“La paz no caerá del cielo ni llegará por firmar un papelito”: Alejandro Éder

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El director de la Agencia Colombiana para la Reintegración, Alejandro Éder, dice que hay que aceptar a los desmovilizados como miembros de la sociedad que merecen una oportunidad.

“La paz no caerá del cielo ni llegará por firmar un papelito”: Alejandro Éder

Enero 06, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | Colprensa
“La paz no caerá del cielo ni llegará por firmar un papelito”: Alejandro Éder

El director de la Agencia Colombiana para la Reintegración, Alejandro Éder.

El director de la Agencia Colombiana para la Reintegración, Alejandro Éder, dice que hay que aceptar a los desmovilizados como miembros de la sociedad que merecen una oportunidad.

Los diez años de labores reintegrando exguerrilleros a la sociedad civil, le permiten a Alejandro Éder, director de la Agencia Colombiana para la Reintegración, ACR, hablar con propiedad acerca de lo que se viene en materia de paz, en caso de que se firme un acuerdo con la guerrilla de las Farc.Éder es claro al afirmar que la paz va más allá de la firma de un papel en La Habana, y mucho más allá de la voluntad del Gobierno Nacional, por lo que reconoce que el verdadero reto lo tiene toda la sociedad en sí, y es que, asegura, las personas que dejan las filas de los grupos armados ilegales merecen una oportunidad.El director de la ACR habló con Colprensa acerca de lo que ha pasado en este tiempo de reintegración y confirmó que cada día 5 integrantes de diferentes guerrillas se suman al programa, por el que han pasado 46.000 personas en busca de una nueva opción de vida. Se habla de 8.000 guerrilleros en las filas de las Farc, ¿está la ACR preparada para recibirlos?Yo prefiero no especular sobre lo que pueda o no pasar con el proceso de paz que se adelanta en Cuba con las Farc. En Colombia tenemos 10 años de experiencia reintegrando personas que estaban en grupos armados ilegales. Hemos cometido muchos errores, hemos sorteado obstáculos y hemos aprendido. Hoy estamos dando los resultados que el país espera. Estamos preparados para enfrentar el reto que el país requiera de nosotros. ¿Cuántas reintegraciones van en las cuentas de la ACR? En la última década se han dado más de 56.000 reintegraciones de miembros de grupos armados ilegales. Estamos en proceso de reintegrar a 32.000 personas.Habla usted de 56.000 desmovilizados y de solo 32.000 que han estado en el proceso. ¿Qué pasa con el resto de los desmovilizados? Este es un proceso, una posibilidad para que las personas se reintegren. La política actual existe hace 7 años y por el programa han pasado 46.000 personas, de las 56.000 desmovilizadas.El resto ha estado en otros procesos o en otras circunstancias. Aclaro que de esos 46.000 que han pasado, 32.000 aún están en el programa. ¿Realmente es posible que una persona se reintegre normalmente a la sociedad? Por lo menos el 76 % de las personas que pasan por el proceso en la ACR, permanece en la legalidad.En cuanto a la sociedad, ese cálculo lo tenemos en cerca del 72 % de los reinsertados, porcentaje que está trabajando en algún oficio legal. Estos 10 años de experiencia nos muestran que la reintegración es posible y que se están surtiendo los resultados que requiere el país.Mucha gente no entiende por qué estas personas pasan de victimarios a ser considerados población vulnerable... Una de las labores que tenemos es la estabilización psicosocial. Muchas de estas personas vienen de situaciones muy difíciles, muchos fueron victimizadas a la hora de ser reclutadas, otras lo fueron en el propio grupo. Este es un trabajo que requiere de paciencia, atención y rigurosidad.En promedio, ¿cuánto tiempo pueden durar estas personas dentro de los grupos ilegales? El promedio es de 14 años en las filas insurgentes, lo que quiere decir que estas personas están en la guerrilla desde los 12 años de edad, en promedio, y allí pasan su adolescencia y los inicios de su adultez, pues permanecen en estos grupos hasta pasados los 26 años. Estas son personas que vienen de situaciones muy complejas y por eso requieren de un proceso de reintegración riguroso que tenga un tiempo definido y suficiente para que se dé la rehabilitación.¿Hay apoyo de la comunidad internacional? Sí. Pero vale la pena aclarar que este proceso es único en el mundo, está diseñado e implementado por colombianos y es financiado en más de un 95 % por el gobierno de Colombia. Esa rehabilitación no debe ser fácil, pero la duda que surge es si esto es realmente posible...Es posible esa estabilización y rehabilitación, pero solo si se pasa por el proceso que dura entre 6 o 7 años por cada individuo. En este periodo las personas reciben formación académica y para el trabajo, además de estabilización psicosocial y deben cumplir con 80 horas de servicio social complementario.¿Hacia dónde se enfoca esa formación para el trabajo? Lo primero que hay que entender es que cada desmovilizado es un individuo y como tal tiene sus miedos, sus metas y sus pasiones. Lo que buscamos es que cada persona pueda desarrollar sus derechos como individuo. Para eso nos dedicamos a la educación académica, los llevamos -mínimo- a quinto de primaria. Además, identificamos la formación vocacional para que las personas puedan identificar qué quieren hacer con sus vidas. Y con el Sena trabajamos para que las personas se preparen y compitan en el mercado laboral. Por lo menos la mitad de los reinsertados continúa preparándose para terminar el bachillerato. ¿Está preparado el sector privado para ayudar a la reintegración? Después de 10 años de reintegrar personas, hemos podido ver que el reto más grande que se tiene es la estigmatización por parte de la sociedad hacia los desmovilizados. Lo que tenemos que entender en Colombia es que si queremos la paz, esta la debemos construir entre todos, no va a caer del cielo, ni llegará por firmar un papelito en la Habana; no va a aparecer de manera mágica, ni va a ser decretada desde la Presidencia de la República. ¿Qué mensaje le envía a la sociedad? Que en la paz, cada uno de los miembros de la sociedad debe jugar su parte. Desde el Gobierno estabilizamos psicológicamente a estas personas y los preparamos para el trabajo, pero la sociedad tiene que estar dispuesta a darles un espacio para que vivan con nosotros, para que puedan reconciliarse y pedir perdón por los daños causados.

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