“La intervención ha servido, pero hay que seguir”: comandante Policía Valle

Mayo 16, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Andrés Felipe Becerra, reportero de El País
“La intervención  ha servido, pero hay que seguir”: comandante Policía Valle

Coronel Mariano Botero Coy, comandante de la Policía Valle.

El comandante de Policía Valle, coronel Mariano Botero Coy, habla sobre la criminalidad en la región. Asegura que sigue la disputa entre bandas por el control del microtráfico.

La semana pasada Medicina Legal reveló que la violencia en el Valle del Cauca continúa siendo preocupante: 1036 asesinatos en los cuatro primeros meses del año en todo el departamento, incluyendo Cali. El actual comandante de la Policía del departamento, coronel Mariano Botero Coy, quien asumió el cargo hace dos meses y medio, asegura que gran parte de los homicidios se deben a una confrontación entre diferentes bandas.“Hemos hecho también un diagnóstico de por qué se presentan los problemas en municipios como Palmira, Tuluá, Buenaventura, Buga y encontramos que la gran mayoría obedecen a esa disputa territorial entre las bandas delincuenciales al servicio de las criminales por el poderío del negocio del microtráfico. Allí estamos haciendo un esfuerzo importante y hoy son bastantes los resultados para mostrar”, explicó el coronel en entrevista con El País. ¿Por qué, pese a las intervenciones en varios municipios, se siguen presentando en la región estas cifras tan altas de violencia?Se debe a varias situaciones, pero la más delicada es la confrontación que hay entre diferentes bandas. Hay personas que se habían ido de sus territorios y han vuelto con la intención de recuperar el negocio del microtráfico, como fueron los móviles de la masacre de cinco personas en La Unión el pasado primero de mayo.La intervención ha servido, pero se tiene que seguir dando porque de la noche a la mañana no se van a solucionar los problemas de criminalidad. Hay que tener en cuenta que la intervención a las ciudades es un proceso estructurado, de evaluación, de inteligencia. En Tuluá y Palmira se ha trabajado, las intervenciones han arrojado resultados, desmantelamiento de bandas delincuenciales.Usted asumió hace dos meses y medio el mando de la Policía en un departamento donde sigue presentándose una disputa entre bandas criminales, ¿qué se está haciendo contra estos grupos?Estamos haciendo un trabajo segmentado y disciplinado con Policía Judicial y de Inteligencia. Una vez le recibí al coronel Nelson Ramírez llegamos a la comunidad diciéndole que ellos no tienen que aguantarse la violencia, no pueden seguir siendo esclavos del delincuente, del victimario. Por lo tanto los invitamos a denunciar. Esos resultados de los que habla, hasta ahora, han sido la mayoría contra los mandos más bajos. Pero ¿habrá una lucha frontal contra los grandes cabecillas de estos grupos? El problema del narcotráfico marcó al país. El fenómeno mutó a grupos que se hicieron conocer como bandas de criminales y desde ahí vienen actuando las autoridades. Hoy estamos viviendo una tercera fase, donde algunos cabecillas sueltos organizaron sus combos o grupos y por esta razón el fenómeno se tornó más peligroso porque no fue suficiente con tomar las armas, sino que encontraron en los niños, niñas y adolecentes una mano de obra importante para cometer sus acciones delictivas. Encontramos que estos delincuentes primero los inducían al consumo, luego los convirtieron en drogo-dependientes y si querían sustentar o mantener ese consumo los obligaban a que cometieran actos delictivos que es hoy lo que nos está afectando. De los homicidios y lesiones personales que se presentan en el Valle del Cauca varios oscilan entre las edades de los 14 a los 25 años. El promedio de vida de esta generación no supera los 25 años, que es algo preocupante.¿La Policía Valle está tras la pista de qué jefes de esas bandas?En Palmira hay dos personas que son los cabecillas de las bandas delincuenciales y que están generando la violencia, como es alias El Ronco, líder de la banda de ‘la 28’ al servicio de ‘los Urabeños’, por el cual hay una recompensa de hasta $25 millones. También está alias el Paisa, del grupo ‘la 25’ al servicio de ‘los Rastrojos’. Se ha comprobado que en ocasiones han colaborado con la guerrilla.En Tuluá podemos hablar de alias Picante y Tocino. En Cartago se buscaba a alias Soldado, quien se trasladó desde Tuluá y fue capturado. En Buenaventura capturamos a alias Jeison.¿Qué está pasando con los integrantes de estas bandas? Tienen una guerra interna por la apropiación de un territorio, del negocio del microtráfico. Cada vez que caen los líderes de los grupos los mandos medios inician una disputa a muerte por ser el cabecilla.¿Cómo está hoy la situación en Buenaventura, tras la guerra entre ‘los Urabeños’ y ‘la Empresa’?Buenaventura tuvo un comienzo de año muy violento, como la masacre de diez personas en uno de sus corregimientos. La Policía ha venido trabajando en este municipio y hoy puedo decir que luego de unos golpes contundentes la estructura de la banda criminal de ‘La Empresa’ está desmantelada, sin desconocer que todavía hay miembros que se siguen persiguiendo y capturando.En este momento hay personas en Buenaventura que dicen ser de ‘la Empresa’, pero son delincuentes comunes que se aprovechan de que la comunidad quedó aterrorizada con las acciones de este grupo.Usted habla que ya no existe ‘la Empresa’, pero sabe si se estaría presentando un éxodo de este grupo a otras ciudades del Valle, como Cali. Hay denuncias de que en barrios como Petecuy este grupo hace toques de queda.No tengo conocimiento de esto en Cali, pero es importante saber todas las denuncias para actuar. Puede estar pasando que integrantes de esta banda les haya tocado irse a otras partes a seguir delinquiendo.Desde hace dos meses se vienen registrando desapariciones en Buenaventura, por lo menos diez. ¿Por qué se estaría presentando esta situación?Casos de desaparecidos reportados con las autoridades aparecen dos. La ciudadanía no denuncia y por eso la invitación es a que den información, no hay necesidad de que sientan temor porque no van a dar nombres ni a mostrar el rostro. Venimos investigando las llamadas ‘casas de tortura’, donde dicen desmembran a la gente, la desaparecen. ¿Cuál es la preocupación que tiene usted en las zonas rurales del Valle, donde entre enero y febrero ocurrieron muchos de los homicidios de la región?Hicimos un diagnóstico y vimos que en las veredas y corregimientos del departamento se vienen presentando muchas muertes violentas, ocasionadas también por las bandas criminales. En lo corrido del año se han presentado 98 homicidios en estas zonas, las víctimas han sido personas inocentes, campesinos e indígenas. Estamos haciendo patrullajes en conjunto con el Ejército. Hace poco el Defensor del Pueblo lanzó una alerta por la gran cantidad de extorsiones que se presentan en el departamento. ¿Cómo controlar este delito?Es difícil cuando el delincuente no sabe hacer nada más. Cuando no está en el negocio del narcotráfico, ve en la extorsión una posibilidad de hacer dinero. Lo que estamos haciendo es educando al ciudadano para que sepa actuar si se encuentra en una situación como esta.

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