Las Farc intentan infiltrar y tomarse el movimiento indígena, dice alcalde de Toribío

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Ezequiél Vitonás, mandatario del territorio más azotado por la guerra actualmente, denuncia que las Farc están reclutando a los jóvenes del pueblo hasta por un celular.

Las Farc intentan infiltrar y tomarse el movimiento indígena, dice alcalde de Toribío

Julio 12, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Laura Marcela Hincapié

Ezequiél Vitonás, mandatario del territorio más azotado por la guerra actualmente, denuncia que las Farc están reclutando a los jóvenes del pueblo hasta por un celular.

El Alcalde de Toribío no tiene despacho. La oficina que heredó el 1 de enero de este año está en ruinas, el lugar permanece como si el ataque con las chivas bombas (julio del 2011) acabara de ocurrir. Entonces, Ezequiel Vitonás, el hombre que la comunidad indígena escogió para dirigir este pueblo, trabaja en las calles. No tiene escoltas, ni siquiera una moto. A pie recorre el municipio escuchando las quejas y ruegos de un pueblo que se hastió de la guerra.Por estos días su celular no para de sonar. Generales, coroneles, políticos, líderes, vecinos, le piden controlar la tensión que han dejado los recientes ataques. En medio de ese caos, hace una confesión: A veces quisiera salir corriendo, ser un indígena cualquiera, no tener que responder por el destino de 32.000 habitantes.Es que -dice- está solo. Aunque hace un año el Gobierno prometió ayudar en la reconstrucción del pueblo, hasta ahora no han destinado recursos.¿Cómo es el día a día del alcalde de uno de los municipios del país más azotados por el conflicto?Todos los días son muy difíciles. Se duerme poco y se trabaja mucho. En diez años llevamos más de 480 hostigamientos, entre esos varias tomas en las que la guerrilla se ha posicionado en el pueblo y ha sacado a la Policía. Pero no sólo han sido las Farc, aquí han estado todos los grupos subversivos, desde la época del M-19 y el PRT hemos estado en esta situación.Yo preferiría ser un indígena común y corriente y no Alcalde porque es muy difícil. Pero tengo que seguir, yo no escogí estar aquí sino que en una asamblea que hace la comunidad me eligieron. Yo estaba trabajando en la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin), en Santander de Quilichao, cuando me escogieron entre ocho precandidatos.¿Por qué Toribío sigue siendo el mártir de la guerra?Yo veo tres razones primordiales. La primera tiene que ver con lo territorial, desde Toribío es fácil comunicarse con el Valle, Huila y Tolima, también se puede salir al macizo y al Putumayo, entonces el pueblo es estratégico. La segunda razón es que hay unas condiciones de pobreza muy duras y por eso a la guerrilla se le facilita reclutar jóvenes y adolescentes. La tercera que yo veo es que aquí hay un proceso fortalecido de las comunidades indígenas y a la guerrilla le interesa dirigirlo. Las Farc quieren poner a sus comandantes en el pueblo, tener milicianos y así fortalecer el Movimiento Bolivariano (MB), eso es lo que hemos notado. Hay una campaña de todo el MB de la guerrilla para infiltrarse en el movimiento indígena. ¿Cómo se está haciendo esa campaña?Han tratado de desprestigiar a muchos indígenas, hay un video que los guerrilleros circulan por las veredas en el que dicen que todos los líderes son ladrones y corruptos. Todo eso porque ellos ven que hay una fuerza de nuestro movimiento que podrían captar y poner a trabajar para sus propósitos.Pero hay quienes denuncian que parte de la desgracia de Toribío se debe a que algunos habitantes cohabitan con la guerrilla…Eso es igual que preguntarle a los campesinos por qué aceptaron a los paramilitares si ellos también son ilegales o acusar a las ciudades de aceptar la delincuencia. Lo que enfrentamos en Toribío no es culpa de los indígenas sino de una situación política del país, lo que pasa es que al pueblo lo han tomado como bandera porque padecemos las consecuencias de un conflicto que no es nuestro. Aquí hay gente que no está de acuerdo con la guerrilla, hay habitantes que si pudieran armarse en contra de las Farc, lo harían, pues les han asesinado a muchos familiares. En