Lucha contra hurto de celulares, con la mira en el exterior

Julio 01, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Lucha contra hurto de celulares, con la mira en el exterior

Hay una pena de prisión de 6 a 8 años para quien reprograme o modifique los equipos terminales móviles, con el fin de alterar las bases de datos positivas y negativas.

Las autoridades trabajan por combatir redes de tráfico que comercializan en otros países los equipos que son robados en Colombia. Un esfuerzo que empieza a dar resultados.

La lucha contra el hurto de celulares en el país, que tienen trazada las autoridades y diferentes entidades del Gobierno desde hace tres años, viene centrando sus esfuerzos más recientes en combatir las redes de tráfico internacional de equipos robados que manejan este negocio.Y es que según la Policía Nacional, una sola estructura de tráfico de celulares puede sacar de Colombia hasta 500 teléfonos mensuales, cada uno a un precio de 200 y 300 dólares.No en vano, el año pasado las autoridades dieron golpes como la llamada ‘Operación Smartphone’, donde se desarticuló una organización integrada por quince personas, que comercializaba celulares hurtados en Ecuador, Argentina, Perú y Venezuela, los mismos países que están identificados como las zonas donde más van a parar los equipos que son robados en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Ibagué, Neiva, Cartagena, Barranquilla, Cúcuta, Bucaramanga, Villavicencio, entre otras.O golpes como el del pasado mayo, en el cual la Dijín de la Policía capturó en Bogotá a un hombre que desde enero de este año venía ingresando a los sistemas informáticos de una empresa de telefonía móvil, logrando desbloquear 7719 IMEI (número de identificación único que tiene cada celular) de equipos reportados como hurtados y extraviados. El capturado, según un investigador de delitos informáticos de la Dijín, era contactado por bandas, que le daban en promedio $70.000 por cada celular desbloqueado. En total, llevaba captado unos $540.000 millones por los fraudes.“Luego de este procedimiento, los equipos se podían comercializar al interior y exterior del país, pues ya no estaban bloqueados y podían funcionar normalmente”, afirma el investigador de la Dijín. Margarita, por ejemplo, sabe que ese tráfico de celulares del que se habla es una realidad, pues el año pasado fue víctima de un hurto en la capital del Valle y su equipo terminó en otro país. “Llevaba mi celular, un Blackberry 8520, en la mano y cuando me dirigía a la estación del MÍO en Petecuy lo guardé en el bolso. Al llegar a mi trabajo, me di cuenta de que me lo habían robado de alguna manera. Días después, una amiga me mandó un mensaje al PIN, que pensaba que aún me pertenecía, y se encontró con la respuesta de una joven ecuatoriana, quien le dijo que ese celular se lo habían dado como un regalo. En tan solo un día lo sacaron del país y lo vendieron en Ecuador”, cuenta la víctima.Medidas en Colombia y otros paísesEl problema es tan grave que hasta el mismo presidente Juan Manuel Santos hace poco, luego de un consejo de seguridad en Cali, ordenó a las autoridades nacionales prohibir la importación y en especial la exportación de teléfonos celulares usados -en su mayoría robados-, como medida para combatir el hurto de estos elementos en el país y porqué no en otros países. “Hemos detectado que muchos celulares, es difícil saber cuántos, están saliendo del país. Son equipos usados, que son hurtados en diferentes ciudades y que, según las investigaciones, no obedecen a casos aislados, sino a planes de organizaciones con tentáculos internacionales. Por eso la orden de prohibir el comercio de esta clase de móviles”, explicaba el mandatario.Esta medida se une a otras tantas que se vienen realizando, como los acuerdos con otros países para que controlen el ingreso y comercialización de celulares robados provenientes de Colombia. El alto consejero para la Seguridad y Convivencia Ciudadana, Francisco José Lloreda, quien ha sido el responsable de la estrategia nacional contra el hurto de celulares, expresa que con Ecuador, por ejemplo, ya hay un acuerdo binacional para controlar este delito y se espera poder realizar lo mismo con otros países para acabar con este flagelo. De la misma manera, otra de las medidas que se vienen tomando en el país es la construcción de unas bases de datos con las compañías celulares, que se está dando gracias a los datos de equipos robados que dan los usuarios cuando son víctimas de hurto y al registro del IMEI de sus celulares, que hicieron las personas hasta el año pasado en el país .“La combinación de las bases de datos se constituye en un filtro para detectar equipos robados o ilegales y no activarlos ni comercializarlos en otros países”, explica Alejandro Delgado, jefe de la Oficina Internacional del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.Sin olvidar los planes localesPero los esfuerzos que se están dando a nivel internacional se hacen sin dejar de lado la gran lucha que se realiza en todo el país, que aseguran los encargados de las estrategias, ha tenido un gran avance desde el 2011, cuando el Gobierno estableció esta medida. “Esa iniciativa tiene tres componentes básicos: desestimular la compra de celulares robados dificultando la activación de esos equipos, desarticular las estructuras criminales y concientizar a la gente de que comprar equipos robados es un delito”, dice el alto consejero Lloreda.Y de alguna manera los resultados se han dado. En cuanto a las cifras, las autoridades y las diferentes entidades aseguran que ha habido una disminución en el hurto de celulares, aunque todavía se trabaja por tener una estadística única para no generar confusión, pues la Policía puede entregar un dato de las denuncias recibidas y la Encuesta Nacional de Victimización otro distinto, ya que recibe las denuncias que no son interpuestas ante las autoridades.Asimismo, otros resultados muestran que entre el año pasado y lo que va de este unas 15.000 personas han sido capturadas en el país por el hurto de celulares. Mientras que doce organizaciones fueron desmanteladas en el 2013 en diferentes ciudades de Colombia.

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