La molestia de los militares con el presidente Santos

La molestia de los militares con el presidente Santos

Diciembre 07, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Arcadio González Ardila | Colprensa
La molestia de los militares con el presidente Santos

Tanto el ministro de Defensa, Juan carlos Pinzón, como los altos mandos militares han recibido ‘regaños’ públicos del presidente Juan Manuel Santos, lo que al parecer ha generado molestias en diversos sectores de las Fuerzas Armadas, según ha trascendido.

Los llamados de atención en público al Mindefensa y al alto mando militar y las amenazas no han caído bien entre altos oficiales.

Un verdadero cisma han producido en las Fuerzas Militares los regaños públicos del Presidente de la República de las últimas semanas. Los ánimos estaban caldeados desde el pasado 16 de noviembre, cuando fue secuestrado en el Chocó el general Rubén Darío Alzate.Ese día en su cuenta de Twitter el jefe del Estado escribió: “Mindefensa y Cdte Gral: quiero que me expliquen por qué BG Alzate rompió todos los protocolos de seguridad y estaba de civil en zona roja”. Pero más duro fue el presidente Santos esta semana cuando advirtió que no soportará la más mínima expresión de deslealtad. “Están saliendo personas que no están actuando con lealtad, y saldrá el oficial, por más importante que sea, que dé la más mínima expresión de deslealtad”, dijo. Esta advertencia tiene molesto al alto mando. Si bien los miembros activos de las Fuerzas Armadas y de Policía no pueden ser deliberantes, es obvio que han expresado sus molestias a través de su conducto natural: los militares de la reserva. Pero más que la advertencia en sí, lo que incomoda a los oficiales superiores es el escenario donde se hizo: en la Escuela Superior de Guerra, el martes pasado, cuando Santos asistió a la clausura del Curso de Altos Estudios Militares. Allí habló del honor militar y se sobró en elogios para las Fuerzas Militares, pero no se refirió a la lealtad. Unas horas después le dio una entrevista al Canal Capital y allí se despachó. “Son declaraciones inoportunas. Yo estuve en la ceremonia militar y allá no dijo nada, después me enteré que lo dijo en otro escenario. Es que uno no puede estar elogiando a los amigos y después salir a amenazarlos. Eso ha causado mucho malestar en las Fuerzas Militares”, le dijo a Colprensa el excomandante de las Fuerzas Militares, general en retiro Manuel José Bonnet.“Esta semana he recibido muchas quejas y comentarios: hay mucha preocupación. Estamos descontentos, preocupados. Y eso no es solo en la reserva, es en todas partes. Es que cuando el jefe comienza a desconfiar de uno públicamente y sin que uno lo sepa, eso produce inquietud”, agregó Bonnet. Pero no es el único, el también general en retiro Jaime Ruiz Barrera, presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro (Acore), advierte que las declaraciones de Santos “son un mal mensaje que afecta la moral de la tropa. Una advertencia amenazante en nada favorece la lealtad que es la razón de ser de quienes portan y hemos portado el uniforme militar”. Mientras tanto, el analista de seguridad nacional John Marulanda -militar en retiro- advierte que “lo que dijo el Presidente da a entender que hay dentro de las filas castrenses y en los altos mandos un nivel de inconformidad por lo que está pasando”. El experto, no obstante, dice que lo preocupante es que “lo haga en público. La Fuerza Pública y el alto mando militar no se merecen ese tratamiento de parte del Presidente”. Información privilegiadaOtros analistas consideran que si el Presidente dijo lo que dijo, es porque debe tener información de primera mano sobre los reparos de algunos mandos frente al proceso de paz. Incluso, algunos relacionan esa advertencia con los errores que cometió el general Alzate y que facilitaron su secuestro y con la filtración de información al expresidente Álvaro Uribe Vélez, el más duro detractor del proceso de La Habana. “Lo que busca el presidente Santos con esta amenaza es que no se repita el comportamiento del general Alzate en otras unidades militares, porque puso en riesgo el proceso de paz y le trajo muchas dificultades políticas a su Gobierno”, considera el