Los 'trucos' de los ladrones que han desmantelado 900 casas en Cali este año

Los 'trucos' de los ladrones que han desmantelado 900 casas en Cali este año

Octubre 29, 2017 - 07:45 a.m. Por:
Redacción de El País
La Buitrera

Así quedó una de dos camionetas que robaron delincuentes en una finca en La Buitrera, sur de Cali, en la madrugada del viernes. La Policía del cuadrante los persiguió, pero los bandidos arrollaron la moto de los uniformados y huyeron.

Cortesía para El País

Las Divinas en la televisión cantan muy bonito, pero otras Divinas, las apartamenteras, también cantaron sus delitos ante la justicia cuando la Sijín, de la Policía Metropolitana de Cali, demostró que delinquían como una banda dedicada al hurto de residencias.

Eran tres mujeres, de las cuales dos fueron capturadas el pasado 5 de octubre, quienes se allanaron a los cargos (los aceptaron) pero les dieron la casa por cárcel, a una que tiene cuatro meses de embarazo y otra porque está lactando. La tercera está prófuga en Ecuador, pero tiene circular azul de Interpol.

Sin embargo, lo que más sorprende es que la que está en embarazo, al momento de su captura figuraba como empleada del área de archivo de la Alcaldía de Cali.

Esta es una de las cuadrillas de asaltantes en unidades residenciales, casas y apartamentos, desarticuladas por la Policía. Las tres mujeres, capturadas el pasado 5 de octubre, hacían un estudio previo a las residencias habitadas por adultos mayores y algún joven. Entonces iban cuando este último salía a estudiar o a trabajar. Así cometieron cinco atracos en las comunas 17, 19 y 22.

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El hurto a residencias suma 909 casos en 2017, 26 más que en el mismo lapso de 2016, con 883 casos. Un crecimiento del 3 %. Varios de ellos han ocurrido entre septiembre y este mes de octubre.

La modalidad más usada es la de suplantación de autoridad, en la que los ladrones utilizan prendas privativas de la Policía, Sijín, Fiscalía o CTI, que incluyen chalecos, gorras, carnés y/o escarapelas de identificación, armas de fuego y otros elementos con los logos falsificados de estas entidades. Para burlar las porterías, muestran unas supuestas órdenes de registro de allanamiento a los vigilantes de las unidades residenciales.

Solo el pasado viernes un número indeterminado de hombres armados irrumpió en una finca de La Buitrera y se llevaron una caja fuerte, joyas y dinero, además de las camionetas de alta gama hurtadas. La comunidad alertó al cuadrante, que reaccionó y frustró el robo. Los delincuentes arrollaron la moto de la Policía, dejando dos uniformados heridos, uno de ellos en cuidados intensivos.

También se camuflan como operadores de telefonía, tales como Claro, Movistar, Tigo o de servicios públicos como Emcali. Solo cuando tienen a sus víctimas sometidas, se revelan: “Venimos por las joyas, el dinero...”
“Nos hemos dado cuenta de que estos bandidos tienen un alto bagaje delincuencial, conocen información salida del interior del núcleo familiar porque van directo a la casa o apartamento donde hay una caja de seguridad o caja fuerte o saben que el dueño de casa maneja bastante dinero o posee joyas”, dice el investigador de hurto a residencias de la Sijín, de Cali.

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Eso fue lo que sucedió en el conjunto Altos de Guadalupe el pasado 22 de octubre, donde hay 130 casas, pero los ladrones se dirigieron exactamente a la número 116. El monto hurtado suma $30 millones entre joyas y dinero.

En septiembre ocurrieron dos casos similares. El 4 de ese mes, entraron a un apartamento de un edificio en el barrio El Ingenio, usando prendas de uso privativo de la autoridades, y hurtaron $15 millones. El 20, vistiendo chalecos de la Sijín, ingresaron en dos carros a una casa de Brisas de Guadalupe, unidad al sur de Cali. Allí robaron una caja fuerte con $25 millones, joyas y varios relojes, para un total de $100 millones.