Toribío han matado mujeres sólo por relacionarse con un militar.Sin embargo, muchos jóvenes se siguen vinculando a las Farc..Más que por su voluntad, yo diría que la guerrilla se ha aprovechado de su situación de debilidad, aquí hay personas que ya no tienen tierras, hay gente que quiere estudiar y no puede, tampoco hay trabajo. Con decirle que los guerrilleros han conquistado a los jóvenes con un celular, han traído motos robadas de otros municipios y los ponen a trabajar como informantes; en algunos casos les ofrecen una mensualidad de $200.000. También los captan con los cultivos ilícitos, les dan un porcentaje por cuidar esa producción.Hace un año Toribío estaba en caos por la chiva bomba. En ese momento el Presidente dijo que el pueblo no estaba solo, hoy (ayer) regresó, pero siguen azotados por los ataques.Esos fueron discursos emotivos que hacen los políticos para calmar al pueblo, pero nunca cumplen y por eso es que la gente se rebota. Yo veo una desesperación en la población porque hay de todo: gente afectada por la violencia, gente que ha perdido a sus familiares, gente que no tiene tierra, gente que lo perdió todo por el invierno. El Gobierno dice que hay que creer en la institucionalidad pero ha pasado un año desde el ataque con las chivas bomba y seguimos igual. Somos un municipio de sexta categoría, tenemos un presupuesto de $11.000 millones, de los cuales $9.000 se van en salud y seguridad social, para la inversión social quedan apenas unos $3.000 millones. Tampoco hay cómo recaudar impuestos, pues no hay empresas grandes.¿No se ha podido iniciar la reconstrucción del pueblo luego de los ataques de julio del 2011?Inicialmente el Ministerio de Protección Social dio una indemnización de $1.200.000 a los dueños de las viviendas que sufrieron algunos daños, pero eso no tuvo ninguna orientación, entonces la gente pensó que el dinero era para comida y no arreglaron sus casas. Las personas que tienen que reconstruir sus viviendas no han recibido ni un peso porque hay una ley que dice que para afectaciones graves se abren convocatorias, en las que se inscribe un proyecto, pero no nos han dicho nada. Hay que construir alrededor de 172 casas y cada una costaría unos $35 millones, en total creemos que la reconstrucción total de Toribío valdría unos $8.000 millones.¿Y cuánto dinero les ha prometido el Gobierno?Cero. No nos han dado nada, ni siquiera tenemos para elaborar el proyecto porque para hacerlo con los requisitos que pide la Nación habría que contratar a un ingeniero y no hay plata para pagarle. Los líderes indígenas se han revelado contra los actores armados, incluso destruyeron las trincheras que usan los policías para protegerse, ¿apoya esa reacción?Como alcalde no, porque a mí me toca defender la institucionalidad y tengo que cumplir la ley.¿Y cómo indígena?Yo pienso que no hay que dejarse llevar por la desesperanza, hay que pensar mejor las cosas porque uno puede hablar con la Fuerza Pública. Para mí está claro que la autonomía que piden las comunidades indígenas no se refiere a una república independiente, entonces toca coordinar con el Gobierno Nacional y mejorar la relación. Pero por otro lado, el Estado debe hacer un esfuerzo para entender a los indígenas, nosotros no somos cerrados, también aceptamos consejos, lo que pasa es que no hay ninguna institución que quiera ayudar. Yo espero que esto se resuelva de una manera democrática y pacífica, porque ya tenemos suficiente violencia y no necesitamos que ahora todos los indígenas se reboten, eso no nos llevaría a ninguna parte.Hay quienes critican a los líderes porque con la guerrilla sí dialogan, mientras que a la Policía le destruyen sus trincheras.No creo que eso sea así, los indígenas han hecho audiencias públicas a las Farc, en las que se han sacado comunicados fuertes. Aquí también hay tensión y conflicto con la guerrilla. Yo le tengo más temor a la cuestión con los guerrilleros que con la Fuerza Pública, porque con ellos uno no encuentra seguridad, ellos dicen una cosa y hacen otra. Por ejemplo, en la Uribe (Meta) hicieron un pacto para respetar a la comunidad indígena, pero no lo han cumplido.

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