Las Farc le tienen miedo a alcanzar un acuerdo de paz: Daniel Pécaut

Octubre 27, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra | Editora de Orden
Las Farc le tienen miedo a alcanzar un acuerdo de paz: Daniel Pécaut

"En la izquierda unos defienden los puntos de las Farc, otros están en favor de una paz que implique que las Farc acepten cada cosa. Es una izquierda dividida”: Daniel Pécaut

Charla con el sociólogo francés Daniel Pécaut, quien analiza las negociaciones de paz en La Habana y el actual panorama del conflicto armado colombiano.

Daniel Pécaut se sienta en un sillón de la sala. Pone su bastón de madera a un lado y pide algo de tomar. Lleva toda la mañana escuchando las intervenciones de los ponentes del foro de la red de universidades por la paz en el auditorio del Concejo de Cali.Está cansado, advierte, y agrega que el alto volumen del sonido lo tenía embotado. -¿Quiere un vino o un ‘whisky’? Daniel - le pregunta el anfitrión, Jesús Alberto Valencia, profesor de sociología de la Universidad del Valle que fue su alumno en la escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París y ha traducido tres de sus libros.- Traéme una copa de aguardiente. - contesta el sociólogo francés y demuestra que no solo es un ‘colombianólogo’, que ha estudiado el conflicto armado de este país por más de 40 años, sino que es un colombiano adoptivo que, incluso, dice que Colombia es el país en el que quiere morir.El País estuvo el jueves pasado con el académico, que, aunque vive en París, conoce el país palmo a palmo pues lo ha recorrido haciendo entrevistas con las partes del conflicto y estudios para sus investigaciones. Profesor, ¿usted cree que se llegue a un acuerdo de paz en La Habana?Yo creo que será difícil en el plazo que queda y es muy difícil con elecciones sin saber nada de los resultados de meses de negociación.La idea fundamental es que en el país no hay movilización en favor de la paz, son muy pocos los preocupados por la paz y por eso de los dos lados están más o menos aislados. Y a la mayoría de la opinión pública no le interesa la paz.Pero algunos críticos dicen que hay un discurso doble en el gobierno de Santos, por un lado una apuesta a la paz, pero por otro se ve al Ministro de Defensa y a otros funcionarios dándole un garrote constante.Me parece difícil que se haga de otra manera. Es decir, Santos es un presidente bastante aislado y que no tiene muchos apoyos políticos. Entonces, él tiene que cuidar mucho lo que opinan las Fuerzas Armadas y también lo que opinan algunos sectores. Incluso, es cierto que las líneas no está muy claras en el comportamiento. Es claro que él deja hablar a su Ministro de Defensa. Ahora, yo creo que en este momento el problema es mantener, pese a todo, la cohesión y eso implica que el Presidente acepte discursos duros de sus funcionarios. Yo añadiría que el único as en el mundo de Santos es su ventaja militar sobre las Farc. No puede arriesgar ese as. Él tiene que mantener la amenaza y creo que eso es lo que hace el Ministro y Santos está detrás. Pero una vez más se entiende que la manera de presionar a las Farc no es otra sino con la ventaja militar.¿Será que el presidente Santos es un mandatario preso en medio de dos fuegos: el de la opinión pública que no lo favorece y al mismo tiempo las presiones de las Farc?Sí. Hasta hace poco estaba convencido de que las Farc no podían levantarse de la mesa porque están en la necesidad también de llegar a un tipo de acuerdo político y se supone que si fracasa completamente la negociación, las Farc están sin una opción política y pierden. El odio en el país hacia las Farc es muy grande y, como después del Caguán, a las Farc les van a cargar toda la responsabilidad del fracaso. Ahora, es cierto que las Farc también tienen sus problemas: mantener la cohesión, mantener su autoridad sobre los frentes, evitar desbandada de algunos frentes y que se dediquen a actividades delincuenciales.Usted había dicho que en Colombia nunca había visto un proceso de paz con tanta seriedad como el actual. En este momento de tensión, donde uno escucha que no avanza, ¿usted sigue creyendo en ese proceso?Yo sí creo. El drama es el aislamiento del poder, es decir, yo creo que para llegar a un proceso de paz más o menos exitoso hay que tener presión de la opinión pública y de algunos sectores importantes. En el momento se ve muy floja esa presión. Los puntos que quedan por decidir son claves: el problema de la justicia, el de la organización política de las Farc, la eliminación de los cultivos ilícitos de coca, son problemas serios.