Las claves que hay tras el resurgimiento del ELN

Octubre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Las claves que hay tras el resurgimiento del ELN

En la actualidad el Gobierno y el ELN llevan a cabo acercamientos exploratorios en Ecuador, previos a la instalación oficial de una mesa de negociación. Ecuador y Cuba se han ofrecido como garantes.

Analistas coinciden en que el ataque en Güicán se hizo para presionar al Gobierno sobre el inicio de un diálogo.

La emboscada que guerrilleros del ELN perpetraron contra un pelotón del Ejército, varios policías y una misión de la Registraduría el lunes pasado en Güicán, Boyacá, debe entenderse dentro de un contexto en el cual esa guerrilla busca presionar al Gobierno Nacional para el inicio formal de unas conversaciones de paz bajo sus condiciones. 

Con esa idea concuerdan varios analistas consultados por El País, quienes también sostienen que a la par que los diálogos de paz con la guerrilla de las Farc han significado una disminución de las incursiones armadas por parte de ese grupo,  ha exisitido un aumento del accionar del ELN, tanto en el plano militar como en  de la propaganda política. 

“Al margen de las muertes y de lo dolorosos y profundamente lamentable que resultan estos hechos, que siguen demostrando lo crudo que es el conflicto en Colombia, hay que entender que el ELN viene fortaleciéndose desde el 2010 como parte de una estrategia para presionar el inicio de unos diálogos. Ese fortalecimiento es visible en el número de acciones armadas y en el hecho de que están empezando a copar regiones que habían abandonado en los 90, debido a la guerra con los paramilitares”, dice Jorge Restrepo, analista del Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto, Cerac.

El analista sostiene también que el resurgimiento de esa guerrilla, que entre 2000 y 2007 se vio altamente menguada debido a su confrontación tanto con el Estado, así como con grupos paramilitares y con las propias Farc, se debe a una orden de reacomodo y reestructuración dada una vez se desmovilizaron los paramilitares y se terminó el conflicto que sostuvo con las Farc. 

De acuerdo con el informe ‘Lo que Hemos Ganado’ de la Fundación Paz y Reconciliación, desde el 2010  ha habido un incremento operativo  del ELN, tanto que entre 2012 y 2014 las acciones armadas aumentaron en 43 % en todo el país, pasando de 280 a 386. Esa tendencia se ha  presentado también en 2015, año  en  que se han contado cerca de un 20% más de acciones armadas por parte de esa guerrilla.

Los departamentos más afectados son Arauca, Chocó, Norte de Santander, Nariño y Antioquia.

 Los ataques en su mayoría han sido dirigidos contra la infraestuctura petrolera y contra la Fuerza Pública, pues, según sostienen Paola Núñez y Naryi Vargas, investigadoras de la Fundación Paz y Reconciliación, el ELN tiene una directriz de generar el menor daño posible a la población civil y atacar en mayor medida al sector minero-energético. 

 El Frente de Guerra Oriental, responsable del ataque del pasado lunes, ha sido históricamente y sigue siendo el más activo de esa guerrilla, dicen los investigadores. 

Tal frente opera en el oriente del país, principalmente en Arauca, norte de Boyacá y Casanare, y constituye el pilar económico de la organización, financiándose principalmente a través de las extorsiones a las empresas dedicadas a la explotación petrolera y del secuestro a contratistas de esas compañías. 

“Arauca es el centro de operatividad y financiación de esta estructura, que es la más sólida financieramente y la más fuerte y especializada militarmente. Su comandancia no se ha visto gravemente afectada por las operaciones militares. Está al mando de Gustavo Aníbal Giraldo, alias Pablito”, sostienen las investigadoras.

 El Frente de Guerra Nororiental, que hace presencia en los santanderes, también tiene una mayor operatividad en El Catatumbo, en donde su principal objetivo es atentar contra la infraestructura petrolera.

 De acuerdo con un informe presentado por la Fiscalía en Washington esta semana, la mayor parte de las acciones armadas por parte del ELN en los últimos 28 años han sido dirigidas contra las petroleras, con costos superiores a los 42 mil millones de dólares.

