La guerra y la paz, historias desde las entrañas del conflicto

Marzo 02, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Yefferson Ospina | Reportero de El País
La guerra y la paz, historias desde las entrañas del conflicto

Varios líderes comunales de El Palo denunciaron que en los últimos días han aparecido panfletos firmados por las ‘Águilas Negras’ y ‘los Rastrojos’ en los que se amenaza de una limpieza social en la zona.

Campesinos del Cauca dicen que en medio de la tregua la vida ha sido más tranquila, pero saben que la guerra no ha terminado.

El 20 de diciembre de 2014, las Farc decretaron como muestra de su disposición de llegar a un acuerdo de paz un cese unilateral al fuego. Algunos sectores políticos celebraron la decisión. Otros calificaron el anuncio como “una mentira más” de esa guerrilla. 72 días después del inicio de la tregua, campesinos del Cauca afirman que el conflicto sí ha disminuido. ¿Cómo viven quienes más sufren la guerra en medio de esa tregua, en medio de esa frágil paz? ***¿Qué es la guerra? El Palo, vereda de Caloto, en el norte del Cauca, es un caserío minúsculo con una plaza central en la que hay una iglesia seguida por algunas casas, varios almacenes y dos o tres cafeterías.Cada casa de la vereda tiene los signos de la guerra. Una que está al final de la calle principal, por ejemplo, fue el lugar en el cual el soldado Mauricio Botero, el mayor Dixon Castrillón y el cabo primero Luis Enrique Rojas, murieron luego de que un tatuco lanzado por las Farc desde las montañas que rodean la vereda, cayera sobre ellos. En otra casa, cercana a la iglesia, se observan los agujeros redondos que las balas han ido dejando al lado de las grietas del cemento y el bahareque. La señora que habita esa casa no recuerda muy bien si los agujeros aparecieron en febrero del 2012, cuando los disparos de los guerrilleros desde las montañas dejaron tres soldados muertos y once heridos, e hicieron que 70 personas de la vereda abandonaran sus casas. Los agujeros, dice la señora, también pudieron haber aparecido en septiembre del 2013, cuando el Sexto Frente de las Farc tomó el poder de la vereda y, días después, a fuerza de más disparos, el Ejército los hizo huir hacia las montañas.¿Qué es la guerra? La señora que vive en la casa agujereada dice que no va a volver a contratar a nadie para que arregle los destrozos de la pared. “¿Para qué?, si en cualquier momento la vuelven a llenar de huecos”, dice mientras deja caer sus hombros y sonríe, con un aire de tristeza.Mariela, otra mujer de 42 años que vive en una finca a 15 minutos de El Palo, pero que a diario viaja hasta la vereda a llevar a su hija al colegio, asegura que cuando las cosas están calmadas, pueden pasar hasta dos días sin que haya combates entre el Ejército y las Farc. Sin embargo, en general, en El Palo, las cosas no suelen estar en calma. Por eso, Mariela, que es agricultora, decidió desde que nació su hija Karen, que ahora tiene diez años, que nunca la dejaría sola en casa. Los días en que Karen no tiene que ir a estudiar, Mariela la lleva a trabajar consigo. Y lo mismo hace con Arles, su otro hijo, que tiene apenas ocho meses.“Cómo me voy a ir a trabajar sin ellos. Uno no sabe que en cualquier momento empiecen los combates y uno lejos de ellos qué hace, dígame usted...”¿Qué es la guerra? El cansancio de reconstruir una pared que las balas se empeñan en deformar. ¿Qué es la guerra? El miedo incurable de no estar cerca de los hijos. Es llevar a una niña de 10 años y a un bebé de ocho meses a la tarea de recoger yuca o plátanos, porque el espacio entre la casa y el trabajo en cualquier momento puede poblarse de balas.Mariela cuenta que cada vez que se oyen los disparos de los enfrentamientos, su hija Karen inevitablemente llora, de miedo, del terror que le provoca imaginar las balas entrando a su casa. La guerra, también, es el llanto de una niña de diez años originado por el ruido de los fusiles. ¿Qué es la paz? Luz, 32 años, el cabello negro y la piel morena, ha vivido toda su vida en El Palo. Luz dice que desde diciembre, cuando las Farc decretaron un cese al fuego unilateral, la vida en la vereda se ha vuelto un poco más tranquila. Ya no se escuchan los disparos a diario, por ejemplo. Así que Luz, que antes no permitía que sus hijos salieran a jugar más de media hora en el parque de la vereda, les permite quedarse más tiempo. Todo ha sido, continúa Luz, como un respiro. Por estos últimos dos meses en que no se han registrado enfrentamientos en la vereda, luz se ha ido desacostumbrando al hábito de mantener una bandera blanca sobre el comedor de su casa. La bandera la usa cada vez que, al iniciarse los enfrentamientos, sale corriendo con su esposo e hijos hacia la escuela, en donde pueden estar seguros de que no caerá ninguna bala. ¿Qué es la paz? Para Luz, la paz es no tener la necesidad de guardar entre sus cosas una bandera blanca para evitar que las balas la alcancen. La mujer, sin embargo, percibe una cierta tensión cada día. Dice que todos en El Palo saben que en cualquier momento los combates volverán a empezar: los combates, las balas, el llanto de una niña de diez años, los agujeros en las paredes, las banderas blancas de las familias corriendo. ¿Qué es la paz? Para Luz, para Mariela, para los hijos y el esposo de Mariela, la paz es una súplica. “Ojalá se acabe todo esto de verdad. Ojalá haya una tregua que dure para siempre, porque vivir así es muy difícil”, dice Luz.

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