“La ilusión se nos apagó, exigimos justicia”: familiares de exconcejal asesinado

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Los familiares del exconcejal de Palmira, quien de acuerdo con declaraciones de alias Pablo Catatumbo fue ejecutado a los seis meses de estar secuestrado, exigieron justicia al Gobierno Nacional.

“La ilusión se nos apagó, exigimos justicia”: familiares de exconcejal asesinado

Octubre 09, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País, Palmira.
“La ilusión se nos apagó, exigimos justicia”: familiares de exconcejal asesinado

Zamira Díaz, hermana de exconcejal secuestrado y asesinado por las Farc Oswaldo Díaz.

Los familiares del exconcejal de Palmira, quien de acuerdo con declaraciones de alias Pablo Catatumbo fue ejecutado a los seis meses de estar secuestrado, exigieron justicia al Gobierno Nacional.

“La ilusión se nos apagó”, dice Zamira Díaz cuyos ojos lucen hinchados y enrojecidos de tantas lágrimas derramadas tras conocer la noticia de que alias Pablo Catatumbo, comandante del Frente Sexto de las Farc, reconoció este miércoles a una cadena radial que ese grupo asesinó a su hermano, el exconcejal Oswaldo Díaz, seis meses después de su secuestro, al parecer cuando intentó huir con una guerrillera con la que mantenía una relación sentimental.El vocero de las Farc en los diálogos de paz, habría confirmado desde Cuba la noticia al señalar que el “concejal participaba de la bancada del alcalde José Antonio Calle Forero, cuya administración se distinguió por la corrupción”, indicó.Asimismo, reveló que Díaz, tres meses después de su secuestro, entabló una relación con la guerrillera encargada de vigilarlo, con la que intentó fugarse del campamento y habrían sido asesinados por los guardias que los persiguieron."Cuando lleguemos al punto de la agenda que aborda el punto de víctimas daremos satisfacción a numerosas personas que han sido víctimas de este conflicto", habría dicho el jefe guerrillero al ser preguntado sobre lo que sucedió con el edil."A la familia del concejal, respetando todo su dolor, estoy dispuesto a darle todas las explicaciones del caso y a ser solidario con su dolor", agregó 'Pablo Catatumbo', desde La Habana.Exigimos justiciaDe otra parte, Zamira Díaz, al exigirle al líder guerrillero que diga dónde está sepultado su hermano, reiteró que “exigimos justicia” al Gobierno Nacional y “estamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias para aclarar la muerte de mi hermano”.La mujer, quien durante 13 años no dejó de luchar un solo día junto con sus padres y hermanos para saber qué había pasado con el cabildante, luce desencajada y profundamente triste. El edil fue plagiado el 15 de octubre del 2001 cuando se encontraba en su casa campestre, en el corregimiento La Quisquina, parte alta de Palmira, en compañía de su hijo de 13 años y un hijastro de 17.Asegura que desde las 5:20 de la mañana de ayer cuando le confirmaron que Catatumbo se había pronunciado sobre el caso de su hermano, una gran cantidad de emociones se clavaron en su corazón, pero en el fondo siguió aferrada a la esperanza de que aún estuviera vivo.Sin embargo, horas más tarde esa pequeña ilusión se apagó cuando le informaron la lamentable noticia.Doña Ligia Cifuentes, madre de Oswaldo Díaz, quien el pasado martes cumplió 81 años de vida, se muestra fuerte. Dice que se lo debe a sus otros hijos, pero revela que su esposo Reynaldo y sus hijas, Zamira y Eibar Adiela, han pagado un alto costo con el plagio de su hijo.“Mi esposo está en una silla de ruedas, Zamira enfermó de la presión y la artritis se apoderó de Adiela. Yo soy la más fuerte, aunque lloro por ratos. Antes de saber que murió me levantaba pensando si estaba enfermo o tenía hambre. Era una zozobra constante, ahora ya no tengo esperanzas, me siento muy triste, pero por lo menos sabemos”, dice la matrona, quien ahora solo espera que le digan dónde están los restos de su hijo.“Todo esto es muy doloroso. Tantos años de marchar, de recorrer todo el país, queriendo saber de él. Incluso, subimos a La Nevera donde supuestamente lo tenían para pegar carteles y buscar información, ahora lo único que nos queda es exigirles que nos digan dónde están sus restos para comprobar si efectivamente es él”, dice doña Ligia, quien también exigió que se le solucione el problema a tantas familias cuyos hijos y parientes aún siguen desaparecidos o secuestrados.Pero Zamira va más allá y afirma que el Gobierno Nacional tiene que responder también porque a “mi hermano lo dejaron solo. Ellos no hicieron nada por él”, insiste.Con una foto a sus espaldas del exconcejal que luce una camisa roja y sus lentes de aumento, ella enseña una cantidad de papeles y recortes de periódicos que muestran el viacrucis vivido todos estos años por la familia.Una familia que no volvió a ser igual, pues el hijo de Oswaldo fue sacado del país por su madre por temor a represalias de la guerrilla, mientras su hermano menor, Danilo, que también militaba en las toldas del partido liberal, huyó a Europa en busca de seguridad.Lo único que les devolverá un poco de paz es encontrar los restos y darle cristiana sepultura, señalan.“Toda la tierra es bendita, pero queremos traer a Oswaldo a casa, es lo mejor, saber que es él. Apenas nos digan donde está, inmediatamente subimos”, es el clamor de una madre que espera terminar así con 13 años de suplicio. El secuestroDe acuerdo con Zamira, el 15 de octubre de 2001 su hermano se encontraba en la casa campestre, La Recocha, en el corregimiento La Quisquina, zona montañosa de Palmira, a donde llegó en compañía de su hijo y su hijastro para pasar el fin de semana. Era puente festivo.El día lunes, hacia la 1:30 de la tarde subió una camioneta Vitara blanca de la que se bajaron cuatro hombres vestidos de civil y con botas pantaneras. Uno de ellos llevó a los niños a un cuarto y los otros dos sacaron escoltado al exconcejal que para esa época era precandidato a la Alcaldía de Palmira.Inmediatamente lo subieron al vehículo emprendieron el camino que conduce a La Nevera. Los vecinos del lugar al ver lo que sucedía dieron aviso al Gaula del Ejército en Palmira.Dos días después del plagio, recuerda Zamira, recibieron una llamada en la que les exigían mil millones de pesos por la liberación de Oswaldo que en ese entonces tenía 42 años de edad.Las exigencias continuaron, pero nada se concretaba. En diciembre mandó una nota y un casette en el que les pedía a los concejales de esa época que por favor adelantaran unas obras que los guerrilleros reclamaban para dejarlo en libertad. Obras que costaban alrededor de $200 millones, pero sus súplicas no fueron escuchadas.El 27 de septiembre del 2002, once meses después del secuestro, se conoció un video en el que alias Arbey decía que lo tenían retenido.Desde entonces no volvieron a saber nada del edil, sólo hasta ayer que Catatumbo habría reconocido que lo ejecutaron.Pese al profundo dolor que los embargo, este miércoles se desplazaron a Cali para participar en la vigilia programada por la asociación nacional Los que Faltan, secuestrados y desaparecidos, quienes se darán cita a las 5:00 p.m., en la plazoleta Jairo Varela, para seguir pidiendo que les digan dónde están sus seres queridos.Ya la familia Diaz no tendrá que seguir preguntando qué pasó, ahora deberá seguir luchando para saber dónde está.

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