Los crímenes pasionales en Cali son más comunes de lo que se cree

Los crímenes pasionales en Cali son más comunes de lo que se cree

Noviembre 17, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Andrés Felipe Becerra I. Reportero de El País
Los crímenes  pasionales en Cali son más comunes de lo que se cree

La Personería ha liderado varias iniciativas pedagógicas en la ciudad para disminuir los índices de violencia contra las mujeres.

En lo corrido del año, las autoridades han identificado en Cali 34 homicidios cuyos móviles podrían ser pasionales. Pero se cree que serían muchos más. Historia.

Me atrapaste, me tuviste entre tus manos. Me enseñaste lo inhumano y lo infeliz que puedes ser....”, tatareó Mercedes Carracedo en una reunión familiar, al cantar ‘Ya te olvidé’, imitando a la cantante Marbelle. Durante ocho años, Mercedes tuvo una venda en los ojos. Al terminar la fiesta y regresar a su casa, su esposo la golpeó tan fuerte que le ocasionó fracturas en el rostro y el cuerpo.El hombre, Carlos Cantero (28 años), estuvo un día preso, y luego quedó libre porque la misma Mercedes (31 años) fue y lo sacó, pese a las súplicas de su familia que le decía que lo dejara, que no valía la pena, que no dependiera de él, que él era un celoso enfermizo, que se quitara esa venda que no la dejaba ver más allá.Hace tres meses Mercedes, de alguna manera, había aceptado las sugerencias de sus familiares y se había separado de Carlos tras ocho años de matrimonio, unión de la cual nació una niña, que hoy tiene 8 años. Pero él seguía buscándola, llamándola hasta siete veces en una hora, haciéndole preguntas sobre un supuesto amante que tenía.El martes 30 de septiembre, Carlos llamó a Mercedes y le dijo que quería hablar con ella, que fueran a algún lugar, que la recogería cuando saliera del trabajo. Ese día, Mercedes y sus compañeros se entregaron los regalos del amigo secreto que habían jugado por motivo de Amor y Amistad. Carlos sabía de eso y ya la había molestado diciéndole que a qué hombre había sacado.Pese a esto, esta administradora aceptó que su expareja la recogiera al final de la jornada laboral. Le dijo que fueran mejor a la casa, ubicada en el barrio Los Guaduales, en el nororiente de Cali, para estar junto a la niña.Allí hablaron hasta tarde y por eso, al parecer, fue que él terminó quedándose a dormir. Además de haber logrado convencer a la pequeña para que aceptara que él se quedara. No se sabe bien qué pasó, pero de un momento a otro Carlos sacó una navaja y apuñaló a Mercedes en once ocasiones. Lo hizo delante de la niña y en presencia del resto de la familia que vive en la misma casa. Él se escapó.Mercedes estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Rey David, en el sur de la capital del Valle, pues una de las heridas alcanzó a perforarle el ventrículo izquierdo del corazón. Cecilia Guevara, directora médica de la clínica, mediante un comunicado explicaba que “la paciente estaba en coma profundo sin respuesta a ningún tipo de estímulos”. Mercedes murió al siguiente día.Crímenes pasionalesEn Cali, entre enero y septiembre de este año las autoridades registraron 34 homicidios por móviles pasionales. De ese número, 16 fueron víctimas mujeres y 18 hombres. Es decir, explica la Personería, que el 3,2 % de los asesinatos en la ciudad corresponden a líos pasionales. Este móvil es la séptima causa de las muertes violentas en la ciudad. Justo la semana pasada se conoció el caso de Linda Lissette Ocampo, una joven de 22 años que fue ingresada en la tarde del martes a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario del Valle, luego de que su expareja le propinara al menos 25 puñaladas. Aunque la mujer no falleció, se encuentra en grave estado. De los 34 asesinatos pasionales ocurridos este año, según las autoridades, el 92% tuvo como autores materiales e intelectuales a hombres y casi en un 8 % a mujeres. Personas que mataron a su pareja, que la hirieron con arma de fuego o arma blanca, que la envenenaron, que le hicieron algo a un supuesto amante, que le pagaron a alguien para cometer un crimen. De alguna de estas formas, por ejemplo, murió a principios de agosto una menor de 17 años. Su cuerpo fue hallado