La violencia también se metió al fútbol aficionado en Cali

Mayo 02, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
La violencia también se metió al fútbol aficionado en Cali

Torneos son escenario de riñas, insultos, agresiones y amenazas armadas. Del año pasado a la fecha se registraron al menos 23 casos. Padres son protagonistas.

Patadas estilo ‘ninja’ de madres contra árbitros en partidos, hombres con revólver que amenazan  futbolistas, entrenadores que golpean jugadoras, personas ebrias que desde la tribuna insultan niños. Estos no son comportamientos exclusivos de barras bravas, sino también de padres y familiares que asisten a observar los juegos de fútbol aficionado.   

Uno de estos hechos de violencia se registró  hace pocos días. Andrés Santamaría, expersonero de Cali, denunció que un  joven, que estaba en la tribuna observando un partido de fútbol, golpeó a dos jugadoras que estaban en la banca.  

Y este no es el único caso. El año pasado la Liga Vallecaucana de Fútbol intervino en al menos 20 de estas situaciones: sancionando equipos, suspendiendo jugadores o cancelando torneos. Este año ya son tres los casos reportados y eso que los torneos apenas iniciaron en abril. Esto sin tener en cuenta los subregistros de  enfrentamientos que no fueron denunciados por temor a sanciones.  

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Según Oweimar Giraldo, director ejecutivo de la Liga de Fútbol del Valle, este fenómeno se da  porque el fútbol dejó de ser  un entretenimiento y se está convirtiendo en  la  supuesta salvación económica  familiar. 

También, porque hay padres que quieren cumplir en sus hijos lo que ellos no pudieron ser. “En diciembre  hubo un caso muy delicado. Fue prácticamente una batalla campal en las canchas de La Troja y sus alrededores, hubo invasión al campo, un niño agredido, dos padres de familia con armas de fuego en mano... ¿a qué llevamos el fútbol?”.  

En las canchas del Valle hay 43.000 niños que hacen parte de la Liga de Fútbol  y que  juegan  en  1479 equipos. “Hoy el padre de familia se quiere meter al terreno de juego,  insulta al niño del equipo rival y le enseña a su propio  hijo a hacer trampa. Le grita a los adversarios ofensas raciales.  Es un problema en alza”, narra Giraldo. 

Según el dirigente deportivo, se vienen haciendo campañas desde la Liga para afrontar el problema, pero también están tomando medidas como carnetizar a todos los futbolistas. 

“Y para este año quienes protagonicen actos violentos graves serán expulsados de la Liga... El problema son los padres de familia y algunos técnicos  que permiten que este tipo de personas estén al lado de los equipos. Por ejemplo, ya se han dado sanciones a jugadores por el mal comportamiento de los padres”, comenta. 

Añade que reciben quejas por doquier y a diario, “de padres que se sientan en el campo de juego y no permiten que se juegue el partido   si su hijo no es titular. Papás que agreden al propio técnico de su hijo... es muy difícil educar tanta gente. En la Liga estamos en  dos posiciones: invitando a las padres a que participen en capacitaciones y la otra de choque: usted la embarró, usted tiene sanción”.

En el caso de padres agresores la sanción es aplicada al  hijo jugador   y lo puede inhabilitar para participar  en cualquier equipo que participe en los torneos de la Liga. “Después de las sanciones aquí han llegado padres llorando pidiendo que se las aplique  a ellos y no a sus hijos”.

J.J Morales, periodista radial que viene denunciando este tipo de hechos, explica  que en diferentes canchas se presentan estos enfrentamientos: “en las canchas de La Troja, Comfenalco, Comfandi, Pan de Azúcar, La Candela. Para mí los  responsables son los papás que ven en sus hijos a un Messi o  Ronaldo que los van a salvar económicamente. También veo con preocupación el consumo de licor en las  canchas. Inclusive, en los partidos de los  domingos, muchos papás llegan con la ‘rasca’ de la madrugada”. 

Sostiene que el siguiente paso para poner orden a  esta situación es realizar denuncias formales ante las autoridades y empezar procesos de judicialización. “Y pedir apoyo a la Policía para que esto no se salga de las manos. Dios no quiera el día de  mañana  se presente un hecho donde muera un padre, un jugador o un  técnico”.

Hárold Lozano, exfutbolista y ahora formador de jugadores, coincide en que el gran detonante de estas agresiones es que los padres ven en sus hijos futbolistas un futuro económico. “Ven sus hijos como un signo de pesos, como un producto. Es triste y lamentable. Hay que educar primero a los padres, pero a veces no entran en razón”.

