La combinación de trabajo y tecnología

Noviembre 13, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra y Colprensa

El trabajo coordinado entre las Fuerzas Armadas y la Policía, así como el avance en el componente tecnológico, son armas claves para los golpes propinados a las Farc.

El trabajo coordinado entre las Fuerzas Armadas y la Policía, así como el avance en el componente tecnológico, son armas claves para los golpes propinados a las Farc. Así lo estiman analistas consultados por Colprensa, quienes señalan que estos aspectos estratégicos implican no sólo un evidente aumento de los recursos destinados a las operaciones sino también una clara decisión política de avanzar y confrontar a los grupos armados ilegales.De acuerdo con el ex comandante de la Fuerzas Militares, general (r) Fernando Tapias, en este momento se están recogiendo las semillas sembradas hace doce años cuando se profesionalizaron los entonces soldados bachilleres. Luego, las fuerzas cambiaron su forma de operar, crearon comandos conjuntos en el Caribe y en el Pacífico, brigadas fluviales y fuerzas móviles con gran entrenamiento como la Fuerza de Despliegue Rápido, Fudra.“Eso da resultados. Cada vez se avanza más, cada vez el entrenamiento va dando sus frutos. Eso es lo que ha venido sucediendo. Pasamos de tener 10 helicópteros a los casi 200 que hay hoy. Es la flota de helicópteros más moderna de América después de la de Estados Unidos. Tenemos aviones de última tecnología y dentro del factor fundamental que contribuyó a eso fue el Plan Colombia, no sólo el dinero sino la capitación en inteligencia, procedimientos, lucha contra el narcotráfico además de equipos”, dice el general Tapias.A finales de los 90 se inició un cambio fundamental en el Ejército con la adquisición de helicópteros y aeronaves para crear una flota que ahora, en la División de Asalto Aéreo de la Institución, ha significado dominar el combate en el aire.“La dimensión aérea del combate está en poder de las FF.MM. y mientras eso sea así las Farc jamás podrán superar la situación en que están. Ellos saben eso y han intentado en varias oportunidades conseguir misiles antiaéreos pero es tal la cantidad de helicópteros, la experiencia de nuestros pilotos, que es imposible estratégicamente para las Farc superar esta capacidad que es doblemente efectiva cuando se tiene en cuenta que estas operaciones aéreas se hacen de noche. Ellos dominan la noche y quien domina el aire de noche, domina el campo de batalla”, considera el analista Jhon Marulanda.El analista también recueda que en el gobierno de Ernesto Samper se compraron los primeros helicópteros rusos. Ahora con Black Hawks, MI y 212, la División de Asalto Aéreo ha sido fundamental para los grandes golpes que ha propinado Juan Manuel Santos desde que era ministro de la Defensa. Marulanda también señala como ventajas tácticas contra los objetivos de ‘alto valor’, la especialización de la estrategia militar desde el Comando Conjunto de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares, Ccoes, el equipamiento de las tropas y el nivel de entrenamiento de las Fuerzas Especiales.El programa de recompensas ha sido otra de las ‘armas’ que ha aportado buenos resultados a las Fuerzas Armadas. Las penetraciones de los grupos de inteligencia están apoyadas en el pago que se le hace a los informantes, muchos de los cuales son guerrilleros.Incluso, esta semana el Gobierno anunció que se pagarán cinco mil millones de recompensa a los informantes que colaboraron para ubicar al jefe de las Farc. Llegar a la información de los cabecillas y sus movimientos se ha logrado, también, con los datos entregados por desmovilizados.“Desde el Caguán, cuando se hacían las negociaciones de paz, el Ejército pudo conocer a su enemigo. Mientras se negociaba, los militares aprovechaban para obtener las fotos y la mayor cantidad de información de las Farc. Todos estaban en el Caguán. Eso fue aprovechado por las Fuerzas Militares para conocer más al enemigo que empezarían a combatir frontalmente, una vez terminados los diálogos”, explicó otro analista.Los infiltrados de FénixUno de los oficiales que coordinó el grupo de infiltrados de la operación que llevó a la muerte de ‘Raúl Reyes’ relató cómo se realizó la inteligencia del golpe que mostró que las Farc no eran invencibles.“Todo se inició tres años y nueve meses antes, a finales del 2004, fue un proceso en el que participamos cinco investigadores fijos, el resto iban cambiando dependiendo de las necesidades. En inteligencia lo primero que se debe hacer es tener la mayor cantidad de información del objetivo y hacer una perfil. Conocer sus debilidades, sus gustos, sus personas cercanas, su familia.... Entonces, ocho policías encubiertos empezaron a recopilar la información. Unos eran chaluperos-- conductores de chalupas--, un oficio que requiere preparación en motores, conocer el río y que la imagen sea acorde con la de los pobladores. No se puede mandar un mono de ojos azules a una zona indígena.También nos hicimos pasar como conductores de jeeps, una pareja administró una finca de la zona y otro era vendedor de una tienda. Con la información que teníamos, otros lograron convertirse en proovedores del Frente 48, les llevaban medicamentos, uniformes y comida. Casi siempre alguien de adentro le da a uno la entrada, lo presenta.Los que llevaban la logística sospechaban que la remesa iba para Reyes cuando además del arroz y granos, pedían mariscos, gatorade, maní, enlatados importados. Esos nos decía que cada vez estábamos más cerca. Uno de esos agentes logró acceder dos veces al campamento, claro que no llegó hasta el sitio donde estaba el jefe guerrillero.En ese momento uno tiene que empezar a perfilar a los guerrilleros con los que está teniendo comunicación para ver cuál nos puede servir para darnos más información. Con ese trabajo se identificaron a tres de los miembros de esos anillos de seguridad que se convencieron. Uno nunca les dice que es un policía, eso no se puede hacer, los tantea como insinuándoles que una gente está diciéndole a uno que le da plata si le colabora, pero que uno no quiere, y así los va convenciendo. Entonces logramos que con un GPS marcaran el punto exacto de la parte del campamento donde estaba Raúl”. Con los infiltrados, que en total fueron como ocho, se descubrió el campamento. Ninguno de los encubiertos duró los tres años metido en la zona, hay que rotarlos. El que más duró estuvo un año y medio. En ese tiempo no pudo salir de esa área y nunca se comunicó directamente con nosotros. Para eso hay otros agentes de contacto, que se infiltran esporádicamente. Ellos se encargan de enviar la información y también de ser los ojos del agente con su familia, mostrándole fotos y videos de su esposa e hijos”.

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