque ocurrido en este caserío de 300 habitantes no es el único que se recuerda por estos días en esa región. El 5 de octubre un soldado perdió la vida al pisar una mina que sembraron los guerrilleros del ELN, cerca a la casa atacada un día antes en Buenavista. El domingo pasado varios hombres lanzaron una granada a una casa ubicada frente al hospital de Barbacoas, dejando heridas a seis personas, dos de ellas menores de edad. Una de las víctimas es un aspirante a la Alcaldía de esa localidad. Pero Barbacoas no es el único municipio afectado por la violencia que se ha desatado en los últimos meses en el pacífico. Una guerra entre las bandas criminales ‘Los Rastrojos’ y las ‘Águilas Negras’, además de la alianza entre las Farc y el ELN con estos grupos, está dejando una estela de muerte y desplazamientos en poblaciones como Tumaco, Magüí Payán, Francisco Pizarro, El Chaco e Iscuandé, en Nariño; Guapi y Tumbiquí, en el Cauca; la zona del Naya y Buenaventura, en el Valle. Estas agrupaciones, además de manejar el negocio del narcotráfico y las armas, están extorsionando a la población y reclutando a jóvenes cada vez con mayor frecuencia. “Entre todos manejan el narcotráfico, pero además están extorsionando a los comerciantes, matando a los jóvenes y están armando algunas bandas para generar terror en las poblaciones costeras”, afirmó el general Gustavo Adolfo Ricaurte Tapia, comandante de la región 4 de la Policía.Una de las mayores dificultades de la Fuerza Pública para atacar estas organizaciones es lo inhóspito del terreno. Tanto las guerrillas como las Bacrim han salido de las cabeceras urbanas y se han internado en las selvas, donde además, controlan rutas fluviales en ríos tan importantes como el Telembí. Uno de los hechos más violentos se registró la semana pasada en El Charco. Cinco miembros de una misma familia fueron asesinados, entre ellos un ex concejal y sus dos hermanos. El crimen se produjo porque, al parecer, las víctimas se resistieron a la incursión de un grupo de 20 hombres armados a su población. Presuntamente se trataba de las ‘Águilas Negras’. Un día después, el mismo grupo se trasladó a Iscuandé, población cercana a El Charco, donde desplazaron a 85 familias. Esto motivó a que el Defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, llamara la atención del Gobierno sobre el grave riesgo que corren las comunidades afro, indígenas y campesinas por la presencia de varios actores armados en la zona. Cristiniano Pinillo, alcalde de El Charco, dijo que la situación se le ha salido de las manos a las autoridades. “Tenemos grupos que extorsionan a la gente y que cometen asesinatos selectivos. Los mayores problemas se presentan en la zona rural, de donde hemos tenido reportes de asesinatos y otros delitos”, denunció el mandatario, quien advirtió sobre entrada de hombres armados que dicen pertenecer a ‘Los Rastrojos’.“La gente les dice ‘paracos’”Rocío Palacios* dice que a su sobrino lo mataron las ‘Águilas Negras’. “Eso fue en agosto pasado. Él era mototaxista y lo llamaron un día para que transportara unos víveres que llegaron para el Ejército. Cuando terminó el trabajo, y se dirigía para su casa, unos hombres le dispararon. También mataron a una niña de 6 años que llevaba cargada”, relató Rocío. La mujer cuenta que comenzó a andar el rumor de que lo habían matado los ‘paracos’. “A la gente no se le quita esa palabra de la boca. Les siguen diciendo ‘paracos’, sin importar de qué grupo son”, agregó. Toda la familia del joven asesinado (doce personas) tuvo que salir de Barbacoas. Días después el dueño del mototaxi fue desplazado. Ambas familias fueron amenazadas y ahora sus viviendas están abandonadas. Roció continúa en el pueblo, pero asegura que vive con temor porque ella pueda ser la próxima amenazada y desplazada. De acuerdo con el alcalde de Barbacoas, José Arnulfo Preciado Cabezas, en promedio diez personas se acercan cada dos días a la Alcaldía para solicitar el certificado que les permita registrarse como desplazados. “Ya no sólo la gente sale desplazada, sino que en los últimos meses hemos tenido un alto número de familias que llegan de las zonas rurales. El problema es que tenemos presencia de varias bandas criminales, sobretodo de las ‘Águilas Negras’”. El comandante de la Brigada 23 del Ejército, general Eliécer Pinto tiene identificado un grupo de 30 hombres que están atacando a la población en este municipio. “Se hacen llamar ‘Águilas Negras’, pero eso lo estamos confirmando”, agregó el oficial. Ante la preocupante situación de orden público en el Pacífico, los alcaldes de al menos 15 municipios se han reunido tres veces en las últimas dos semanas para pedirle al Gobierno medidas urgentes que permitan frenar estas organizaciones delictivas que se financian con el narcotráfico. “La situación no es la mejor pues tenemos actores armados que están delinquiendo y traficando con drogas en la zona generando incertidumbre y zozobra en la comunidad”, destacó Jaime Anchicó, alcalde de La Tola, en Nariño.El Almirante Égar Cely, comandante de las Fuerzas Militares, quien estuvo esta semana en Barbacoas donde presentó un programa de desmovilización, dijo que el mayor reto que enfrenta el Ejército y la Armada es que: “Hay unas alianzas entre Farc y bandas criminales, todas financiadas por el narcotráfico. Por eso vamos a arreciar y aumentaremos la ofensiva para lograr la captura de los jefes de estas bandas”. En Tumaco el panorama es alarmante. Según el jefe del Comando Operativo Especial de la Policía en Tumaco, coronel José Mauricio Ordóñez, un 80% de los asesinatos tienen que ver con narcotráfico. La población registra 190 muertes violentas este año y tiene una de las tasas de homicidios más altas del país: 90 por cada cien mil habitantes.

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