Le mostramos cómo es la cacería de alias 'Alfonso Cano'

Julio 11, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Laura Marcela Hincapié | Enviada especial a Huila y Tolima

En los últimos días diez hombres cercanos al máximo cabecilla han sido abatidos por el Ejército en Tolima. Imágenes de esta ofensiva militar.

La guerra es un juego. Lo dice un coronel que pidió no tener nombre en esta historia. “Hoy, las fichas están de nuestro lado”, repite. Él, como casi todos los militares en Huila y Tolima habla así. En clave. Sólo a puerta cerrada y en voz baja confiesan estar cerca de la meta: ‘Alfonso Cano’.En el Batallón de Artillería No. 9 de Neiva, Huila, apenas es mediodía y el estruendo de tres helicópteros a punto de aterrizar parece romper el silencio que mantienen los hombres que dirigen la ofensiva contra el máximo jefe de las Farc. “Llegaron más tropas”, susurra un soldado. En los pasillos, varios militares caminan apurados y rumoran sobre la llegada de otros altos mandos.Pero ninguno. Ni siquiera el soldado más inexperto se atreve a revelar detalles de aquellas operaciones secretas que por estos días han intensificado los hombres de la Fuerza de Tarea Sur del Tolima y la Novena Brigada, ubicada en el batallón de artillería de Neiva. Sólo se lanzan algunas pistas. “¿Usted cree que si no se estuviera preparando un golpe grande contra la guerrilla, tantos generales estarían aquí, con lo difícil que es moverlos?”, advierte un mayor de inteligencia, que luego se retira. La expectativa también recorre las calles de Neiva, donde se escuchan noticias, comentarios y hasta chistes relacionados con el mismo tema: ‘Cano’. “¿Le cogió la tarde para las fiestas de San Pedro o también viene a perseguir a ‘Cano’?” Pregunta en un tono curioso el administrador de uno de los hoteles del centro de la capital. La reciente visita del comandante de las Fuerzas Militares, almirante Édgar Cely, y las noticias que señalan a esta ciudad como el epicentro de las operaciones contra Guillermo León Saénz tienen a la población hablando del posible fin del cabecilla del grupo subversivo más antiguo del mundo. Sin su ‘sombra’La estrategia: dejarlo solo. Esa es la táctica de combate que hoy están adoptando las fuerzas especiales del Ejército para combatir al hombre que dirige a los más de 8.000 subversivos que tendrían las Farc en todo el país. En una oficina amplia, en una de las pocas que por estos días está disponible en el batallón de Neiva, el coronel Víctor Augusto Pino, de la Novena Brigada, dice que ya lo están logrando. “Muchos guerrilleros están delatando a sus cabecillas, es decir, a los hombres de confianza de ‘Cano’ y eso nos está permitiendo llegar a él”, explica.En los últimos meses, las Fuerzas Militares han dado de baja a diez de los hombres de los frentes y escuelas del Comando Conjunto Central, que dirige alias Alfonso Cano. (Ver Duros Golpes). En las instalaciones de la Novena Brigada, que hoy recibe a decenas de militares que han llegado a apoyar esta ofensiva, se planeó uno de los asaltos más fuertes de esta guerra: matar a ‘Jerónimo’, considerado la sombra de ‘ Cano’. El pasado 20 de marzo la noticia de su muerte encabezó los titulares nacionales. Sin embargo, quienes dieron aquel golpe le cuentan a El País que el impacto fue aún mayor de lo que se registró en los medios. “Desde aquel momento la guerra cambió. Ni las Farc ni ‘Cano’ son los mismos sin ‘Jerónimo”.Uno de los oficiales que logró infiltrarse en el campamento de este guerrillero, que tenía más de 38 años de experiencia, revela que su función siempre fue escoltar a ‘Cano’. “Donde estaba el jefe de las Farc, estaba ‘Jerónimo’. Era su mano derecha y el hombre con el que tenía mayores afinidades políticas”. Incluso algunos militares de municipios del sur del Tolima, como Planadas y Río Blanco, cuentan que hace unos años ‘Jerónimo’ salía a la calle luciendo como ‘Alfonso Cano’. “Se dejaba ver con barba y todo canoso, entonces las personas pensaban que se trataba del jefe de las Farc. Era una forma de protegerlo”.¿Se ha quedado solo ‘Alfonso Cano’? Las fuerzas especiales que lo persiguen no se atreven a afirmarlo tal cual, pero sí intuyen que sus nuevos escoltas no tienen la misma capacidad. “Por eso le digo que las fichas están de nuestro lado”, insiste el coronel que pidió no tener nombre, pero que hoy es uno de los hombres claves en el seguimiento al jefe de esta guerrilla.Fuentes de inteligencia de Neiva sostienen que con los recientes golpes a su estructura de seguridad han obligado a ‘Cano’ a realizar varias reuniones para reforzar sus anillos de protección. Aunque el comandante de la Novena Brigada, el general Henry William Torres, parece no tener fe en dichos ajustes. “Siempre se va a poner un reemplazo, pero ese nuevo no va a tener la experiencia de hombres como ‘Jerónimo’ o ‘El Abuelo’. Por eso creemos que los golpes han sido muy fuerte”. Entre esos cambios, El País conoció que hoy unas seis estructuras serían las encargadas de brindarle seguridad al jefe guerrillero: la columna Teófilo Forero, los frentes 55 y 66, la compañía Alfredo González y las columnas Héroes de Marquetalia y Manuelita Saénz.Sólo que algunos de estos grupos no tienen más de diez integrantes. Militares de Neiva cuentan que en el campamento de alias Jérónimo, cerca a la zona donde se esconde ‘Cano’, se hallaron varios fusiles enterrados. “No tienen a quién dárselos”.El cerco a ‘Cano’ y a sus alfiles lo hace seis mil hombres que desde hace meses permanecen internados en la selva de límites del Huila y el Cauca. Aunque nadie dice conocer la ubicación del escondite de ‘Cano’, los mapas de los hombres de inteligencia militar tienen encerrado con marcador rojo un mismo municipio: Páez, en Cauca.Allí, se realizó la semana pasada una operación, en la que el propio Presidente anunció: “Estuvimos a punto de agarrarlo”. Después del bombardeo en el campamento en el que horas atrás se encontraba el jefe guerrillero, más de mil hombres realizan una operación Rastrillo, en la que revisan el agreste terreno en busca de ‘Cano’.‘Vacunados’ con silencioA unos 200 kilómetros de Neiva, el calendario parece haber cambiado. Allí, en Chaparral, Tolima, la persecución contra ‘Cano’ no es noticia por estos días.En un recorrido que hizo El País por este municipio, que ha sido uno de los corredores históricos de ‘Alfonso Cano’, nadie habla de las Farc. “Qué agarren a ‘Cano’, ni nos quita ni nos pone”. Esa la respuesta de la dueña de la tienda del centro, de su vecino, del señor que se sienta en la plaza a vender obleas...Sólo en la Alcaldía alguien decide no ignorar el tema. “No sé si es por esa ofensiva contra este señor o por la muerte del tal ‘Jerónimo’, pero en los últimos meses se ha disparado la instalación de petardos en todo el municipio”. El funcionario revela que entre mayo y junio explotaron unas diez bombas. Cuenta que los recientes ataques se deben a las extorsiones que hace el grupo guerrillero a las grandes empresas e hidroeléctricas. Dichas ‘vacunas’, según sostienen fuentes militares, estarían ordenadas por ‘Alfonso Cano’ para financiar el Comando Conjunto Central. Entonces, si dicen que la guerra es un juego, en Chaparral la estrategia para salir ileso sigue siendo el silencio.

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