"Las Farc están debilitadas, pero no derrotadas": Santos

"Las Farc están debilitadas, pero no derrotadas": Santos

Mayo 05, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Agencia AP

Guerrilleros de las Farc participan de un desfile en San Vicente del Caguán, el 07 de febrero de 2001.

Este grupo ilegal podría hasta tener unos ocho mil hombres armados, de acuerdo con el Gobierno.

El presidente Juan Manuel Santos, quien asegura que la orden a los militares es "arreciar" el combate a grupos armados ilegales, advirtió este miércoles que si bien las Farc están debilitadas, aún no derrotadas y que pueden tener hasta 8.000 miembros.Se calcula, dijo el mandatario, que "pueda haber seis (mil), siete mil, ocho mil miembros de las Farc, no se sabe realmente cuántos, pero no son los 25 (mil) o 30 mil que tenían antes" cuando realizaron en los años 90 e inicios de esta década grandes ataques a puestos militares y policiales dejando decenas de muertos y uniformados retenidos."Su capacidad militar está muy mermada, su capacidad política está prácticamente desaparecida", pero "las Farc están debilitados, no están derrotadas", agregó Santos al hablar en un foro sobre desmovilización de miembros de grupos ilegales armados.Santos aseguró además que desde el año 2002 y hasta ahora al menos 52.000 miembros del paramilitarismo y de distintas guerrillas como las Farc y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se han desmovilizado.El Presidente, sin embargo, admitió que en procesos de desarme de unidades paramilitares pudo haber "colados" como han denunciado en el pasado activistas."¿Que hay unos que se colaron como desmovilizados?. Muy posiblemente. Pero el hecho contundente es que ya no hay uno de esos grupos que estaba ganando cada vez más poder y territorio", añadió Santos al referirse a las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que agrupó a esas bandas paramilitares y cuyos máximos jefes negociaron su entrega con el gobierno a inicios de esta década.Ex narcoparamilitares en prisión, tanto como guerrilleros, han denunciado que en algunos casos varios de los que entregaron sus armas eran en realidad indigentes o criminales comunes y que se hicieron pasar por parte de esos grupos ilegales para cobrar dinero a cambio o para obtener beneficios ante la justicia.

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