El deportista sostiene que una de las posibilidades que se contemplan para evitar estas agresiones es que los padres no vean los partidos.

El aval

Las garantías de un torneo avalado por la Liga de Fútbol es que los niños juegan en su categoría (con otros menores de la misma edad). Los árbitros  que participan en estos torneos  han realizado un proceso de preparación según la categoría. Allí se respeta la edad, el tipo de  balón de juego, etc.Todo torneo de fútbol lo puede avalar la Liga sin costo.

Daniel Azcárate, gerente de la Escuela Carlos Sarmiento Lora, manifiesta  que esta situación de violencia   es totalmente degradante. “Estamos cansados de estos personajes en todas las canchas. No solo es en el Pan de Azúcar (complejo de la Escuela Sarmiento Lora), lo ves en La Troja, en las canchas del Deportivo Cali. En todo lado  gritando a los niños, y perdóname la palabra: puteando a los árbitros”.

Aléx Quiñones, profesional  de la Escuela Nacional del Deporte, dice que la mayoría de estos padres son deportistas frustrados. “Muchos papás además cumplen también el rol de empresarios y eso complica las cosas... presionan a los  dirigentes. Los padres van más allá, hasta realizan  amenazas de muerte”.

Sostiene que muchos clubes realizan formación a los padres, pero esto se debe extender. “También hay que hacer canchas más seguras y con esto quiero decir que ante cualquier caso de violencia se debe cancelar el partido y sancionar a los agresores”. 

Precisa  que un claro ejemplo de ello son las medidas que se vienen adoptando en los torneos de la Universidad del Valle. “Allí ante cualquier tipo de violencia por parte de las barras  el partido se acaba y se pierden los puntos. Además, los equipos deben hacer la entrada tipo Fifa y los entrenadores recogen los carnés de jugadores adversarios y se tienen que dar la mano. Si esto no se acata se quitan los puntos, si es reincidente los  sacan del torneo”.  

Apuestas y fútbol

La violencia en  los torneos  aficionados no es exclusiva de las categorías menores. También se ve en los encuentros entre empresas y equipos aficionados de adultos.     “En muchos de estos torneos lo que se juega es dinero  y la parte recreativa queda a un lado, esto  le daña la cabeza a las personas. Inclusive, hay jugadores destacados que se les paga para pertenecer a un equipo y ellos se matan por eso. El pago solo lo reciben si ganan el partido”, explica Francisco  Quintero, organizador de torneos.   

Relata que inclusive  ha  presenciado cómo espectadores escupen jugadores. “Una práctica frecuente es dar ‘coba’ (incitar) a la tribuna para agredir al árbitro hasta que varios integrantes  salen a corretearlo. 

Iván García*,  futbolista vinculado a este tipo de torneos señala que en algunas canchas de fútbol de Cali  se realizan partidos entre equipos con apuestas patrocinadas por particulares. “Se juega duro y se apuesta duro, 1 o 2 millones de pesos. Son partidos poco vistosos donde hay mucha pierna fuerte y poco fútbol. De allí se generan riñas y peleas, la gente se calienta y como no son partidos avalados por la Liga no hay control”, dice.

Autoridades anuncian medidas

Laura Lugo, secretaria de Gobierno, manifiesta que hasta el momento no tiene  conocimiento de denuncias formales de este tipo de riñas en  canchas de fútbol.  “En las canchas sintéticas, la responsabilidad de controlar la situación y no permitir el acceso de armas es del administrador. Si el problema es muy grave, deben llamar a las autoridades”, señala.

Añade que en el actual Plan de Desarrollo se tienen contemplados programas de cultura ciudadana para que se apliquen  en los espacios deportivos de la ciudad.   

Ante la situación, Silvio Fernando López, secretario de Deporte, precisa  que implementarán un Observatorio del Deporte para que desde la ciencia y procesos de investigación   se puedan conocer estas problemáticas y buscar soluciones. 

“Vamos a estudiar este tipo de comportamientos, así también como el barrismo bravo y la violencia en el deporte. Esto a través de sicólogos y sociólogos que nos dicten la forma de cómo debemos abordar estos problemas”, dice.

Para López las estrategias de seguridad se deben dar desde la Liga. “Este es un problema que excede la capacidad de la Secretaría de Deporte. Es un problema de toda la sociedad”.

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