catedrático Javier Torres Velasco. Sin embargo, el también excomandante de las Fuerzas Militares, general en retiro Rafael Samudio Molina, advierte que si el Mandatario tiene información sobre reparos al proceso de paz de un sector de militares activos “debería tomar las acciones del caso y aplicar las sanciones penales, disciplinarias y administrativas, pero no estar amenazando a los oficiales”. Otra lectura tiene el coronel en retiro del Ejército Carlos Alfonso Velásquez, para quien “es posible” que Santos tenga información de que “en algunos sectores de las Fuerzas Militares han calado las versiones de que el proceso de paz afectaría el rol militar en el postconflicto, y quiera ‘alinearlos’ para evitar sabotajes”.Lealtad a toda pruebaPor otra parte, las fuentes consultadas por Colprensa coinciden en que hasta el momento, salvo algunos reparos al modelo de negociación en La Habana, no hay evidencia de deslealtad de la tropa al poder civil. “Las Fuerzas Militares, todos sus soldados y mandos, siempre han sido leales, están sometidos a la Constitución y las leyes de la República. En Colombia nadie discute la subordinación total del estamento militar a la autoridad civil”, afirma el general Samudio Molina. A su turno, el general Bonnet dice que, en lo que sabe, “la gente (militares) está respaldando el proceso de paz. Nadie me ha expresado molestias o reservas, entonces no sé a qué se refiere el Presidente cuando habla de deslealtad”. En ese sentido, el presidente de Acore afirma: “Habría que preguntarle al presidente Santos qué entiende por lealtad, porque si tiene información de que hay deslealtad en sus Fuerzas Militares, me parece que esa sí es una situación grave, supremamente grave”, puntualiza el general Ruiz Barrera.A propósito del secuestroEl brigadier general Rubén Darío Alzate fue secuestrado el pasado 16 de noviembre en el corregimiento de Las Mercedes, zona rural de Quibdó, Chocó.El alto oficial, quien iba de civil y sin armamento, se movilizaba en compañía del cabo Jorge Rodríguez y la abogada Gloria Urrego al corregimiento donde se pensaba promover un proyecto de energía alternativa.El general Alzate fue secuestrado junto con sus acompañantes por el Frente 34 del Bloque ‘Iván Ríos’ de las Farc, lo que obligó al presidente Juan Manuel Santos a suspender el proceso de paz con esa guerrilla. Santos exigió la liberación del oficial para reiniciar las negociaciones en La Habana.La liberación de Alzate y sus acompañantes se realizó el 30 del mismo mes en el Chocó. Un día después el General pidió la baja del Ejército.Reparos al proceso de pazAunque hasta el momento no ha habido un pronunciamiento del alto mando activo en contra del proceso de paz con las Farc, el estamento militar, a través de las organizaciones de la reserva activa, ha fijado su posición. Pero, como dicen los generales en retiro consultados por Colprensa, “expresar una opinión o disentir en algunos aspectos no nos convierte en deliberantes”. Con todo, son varios los reparos que tiene un sector de las Fuerzas Militares frente al proceso de paz, expresados a través de Acore, y que se resumen en los siguientes aspectos. - Doctrina militar: según algunas versiones atribuidas a la oposición política, en la mesa de negociación se estaría revisando la doctrina militar en el postconflicto. Obviamente el Gobierno lo ha desmentido. Sin embargo, es claro que reina la incertidumbre en sectores de las Fuerzas Armadas y de Policía por el rol que puedan jugar una vez se firme la paz. - Cese bilateral del fuego. En la mesa no se ha llegado a ese punto. Las Farc insisten en ello, pero el Gobierno dice que solo lo haría una vez culmine la negociación. Para los militares, se trata de un punto de honor que tiene implicaciones en la moral de la tropa. - Desmovilización y entrega de armas. Es uno de los puntos por concretar en La Habana. Algunos sectores consideran que las Farc nunca entregarán su armamento. - Justicia transicional: A la Fuerza Pública le preocupa la suerte de sus miembros, pues mientras algunos militares han recibido duras condenas por ‘falsos positivos’, temen que la justicia transicional sea más benigna con la guerrilla.

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