¿Usted cree que es viable ver en unos años a exguerrilleros como congresistas?Sí lo veo viable, es que ha sido viable para otros grupos que se desmovilizaron. Lo que pasa es que el problema lo veo doble: por un lado el de la justicia internacional, es decir, la cuestión política es un problema secundario frente a la posición que asuma la justicia internacional respecto a los crímenes de guerra de los cuales son responsables algunos comandantes de las Farc. Por el otro lado, yo diría que es posible la presencia de algunos representantes de las Farc en el Congreso. El problema del Gobierno es llegar a darles un papel político regional a las Farc. Por eso yo tomo en serio el tema de las reservas campesinas. Acabamos de pasar el paro agrario y las protestas indígenas ¿cómo cree que ha manejado el Gobierno esa avalancha de problemas sociales que se le vino encima? En caso de una negociación exitosa los conflictos sociales van a aumentar, se van a agudizar, muchos campesinos van a manifestar, a protestar, por la baja de los precios, por el Tratado de Libre Comercio. Un Gobierno democrático se mide por la manera como maneja esas protestas sociales. En el paro agrario los abusos también fueron cometidos por la Fuerza Pública, en Tunja los carabineros llegaron con mucha fuerza. Hay que aceptar que la gente tiene unas reivindicaciones.Qué imagen tiene de Iván Márquez, usted, que lo conoció hace añosA veces me parece que muchos líderes de las guerrillas, como Antonio García del ELN, se parecen a estudiantes de la Nacional de los 60, que tienen la misma visión simplista. No se si Iván la tiene. Pero lo grave es que la gente sigue pensando como si se tratase de un conflicto de esos años. Antes era un conflicto mediado por lo político, ahora con todos elementos como narcotráfico y la minería ilegal es mucho más complejo, usted mismo ha dicho que el narcotráfico lo cambió.De acuerdo. Si fuera un conflicto entre una guerrilla marxista y el sistema político se podría resolver sin tantas dificultades. Yo siempre he pensado que en 1980 el corte histórico no fue el crecimiento de las guerrillas y el nacimiento de los paramilitares, sino el narcotráfico con el casi derrumbe de las instituciones.Esa mezcla entre conflicto armado, corrupción de la clase política, los problemas de la justicia, el hecho de que muchos sectores económicos se aprovecharon de los recursos del narcotráfico, todo esto convirtió a este país en un lugar con una clase política fragmentada, con intereses sin visión de conjunto. Yo creo que por eso a cualquier Gobierno le toca difícil. Y el papel del expresidente Uribe, que se va a lanzar el Senado con toda la plataforma de su nuevo partido, ¿cómo afectaría las negociaciones?La fuerza de Uribe es la que tiene el apoyo de la opinión pública. Durante los dos gobiernos de Uribe la opinión pública se derechizó de una manera increíble en este país. Es evidente ese apoyo a la política de Uribe y el apoyo pasivo o activo a los paramilitares. Si uno compara de lo que se opina de la guerrilla y de los crímenes de los paramilitares, hay dos medidas, a los paramilitares se les perdona más fácil sus crímenes atroces que a las guerrillas.¿Por qué cree que sea así?La visión que yo tengo es algo dramático. Santos con lo bueno y lo malo, porque es verdad que tiene contradictores, se la jugó por la paz. Es la última oportunidad que se tiene de llegar a la paz porque si no se da un acuerdo, ¿a dónde se llega?: ¿Medidas de orden público por más años? ¿Seguir peleando por años con la guerrilla? la cosa se complicaría porque ya se empezan a ver alianzas entre frentes de las Farc y las bacrim. Para Colombia es urgente llegar a la paz.Claro que creo que las Farc les tienen miedo a alcanzar un acuerdo de paz porque tienene un grupo más o menos cohesionado y el día que firmen ellos tendrán que enfrentar muchos problemas con la desmovilización.Y después de la desmovilización, restitución de tierras, resarcimiento de las víctimas, transformación agrícola, son demasiados desafíos. Yo estoy de acuerdo con el Alto Comisionado para la Paz que dice que esto no es un proceso de uno sino de diez años.Pero es que firmar un acuerdo en La Habana no significa llegar a la paz, la desmovilización puede tener muchos problemas y generar un rearme, como el de las bandas criminales que siguieron tras la desmovilización paramilitar. Sí, eso pasó en El Salvador y Guatemala. No hay que pensar que un acuerdo va a ponerle fin a la violencia. Claro que a pesar de ello, el hecho que termine la dimensión política del conflicto, que se pueda decir que ya se trata solo de delincuencia, es algo muy positivo.La sensación de quienes no siguen a Santos es que el conflicto se revivió y que las Farc luego de estar casi derrotadas se fortalecieron. No es así porque las Farc por supuesto están en capacidad de hacer emboscada, matar soldados y poner minas, pero las Farc perdieron terreno, no tienen la presencia ni capacidad militar que tenían. Claro que cuando matan a 16 soldados de una vez, como en Arauca, eso golpea la opinión pero hablar del fortalecimiento de las Farc es irrisorio.¿Cómo ve el papel del ELN, cree que se van a sentar en una mesa paralela a la de las Farc?El ELN llega tarde al proceso y con muchos mitos de su pasado. Lo único que veo es que siempre hablan de su tema, los recursos mineros pero debería haber una discusión abierta sobre ese tema, lo que es un desafío para el Gobierno.

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