Otra modalidad para entrar como fantasmas a las casas o apartamentos es ‘casa sola’, en la cual un miembro de la banda toca y llama casa por casa en algún sector residencial. Si alguien sale, le pregunta por una dirección o si por allí venden un apartamento, para salir del paso. Pero si no le responden, detectan que la casa está sola y se va, por si algún vecino vio, pero deja un campanero para garantizar que nadie regresó a la casa o que la autoridad ronde el lugar.

A la vuelta de dos horas, vienen otros con los que rompen chapas, abre ventanas e ingresan. Y luego llegan otros en un carro en el cual huyen con lo hurtado.


Una última estrategia es la del engaño, en la que mediante cualquier artificio, uno distrae a quien abre la puerta, y mientras tanto, otros entran a la casa y roban joyas y dinero.

Así fue como Las Divinas robaron a unos ancianos en la Comuna 22. Una los distrajo preguntando sobre una casa del frente, que supuestamente iban a comprar. Mientras tanto, las otras dos se entraron ‘a sus espaldas’ y robaron dinero y joyas avaluadas entre 25 y 30 millones de pesos. Los investigadores les seguían la pista desde 2012.

Lea aquí: 'Hombres disfrazados de policías, una modalidad que se repite para el hurto a casas en Cali'.

El 2 de junio la Sijín ya había desarticulado la banda de apartamenteros La Sombra, que les dejó 18 capturas, tras lograr probar al menos cuatro hurtos a residencias, aunque seguramente cometieron más. Eran los que usaban prendas privativas de la Policía, Fiscalía, Ejército e intimidaban a sus víctimas con armas de fuego. Solo quedó prófugo uno de sus integrantes, pero hace 20 días fue capturado por la Policía en el barrio Municipal, donde pretendió burlar la autoridad con una identidad falsa.

La Sombra era una banda de estrato alto, que se camuflaba en camionetas de alta gama como Hyundai Tucson y Kia Sportage. “Tenían toda la logística para mimetizarse según el barrio donde iba a cometer el hurto. Si iban a robar en estrato 6, usan esos vehículos de lujo, pero si actuaban en estrato 4, se bajaban a un Aveo o un Spark, para no llamar la atención”, explica un policía de la Sijín.

Hace unas semanas cayeron seis miembros de la banda de los Pisa Suave, que prefería la modalidad de casa sola, en la que ingresaban por una ventosa sin ser detectados.

En seis meses cometieron hurtos enonce residencias, en las comunas 2, 4, 17, 19 y 22, de Cali, entre ellas, en los barrios Pampalinda y El Peñón. En solo una casa robaron $100 millones y en otra $35 millones. Después de constatar que no había nadie en la casa, venían otros con palancas, ganchos y ganzúas adaptadas a una vara de tomar selfies, maniobraban el pasador de las chapas y abrían las puertas. Luego venía otro en un vehículo a recoger los elementos hurtados. Allí cayó el líder, alias Toto, uno de los tres que quedaron con medida de aseguramiento, tres recibieron prisión domiciliaria y alias El Abuelo y alias Pacho, están prófugos con circular azul de la Interpol.

Para sorpresa de muchos, los Pisa Suave no vivían en barrios de estrato bajo, sino en la Comuna 17. “Los apartamenteros viven bien, tienen armas de fuego costosas como revólveres, pistolas y manejan carros de gama alta”, dice otro de los investigadores.


La modalidad que sí es nueva fue la usada esta semana en una unidad residencial donde ingresó un carro idéntico al de uno de los habitantes del conjunto, con la placa gemeleada, por lo cual no lo detectó ni el sensor de carros extraños ni sospechó el portero.

“En este caso el problema fue que no se activó el protocolo de seguridad”, dice el investigador de la Policía Judicial. Se refiere a que no se alertó a la Policía del Cuadrante y por ello el hurto se cometió y huyeron con facilidad.

Solo había un antecedente parecido: en otro conjunto entraron tres personas en un carro igualito al de la víctima, pero resultó que ese carro era de un vecino de la misma unidad. “Eso nos refuerza la idea de que la información siempre sale del interior del mismo conjunto residencial o núcleo familiar, porque quién más va a saber que allí hay una caja fuerte o dinero o joyas”, insiste uno de los agentes investigadores.

Todos los capturados de estas bandas tienen medida de aseguramiento por concierto para delinquir, hurto calificado agravado, porte ilegal de armas y a veces, porte y tráfico de estupefacientes, porque además se dedican al microtráfico, o por secuestro simple, cuando ingresan a la víctima a la fuerza a su casa.

Es el caso de unas personas que fueron abordadas en su propio carro, en el parqueadero de un centro comercial, y las llevaron amenazadas a su casa, para perpetrar el hurto.


Otra modalidad conocida en la ciudad es la de la mujer atractiva, casi siempre bastante operada con cirugías plásticas, que se dedica a seducir ejecutivos que van solos a un bar o discoteca. Al final la mujer le insinúa al galán que vayan al apartamento de él. Le da escopolamina u otra droga que lo duerme, después ella anuncia a la portería que ya se va, y como entró con el dueño de la casa, sale tranquila, pero cargada de joyas y dinero.

Pero lo más insólito para los investigadores es cuando detectan un familiar involucrado, como informante de la banda, y que trata de desviar la investigación dando información falsa. “Hemos visto casos de un hermano y una pareja. Al principio la víctima no sale del estupor, pero luego trata de que le desvinculen a su pariente del hecho”, dicen los agentes.

Las autoridades dicen que el incremento en los hurtos a residencia se debe a que ahora hay más puntos de denuncia, lo que facilita que las víctimas reporten. Y a que han perdido el miedo a denunciar. Algo que ellos agradecen porque por cada denuncia, van sumando casos para lograr probar el delito y desarticular toda la estructura de la cadena criminal, desde sus cabecillas hasta el campanero. “En una banda cada quien tiene un rol, pero si no quitamos la cabeza, los otros son peones que luego irán al servicio de otro”, concluye el jefe de investigaciones de hurto a residencias.

Seguridad en casa

¿Qué debe hacer el portero de la unidad ante suplantadores de la autoridad? No dejar ingresar el carro, sino llamar de inmediato al cuadrante de la Policía para verificar si son los agentes de la autoridad que dicen ser.

Hacerlos bajar del carro y pedirles que se quiten las gorras para que queden bien grabados en las cámaras de video.

Verificar si los carnés son auténticos, pues estos tienen unos hologramas y características especiales difíciles de falsificar. Igualmente los uniformes.

Si se niegan al menos a uno de estos tres protocolos de seguridad, los individuos deben entrar bajo sospecha y entender que algo irregular está pasando. De esta manera, un vigilante de un conjunto en Salomia logró impedir un robo.

Si el vigilante abre la puerta antes de seguir estos protocolos de seguridad, e ingresan, generalmente lo amenazan, lo amarran y lo amordazan, mientras otros ingresan al sitio objetivo del hurto.

Las administraciones de edificios y unidades pueden poner una norma de hacer bajar los cuatro vidrios de los carros, máxime si son polarizados, para verificar quién entra y quién sale en ellos. “Por mucha plata que tenga la persona, por educación se debe saludar o despedir al vigilante, por lo tanto, no es una norma difícil de cumplir”, dice el agente de la Sijín.

Acatar esta y todas las normas de seguridad acordadas por el conjunto.

Cuidado

Cuidar lo que se habla en el núcleo familiar, delante de los trabajadores, servicio doméstico, jardineros u obreros de obra. Sino, la persona es vulnerable a un hurto a residencia.

Ser muy rigurosos al elegir al vigilante de la cuadra, porque por lo general él se sabe la vida de cada familia, pero estas no saben nada de la de él. Pedirle hoja de vida, saber dónde vive, referencias, etc.

Tener a mano el teléfono del cuadrante, cámaras de seguridad y que el DVR quede oculto para que los delincuentes no se lo puedan llevar.
Cambiar las chapas y llaves cuando se pase a vivir a una casa o apartamento nuevo.

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