con heridas por arma de fuego en un paraje en el barrio Remansos de Comfandi, en el oriente de Cali. El coronel Henry Bernal, comandante del Distrito 4 de la Policía Cali, dice que algunos testigos han indicado que la última vez que la menor fue vista con vida estaba acompañada por su pareja sentimental, el joven con el que tenía una relación. El presunto homicida no ha sido capturado.Las directivas de la cárcel de Jamundí afirman que de los casi 4000 internos que hay recluidos allí, entre hombres y mujeres, un 18 % está acusado de algún crimen pasional.Aunque es un delito poco expuesto en la opinión pública, un investigador de la Unidad de Vida de la Sijín de la Policía Cali afirma que son más frecuentes de lo que parece y que de alguna u otra manera se pueden confundir con otros móviles.“Se puede ver con el número de homicidios pasionales donde las víctimas fueron hombres. En lo corrido del año han sido más hombres asesinados en la capital del Valle por esta causa, pero a primera vista se puede confundir con una caso de venganza, riña, hurto, pero no pasional. Eso ya lo descubrimos en el transcurso de las investigaciones”, aclara el investigador. Tal vez se pueda explicar ¿Por qué se puede llegar a lesionar gravemente o asesinar a alguien a quien algún día se amó? Lucio González, psiquiatra y máster en psicoanálisis, explica que el ser humano tiene un instinto agresivo que sin saberlo se va cultivando y en algún momento lo puede descargar, incluso, con esa persona que ama.“Cuando una pareja se ama mucho y uno de los dos falla, el dolor es grande. Si ese dolor no se trata a tiempo, es posible que el instinto agresivo se concentre en hacerle mal a la pareja”, dice González. Pero también es importante, asegura Gloria Cecilia Ramírez, psicóloga y directora de la Escuela de Vida, diferenciar entre el amor y el apego, pues el apego genera celos excesivos. “Un hombre o una mujer puede empezar a ver amenazas donde no las hay. Creer que su pareja tiene un amante sin ser verdad, que lo puede engañar, que ya no lo ama y todo esto puede terminar en una agresión, en un homicidio y en un suicidio”, manifiesta Ramírez.Los expertos expresan que algo así podría haber pasado en el caso de la oncóloga colombiana Ana María González, a quien una corte de Texas, Estados Unidos, halló culpable de envenenar a su colega y expareja, a pesar de sus excelentes antecedentes.“Puede que ella, sin saberlo, haya alimentado unos deseos de hacerle algún daño a esa persona con la que tenía una relación, ya sea por alguna mala noticia o por algo que no venía funcionando bien desde hace un tiempo”, coinciden los profesionales. Sin embargo, para saber la verdad de este caso, dice cada una de las fuentes, sería necesario, más allá de las pruebas y las investigaciones, realizar un fuerte trabajo psicológico con los implicados. Sin vendas en los ojosLa historia de Mercedes, una barranquillera radicada en Cali, la cuenta su hermana Yamile Carracedo, de 27 años. Habla con voz disfónica desde una pizzería muy cerca a la Clínica Rey David, donde llegó para cuidar a Mercedes. “Grité mucho luego de que mi hermana me llamara pidiendo auxilio desde la habitación vecina. Decía Yamile, ayudame que me está matando. Yo alcancé a empujar a ese hombre”, recuerda esta enfermera, mientras atiende llamadas de familiares preocupados por el estado de Mercedes.Carlos, asegura Yamile, estaba loco. “Cuando lo empujé salió corriendo hacía la cocina a buscar otro cuchillo, pero no lo encontró. Luego abrió la puerta, saltó una pequeña reja y se escapó solo vistiendo sus calzoncillos. Eran las once de la noche”. En el cuarto quedaron la ropa, los papeles de Carlos, la sangre, la navaja, los testigos, las evidencias y Mercedes en el piso. Los vecinos miraban por las ventanas sin saber qué había pasado. Esta joven cuenta esta historia trágica a manera de denuncia, para que otras personas en la misma situación no sean las próximas víctimas de crímenes pasionales. Yamile se acaba un jugo de fresa. Es tarde y debe pasar a la clínica para estar pendiente de su hermana, aunque sepa que no siente nada. Mercedes ya no tiene una venda en los ojos.

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