Además de un aumento de su accionar militar en los últimos cinco años, analistas y fuentes de inteligencia del Ejército concuerdan en que el ELN ha venido fortaleciendo su propaganda política, sobre todo en zonas en las cuales su presencia aún no es muy fuerte como en el sur y occidente del país. 

Uno de los principales propósitos de esa guerrilla cuando comenzó su reestructuración luego de la guerra contra las Farc, era empezar a reforzar su trabajo con las comunidades. Un trabajo que busca, según fuentes de inteligencia del Ejército, tener el control ideológico de zonas estratégicas.  

“Los guerrilleros del ELN han entendido que ya no se trata de tomarse la Casa de Nariño o el Congreso para establecer un gobierno diferente. Ellos saben que lo más importante es ganarse las comunidades desde las regiones y por eso actualmente vienen trabajando con líderes y con la población, sobre todo en el suroccidente, porque en Arauca ya tienen zonas “colonizadas”, dice una fuente de inteligencia del Ejército.

La fuente indica que esa movilización de masas se da además como una estrategia para ganar dominio en territorios en los cuales las Farc tienen presencia y que se supone dejarían en un eventual acuerdo de paz y escenario de posconflicto. Tal es el caso de la parte alta de Jamundí, en donde la Tercera Brigada ha notado un incremento de milicianos del ELN infiltrándose en las poblaciones rurales con el ánimo de ganarse el afecto de la población y así poder tener un mejor control de rutas de narcotráfico de la zona y de la explotación de yacimientos mineros.

Ahora bien, el analista Jorge Restrepo, del Cerac, indica que en el suroccidente del país la dinámica del conflicto es diferente para el ELN, pues allí su influencia y potencial militar y económico no son tan notorios como en Arauca y los santanderes. 

“Los frentes de Guerra Occidental y el Suroccidental no son tan fuertes económicamente, pues no tienen las rentas que la extorsión a las petroleras le dan al Frente Oriental. Eso hace que estén más vinculados a actividades ilícitas como el narcotráfico y a la minería ilegal, situación que eventualmente les afecta su trabajo político con la población”, sostiene Restrepo. 

En los departamentos de Nariño, Cauca, Putumayo y Valle del Cauca, el ELN debe enfrentarse a otros grupos criminales que controlan el narcotráfico y la minería ilegal, eso obliga a la guerrilla a usar estrategias de guerra que atentan contra la población como minas antipersonal e intimidaciones contra los campesinos, lo que hace que se erosione su trabajo político. 

En el Chocó, que es el segundo departamento más golpeado por las acciones del ELN, el frente Cimarrones se dedica casi que exclusivamente a la minería ilegal, lo que ha hecho que esta sea la unidad  que más haya crecido en los últimos dos años.  Tal ha sido su crecimiento que, mientras en Arauca se presentaron 129 ataques en 2014, en Chocó fueron 127, es decir, casi el mismo número, cosa que no se presentaba hace unos cinco años. 

Paola Núñez, analista de la Fundación Paz y Reconciliación, afirma que en el V Congreso del ELN, celebrado en 2004, se ratificó su intención de buscar una salida negociada al conflicto.

Posición que parece verse respaldada por la llegada de alias Pablito, comandante del Frente de Guerra Oriental, al Comando Central, pues era este Frente es el más autónomo debido a su fortaleza económica. Germán Sahid, docente de la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, dice que precisamente  el hecho de Güicán es una clara estrategia del ELN para fortalecerse y motivar unos diálogos con el Ejecutivo. Sin embargo, algunos analistas como Jorge Restrepo sostienen que por ahora es inviable una negociación con el ELN, pues luego de la experiencia con las Farc, es “muy probable que el Gobierno le haga exigencias a la guerrilla como un cese unilateral al fuego”.

Más allá de esa situación, en lo que los analistas concuerdan es en la necesidad de incorporar al ELN a un proceso de paz para que se produzca un cierre definitivo del conflicto.

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