Los pecados públicos del Servicio Secreto de los Estados Unidos

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La fiesta de los agentes en Cartagena puso en duda la efectividad de la ‘crema y nata’ de la seguridad en E.U.

Los pecados públicos del Servicio Secreto de los Estados Unidos

Abril 29, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Daniel Suárez | Redacción de El País
Los pecados públicos del Servicio Secreto de los Estados Unidos

La fiesta de los agentes en Cartagena puso en duda la efectividad de la ‘crema y nata’ de la seguridad en E.U.

La fiesta de los agentes en Cartagena puso en duda la efectividad de la ‘crema y nata’ de la seguridad en E.U.

La imagen de confianza que tienen los estadounidenses del Servicio Secreto está por el piso. La fiesta que doce agentes celebraron en la Cumbre de Las Américas en Cartagena supera los “problemas de cama”. Funcionarios de la institución han revelado que las prostitutas colombianas sacaron a flote la punta del ‘iceberg’ de sus debilidades: las mujeres y el alcohol. De los organismos de seguridad estadounidenses, los del Servicio Secretos son la ‘crema y nata’. Son la sombra del Presidente de Estados Unidos-el hombre más poderoso del mundo-. Siempre aparecen a su lado con sus trajes oscuros, gafas de sol y auriculares. Los requisitos para el ingreso son muy exigentes. Según el reglamento del organismo cada agente debe tener unas altas condiciones físicas y psicológicas. Excelentes calificaciones de estudios superiores y estar entre los 21 y 37 años de edad. Myles Frechette, ex embajador de EE.UU. en Colombia, comenta que un agente se retira después de los 50 años, “a esa edad no puede correr detrás del carro del presidente. El mandatario recorre trayectos largos en su limusina y ellos lo deben seguir a pie”. Para Stephen Johnson, director del Programa para América del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con el escándalo habrán nuevos programas de entrenamiento y requisitos de aptitud más severos. “El reclutamiento es altamente selectivo, pero en adelante lo será mucho más”. Antes del ingreso, el Servicio Secreto advierte a los aspirantes que deben laborar “largas horas en condiciones no deseadas; viajar por períodos de hasta 30 días o más; llevar un arma de fuego en el desempeño de funciones y mantener siempre la pericia en su manejo”. Los aspirantes también deben de tener en cuenta que son el escudo humano del primer mandatario. Ante un ataque, los agentes están entrenados para rodearlo y llevarlo a un sitio seguro. “Por todo el tiempo que deben dedicarle a su trabajo y el sacrificio parecen sacerdotes, para nosotros (los estadounidenses) son algo sagrado”, comenta Frechette, quien ahora se desempeña como consultor internacional de seguridad. Los integrantes del Servicio Secreto también deben tener conocimientos en investigaciones y del sistema penal. Cuando fue creado el organismo, el 5 de julio de 1865, su labor era investigar el tráfico de moneda falsa. Con el asesinato del presidente William McKinley, en 1901, el organismo también fue delegado para proteger al mandatario de turno. Según Johnson hoy tiene cerca de 5.500 miembros distribuidos en 150 oficinas en los EE.UU. y el extranjero.

Cuando el primer mandatario está en la Casa Blanca los agentes pueden dividirse en turnos. El mayor esfuerzo es cuando viaja. Deben llegar con unas semanas de anticipación a la nación que recibirá al alto funcionario y coordinar cada detalle de seguridad con las autoridades locales. Los agentes visitan los lugares donde estará el gobernante y hasta tienen el poder de decidir quiénes son los invitados. “Son personas muy estrictas, a veces se les considera abusivos”, comenta John Marulanda, consultor en seguridad y defensa. Fueron precisamente los doce miembros de la avanzada de la seguridad presidencial quienes al parecer estuvieron en un club, en compañía de once militares, y contrataron a las prostitutas. El error de uno de los agentes fue no haberle pagado a Dania, una de las mujeres, con quien estuvo en el Hotel Caribe. La reclamación de la mujer luego se hizo pública. Un ex agente del organismo expresó, a los pocos días del suceso, que era común escuchar, ante el anuncio de un viaje, la frase: “wheels down, rings off (ruedas en tierra y fuera anillos)”. Los directivos de la agencia se han defendido de estas acusaciones argumentando que este hecho es poco común. La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Janet Napolitano, manifestó al Senado el pasado jueves que lo sucedido en Colombia fue “un incidente aislado”. La mujer también respondía a un supuesto escándalo revelado el día anterior. Un funcionario del servicio secreto dijo a los medios que en el organismo se investigaba una situación parecida a la de Cartagena y que ocurrió en El Salvador en marzo de 2011. (Ver Famosos infiltrados en la Casa Blanca) El ex embajador Frechette comenta que “lo de Cartagena sacudió todo. Estamos en un momento en el que se están poniendo en duda las instituciones. Esas mujeres pudieron ser espías cubanas, chinas o rusas que se querían robar los planes de seguridad”.

El 30 de marzo de 1981 el presidente Ronald Reagan recibió un impacto de bala por parte de John Hinckley, Jr. El mandatario salía de una conferencia en el Washington Hilton Hotel en Washington, D.C.. Tres personas quedaron heridas y un agente de la Policía falleció por un disparo en la espalda. La rápida reacción de los agentes del Servicio Secreto impidió que el agresor siguiera disparando. Uno de los integrantes del organismo recibió un tiro en su vientre. El mandatario fue impactado en la axila, pero días después fue dado de alta en el hospital. El presidente de los EE.UU. que no corrió con la misma suerte fue John F. Kennedy. El 22 de noviembre de 1963, fue asesinado por un francotirador cuando realizaba un recorrido por las calles de Dallas, Texas.

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