La historia tras las propuestas audiovisuales de cinco caleños que buscan la paz

Marzo 15, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

La ciudad podría ser sede del Día Mundial de la Paz, que en Afganistán redujo en 70% los incidentes violentos. Historia del sueño. Y de los soñadores.

Cali pretende ser la capital mundial de la paz. O por lo menos la sede del Día Mundial de la Paz. Sucede cada 21 de septiembre. La historia para lograr aquella meta empezó con el concurso Rec–On. Lea también: En video, las propuestas de los jóvenes caleños que anhelan conseguir la pazConsiste en buscar, a través de propuestas audiovisuales, que los colombianos den a conocer sus ideas y proyectos para lograr la paz en tiempos de diálogos con la guerrilla. El nombre del concurso se deriva de la palabra reconciliación y de la manera en que se describe una videocámara grabando: Rec – On. Algo así como grabando el perdón.La convocatoria que hizo la Federación Nacional de Personeros, Fenalper, se cerró el pasado 28 de febrero. Llegaron 415 propuestas. El viernes 20 de marzo, en el Centro de Eventos Valle del Pacífico, se premiarán a los ganadores. La fecha tiene un sentido. El 20 de marzo es el Día Internacional de la Felicidad. Durante el acto estará presente el actor y cineasta inglés Jeremy Gilley. Es el creador de Peace one Day: un día para la paz. Lo que él pretende es que se establezca un día para el cese de la violencia en el mundo, la dejación de las armas. Es una manera de conocer cómo es vivir en un planeta en el que nadie dispare.El Distrito, un Lienzo de PazSe llama Robinson Ruiz Murillo, pero es más conocido como ‘Robinson Cruzó’ desde que, en el Distrito de Aguablanca, decidió liderar una iniciativa llamada ‘Cruzando la calle’. La idea era simplemente cruzar la calle, para que los jóvenes de este lado y del otro entendieran que eran exactamente los mismos, eran exactamente iguales. Una manera de derrumbar las fronteras invisibles. Robinson también cruzó, por su puesto.Él es comunicador social y toda su vida ha transcurrido en el Distrito de Aguablanca. Creció en Comuneros I, actualmente vive en El Diamante. Es un buscador de paz. Su objetivo ahora es convertir al oriente de Cali en un lienzo. La historia es así: Robinson y un grupo de líderes comunales eligieron 30 muros que serán convertidos, digamos, en cuadros urbanos. En esos cuadros estará reflejada la vida de quienes hacen el bien en Aguablanca. Todos en Cali conocen la historia del horror, de la violencia, pero pocos saben el relato de quienes están haciendo el bien en el Oriente, “que somos la mayoría”, dice Robinson. Entonces, por ejemplo, uno de los lienzos contará la historia de Edinson Caicedo, un estilista que prepara a jóvenes en el arte de la peluquería para que hagan empresa. En el Oriente hay en promedio 100 peluquerías de barrio, por cierto. También se contará la historia de los estudiantes becados en la Universidad Icesi por su alto rendimiento académico. O la vida de los bailarines de salsa. Así, dice Robinsón, quien mire los muros dirá: yo también puedo hacer las cosas bien por mí y por mi entorno. Así, quien no conozca Aguablanca, lo hará a través de los cuadros. Robinson anhela que los lienzos de paz se conviertan en destino turístico, corredor cultural de Cali.Escuela Sé quién soyAlgunos de los buscadores de paz de Cali llegaron al bulevar cantando. “Póngase pilas que va a comenzar, a construir el proceso de la paz. Todo hombre rebelde se doblegará, porque la cultura las heridas sanarᅔ, entonaba Francisca Castro , ‘Panchita’. ‘Panchita’ es cantadora, poeta y directora de la escuela Sé quién soy. “Soy la escuela Sé quién soy, donde voy me reconozco. Donde voy yo soy la historia, un modelo para los otros. Luchamos por no perder los valores y costumbres, porque el que no se reconoce, como potrillo se hunde”. ‘Panchita’ es una mujer desplazada que proviene de El Charco, Nariño. Ella y otras líderes fundaron la escuela Sé quién soy. Primero allá, en El Charco. Mientras los grupos armados se enfrentaban, ‘Panchita’ promovía la cultura afro en la escuela o donde pudiera. Le preguntaba a las mujeres qué sabían hacer. La que sabía cocinar enseñaba las tradiciones culinarias del Pacífico a los niños; o la que sabía tejer, o la que sabía el arte de la partería. ‘Panchita’ protegió la cultura de su pueblo transmitiéndola en medio de la guerra. Después sucedió lo mismo en el jarillón del río Cauca, en Cali, donde llegaron familias