“Los perdono si me dicen la verdad”: Martha Cecilia Herrera, víctima de las Farc

“Los perdono si me dicen la verdad”: Martha Cecilia Herrera, víctima de las Farc

Agosto 05, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Yefferson Ospina | Reportero de El País

Cinco de los familiares más cercanos de esta mujer fueron desaparecidos por presuntos guerrilleros de la columna móvila Teófilo Forero de las Farc en San Vicente del Caguán, hace 16 años.

Fue hace 16 años. ¿Poco tiempo? ¿Mucho? Para Martha Cecilia Herrera son demasiados años de sufrimiento, y demasiado pocos para aprender a olvidar. Para ella, de hecho, la memoria es brutalmente minuciosa: el 12 de noviembre de 1997, guerrilleros de la columna móvil Teófilo Forero llegaron hasta su casa en la vereda Villahermosa de San Vicente, Caquetá, y secuestraron a sus dos hijas gemelas, Luz Marina y Patricia Helena, a sus dos yernos y a su nieta, de seis años. Los secuestraron, sí. A los cinco. Una familia entera. La niña padecía una incapacidad neuronal y debía tomar medicinas especiales. Durante el tiempo de su cautiverio nadie se las dio. Así que días después murió y los guerrilleros enviaron el cuerpo para que pudiera ser enterrado. De los demás jamás volvió a saber nada. ¿Muertos? “No sé si están muertos. Mire algo, señor periodista, uno como madre no pierde las esperanzas... Uno como madre espera todo el tiempo que sea necesario y hace todo lo que sea posible hacer, porque uno por sus hijos da la vida”. Doña Martha Cecilia nunca recibió ni una carta, ni un video, ni una razón por parte de la guerrilla. Le han dicho que, en términos de la ley, sus hijos son desaparecidos.¿Desaparecidos? “Sí, desaparecidos. Y esta es la cosa más dura que uno puede vivir, señor periodista. Mire, mi papá se murió de un infarto, de no saber nada de sus nietecitas. Él iba a buscarlas, iba hasta las veredas, trataba de hablar con los guerrilleros, hasta que un día se murió de la angustia por un paro cardíaco. Usted no se imagina la angustia de no saber nada. Es que vea, son 16 años y no me dicen nada y uno se levanta todos los días pensando en que esto puede ser una pesadilla. Pero no, es verdad...”Doña Martha Cecilia llora. Señala las fotos de cada una de sus hijas: los rostros blancos y de rasgos finos están quietos en las fotos ya desgastadas por el uso, por llevarlas a cada reunión, por exhibirlas para las fotografías de los periodistas. Al lado se pueden ver los rostros de sus dos yernos y más allá una fotografía del funeral de su nieta, luciendo un vestido blanco de aquellos que se usan en las primeras comuniones. La mujer llora y se aprieta sus ojos fuertemente mientras las lágrimas recorren las arrugas de sus 62 años. Días después del secuestro, Martha Cecilia salió con su esposo y sus otros tres hijos para Florencia, Caquetá. Dejó su casa y su tierra abandonadas y llegó a la ciudad huyendo de la violencia. “¿Por qué no me dicen la verdad? ¿Por qué no me dicen en dónde están mis hijas y mis yernos? Pero que me lo digan, que me digan si están vivos o no. Y si están muertos, que me digan en dónde están que yo voy por ellos para darles cristiana sepultura..., pero que me digan la verdad y nada más que la verdad”, dice. -Doña Martha Cecilia, ¿usted quiere que haya paz?-Claro que sí, siempre y cuando nos aclaren todo a todas las víctimas. Nos digan en dónde están nuestros desaparecidos...-¿Y usted cree que puede haber una reconciliación después de cosas como las que le hicieron a su familia?-Mire, si los señores de las Farc sí quieren hacer la paz, como están diciendo, pues que nos digan la verdad y así sí los podemos perdonar. -¿Usted perdonaría a las Farc?-Sí. Si viene un jefe de las Farc y me dice qué fue lo que hicieron con mis hijas y mis yernos, y luego me pide perdón, yo lo perdono una y mil veces, porque esta guerra ya no puede seguir más.

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