de El Charco. Se construyó una carpa colectiva y allí promovían la cultura afro al tiempo que defendían sus derechos. Saber quién se es, de dónde se viene, es una manera de protegerse del impacto del desplazamiento, escudo. “Ahora, después del desalojo, la escuela es viajera. Donde yo estoy, está la escuela”.Mi cuerpo es mi historiaMartha Isabel Córdoba es psicóloga, bailarina y desde hace varios años viene trabajando con niñas del Icbf y mujeres víctimas de la violencia a través de una metodología, una obra teatral, llamada ‘Mi cuerpo es mi historia’. Básicamente, consiste en utilizar la danza como una herramienta terapéutica: “Deja que tu cuerpo hable, estarás escuchando tu alma”.La metodología de ‘Mi cuerpo es mi historia’ se desarrolla en cinco fases. En la primera de ellas, los participantes exploran y simbolizan sus experiencias de vida más significativas a través de recursos artísticos como el dibujo. En la segunda etapa, la idea es expresar con el cuerpo esas experiencias. Mujeres que por ejemplo han padecido el dolor de tener un familiar preso danzan con las manos atadas. La tercera fase consiste en montar una obra, ‘Mi cuerpo es mi historia’, utilizando todo ese lenguaje corporal simbólico. Es decir: las víctimas cuentan su historia danzando. Contar es una manera de sanar. “Este trabajo contribuye a la salud mental de personas sobrevivientes de la violencia, realiza aportes a las políticas sociales de reparación de víctimas y promueve procesos de participación, diversidad y convivencia social”, explica Martha Isabel. Su proyecto es apoyado por una veintena de voluntarios, todos artistas de la ciudad, y próximamente también incluirá a niños de sectores como Polvorines.Blanco y Negro ruta sexUn grupo de jóvenes, liderados por la artista plástica en formación y gestora cultural Daniela Anaconas, han decidido apostarle a la paz a través de una serie web: Blanco y Negro ruta sex. La idea es hablarle a los jóvenes del Distrito de Aguablanca y a los de la ciudad en general de derechos sexuales y las relaciones humanas, la familia. La paz es entender la diferencia y uno de los capítulos de la serie girará en torno a la diversidad sexual como opción de vida, explica Daniela. O sobre cómo asumen la sexualidad los jóvenes de diferentes religiones. “Nuestro objetivo es generar conciencia sobre la importancia de la formación sexual, así como la formación entorno a las relaciones humanas”. Reconocer al otro como un igual en territorios donde las pandillas levantan barreras. La serie, que se puede ver en Youtube, cuenta con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM. Además, tiene el respaldo del colectivo Revolucine. En 15 días de estar en la web, el primer capítulo ya registra 2000 visitas, lo que comprueba que cada vez más los jóvenes prefieren la Internet que la televisión. El primer capítulo, por cierto, trata el asunto de la virtualidad en las relaciones: cómo cada vez estamos más conectados pero más solos. Además de Daniela, Blanco y Negro lo integran los presentadores Dahiana Aponte y Junior Zamora, y Víctor Palacios del colectivo Mejoda.Club Deportivo DisfadFernando Aguirre, administrador de empresas, es fundador del único equipo de voleibol sentado del Valle. Al principio lo integraban militares víctimas de minas antipersona, pero ahora también hay civiles víctimas de las mismas minas, de accidentes, de enfermedades. El equipo es la prueba de que perder una pierna no significa perder la vida, encerrarse, deprimirse. Fernando también se moviliza en silla de ruedas desde que sufrió un accidente en canopy y sin embargo eso no fue obstáculo para seguir haciendo lo que le gusta: jugar voleibol, hacer empresa, manejar un carro, recorrer Cali pese a los obstáculos. Fernando es uno de los líderes de la población en condición de discapacidad física de la ciudad. Y el asunto es que el equipo de voleibol sentado que fundó se convirtió también en el ‘Club Deportivo Discapacitados con fe y amor al deporte’, Disfad. La propuesta de paz de Fernando, con el Club, es fomentar el deporte entre la comunidad discapacitada. Solo el 2% de esta población practica alguna disciplina atlética. “Queremos llevar el deporte a las comunas y que se convierta en parte del nuevo proyecto de vida de las personas con discapacidad”, dice. Aquello se llama participación ciudadana. El proyecto de Fernando Aguirre es apoyado por la Secretaría del Deporte.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad