Informe exclusivo: Las Farc tienen al Cauca en una encrucijada sin fin

Informe exclusivo: Las Farc tienen al Cauca en una encrucijada sin fin

Febrero 26, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Laura Marcela Hincapié y Fabio Posada | Redacción de El País

Las Farc no dan tregua en esta región. El 30% del total de los ataques de esta guerrilla en todo el país ocurre en ese departamento. ¿En qué está fallando la estrategia militar?

Un desmovilizado lo advierte: “El Cauca es la casa de las Farc”. Hace 20 días huyó de la Columna Jacobo Arenas, uno de los principales grupos ilegales que actúan en esta región. Revela que luego de la muerte de ‘Alfonso Cano’ se hizo una reunión en la cual la guerrilla pactó desatar ataques en varios municipios, hostigar hasta el desespero a las Fuerzas Armadas y presionar a la población.Lo que cuenta este ex combatiente, que pidió reserva de su identidad, se ha visto reflejado en los ataques de las últimas semanas. El caso más reciente fue el asesinato con un ‘tatuco’ (explosivo artesanal) de tres militares -entre ellos un mayor- en el corregimiento de El Palo, en Caloto.Las cifras también confirman que algo está ocurriendo en el Cauca. Tan sólo en el 2010 y el 2011 las acciones terroristas se han incrementado en tal magnitud que, según analistas, hoy las incursiones de las guerrillas en ese departamento constituyen el 30% del total de las que ocurren en el país.Si los cálculos son ciertos y se toman en cuenta los 2.148 ataques realizados el año pasado por las guerrillas y reportados por el Ministerio de Defensa, -entre hostigamientos con explosivos o francotiradores, combates, carros bomba, estallido de minas-, 645 de esos ataques habrían ocurrido en territorio caucano.Incluso, la Corporación Nuevo Arco Iris, organización que estudia la dinámica del conflicto armado en Colombia, sostiene que en lo que va corrido de este año esa tendencia se mantiene: entre el 1 de enero y el 10 de febrero en el Cauca se reportaron 197 acciones de las Farc, lo cual ubica a esta región como la tercera más convulsionada en todo el país, después de Meta y Arauca.Y es que en este departamento las Farc cuentan con varios grupos. Entre ellos los más poderosos son el Sexto Frente y las columnas móviles Jacobo Arenas y Gabriel Galvis (ver mapa). Pero también hacen presencia los frentes 29, 8, 64, 30, 49 y 13. Además, el ELN copa buena parte de la Cordillera Occidental, con acceso al Pacífico.Cauca adentroLas Fuerzas Armadas no han sido ajenas a esta realidad, por eso en los últimos dos años han tomado medidas que, en su momento, fueron presentadas como la mejor respuesta al reto planteado por la subversión.La primera de ellas fue trasladar de Cali a Santander de Quilichao los mil hombres del Batallón Pichincha. Luego, días después de un ataque con chivas bomba a la población de Toribío, se conformó el Batallón de Alta Montaña en Tacueyó. El último anuncio se dio hace dos meses con la llegada de la Fuerza de Tarea Apolo, una unidad móvil de fuerzas especiales.Sin embargo, los ataques de la guerrilla han continuado. Para los analistas esto se debe, en gran parte, a las condiciones geográficas del departamento.Se trata de una región agreste que fue ‘la cuna’ de las Farc. No resulta una causalidad que esta zona le haya servido de escondite a ‘Manuel Marulanda’ en la década del 60 cuando fue bombardeado en Marquetalia, y, a la vez, haya sido el último refugio del abatido jefe de las Farc, ‘Alfonso Cano’.El Cauca también cuenta con una ubicación estratégica, al estar conectado con los puertos del Pacífico, el principal corredor del narcotráfico en Colombia, y los Llanos Orientales. Pero más allá de esas difíciles condiciones del terreno, ¿por qué la guerrilla en el Cauca parece inmune a los avances militares?León Valencia, director de Arco Iris, plantea una explicación. Sostiene que la alta presencia de las guerrillas en el Cauca responde a la “intensificación del tráfico de drogas por el corredor caucano, que hoy alcanza el 40% del total en el país; a la disminución de la confrontación con los paramilitares, luego de su desmovilización, y a las alianzas con las nuevas bandas criminales y el ELN”.Sobre este punto, el analista asegura que las Farc y el ELN coinciden en este territorio y, por primera vez, han hecho acuerdos que los favorecen. “En el Cauca se están ayudando como nunca antes habíamos percibido”.Esta última hipótesis fue corroborada por una fuente de inteligencia que señaló que en la emboscada a los policías del cerro de Santa Ana (el pasado 20 de enero), donde murió el comandante de la estación, participaron miembros de las dos guerrillas.Incluso, en territorio caucano las Farc también habrían pactado una alianza con quienes fueron sus enemigos acérrimos: ‘Los Rastrojos’, banda criminal dedicada al tráfico de drogas. Organizaciones expertas en el conflicto armado sostienen que a pesar de que estos grupos mantenían un enfrentamiento a muerte desde el 2006, el año pasado llegaron a un pacto. Esto coincide con información de inteligencia militar a la que tuvo acceso El País, según la cual el sábado 18 de febrero guerrilleros del Sexto Frente de las Farc se reunieron con miembros de esta bacrim en una finca ubicada entre las veredas El Pedregal y El Vergel.En dicha cita los narcos les exigieron a los guerrilleros acabar con el retén militar que desde el 2 de febrero instaló la Brigada 14 del Ejército en el corregimiento de El Palo, que comunica a Caloto con Toribío, que les impide sacar la droga e ingresar armas e insumos. Los traficantes exigieron una acción decidida ya que el ‘impuesto’ de gramaje que pagan a los guerrilleros, USD $300 por cada kilo, incluye la seguridad para que la mercancía salga hacia los puertos de embarque del Pacífico.Versiones indican que habría cinco vehículos represados en la parte alta de esa zona cargados con cuatro toneladas de marihuana y base de coca.Precisamente, el comandante de la Tercera División del Ejército, el general Miguel Pérez, sostiene que la cadena de ataques de las Farc se debe a su necesidad de recuperar los corredores de movilidad que les ha cerrado la Fuerza de Tarea Apolo (conformada por 4.000 hombres). Espada de HonorLos recientes y continuos golpes de la guerrilla también tendrían otra explicación. John Marulanda, analista en temas de seguridad; Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia, y Camilo González Posso, director de Indepaz coinciden en que la principal falla de la estrategia del Gobierno es que no se ha ganado a la población del Cauca.“El Estado no ha incorporado a las comunidades en el rechazo al terrorismo; las redes de informantes se han desarticulado y la población no sólo es una espectadora pasiva, sino que está sometida a la amenaza de los grupos terroristas”, sentencia Rangel.En ese sentido, Feliciano Valencia, vocero de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin), reclama el alto costo que han pagado por la guerra.“Nuestra posición es no involucrarnos con ninguno de los actores armados. La Fuerza Pública despliega su estrategia de red de informantes y eso es meternos en la guerra; la guerrilla no para el reclutamiento forzado y ambos bandos utilizan la táctica de enamoramiento de las indígenas”, dice.Por eso, la nueva estrategia militar, lanzada este año por el Ministerio de Defensa y bautizada como operación Espada de Honor, está dirigida -en palabras de un alto mando- “a tomarse la población civil y conquistar el corazón de los colombianos”. Esta disposición la confirmó el comandante de la Tercera Brigada del Ejército, el general Ricardo Jiménez. “Las comunidades sí están con nosotros y la estrategia militar también incluye un trabajo social para mejorar las condiciones de la población”. Pese a la buena intención de la propuesta, preocupa que el solo anuncio no cambie la ecuación de la guerra. Y, al contrario, crecen las dudas frente a la eficacia de las Fuerzas Armadas para contener la renovada guerra de guerrillas planteada desde el 2008 por las Farc, que consiste en atacar en pequeños grupos, con francotiradores, explosivos y minas.Una de las desventajas que señalan los analistas son las falencias en la inteligencia militar, que se evidencian en los ataques sorpresa que han ejecutado las Farc, incluso en los cascos urbanos, como fue el caso del atentado a la Policía de Villa Rica, donde murió el comandante de la estación.León Valencia señala que los más de 22 atentados con carro bomba, realizados por las Farc en todo el país durante el año pasado, reflejan una mejoría en su estructura de milicias.El desmovilizado de la Jacobo Arenas explica que las milicias en los pueblos pequeños del Cauca son los ‘ojos’ de los subversivos que combaten desde las montañas, pues les avisan hacia dónde deben dirigir los explosivos.Incluso, supone que en el ataque en El Palo, los guerrilleros habrían lanzado por lo menos unos 60 ‘tatucos’ hasta dar con el blanco principal: el mayor Dixon Castrillón.Para Ariel Ávila lo que debe inquietar a las autoridades es que los ataques con explosivos son cada vez más letales. Según el desmovilizado, esto se debe al entrenamiento. “En la vereda El Chirriadero de Morales (donde cayó Cano) están entrenando constantemente a las fuerzas especiales de las Farc. También envían personal del Frente Sexto a la Jacobo, que es experta en el manejo de explosivos”.Entonces -dice el ex guerrillero- las Farc lo están ensayando todo en el Cauca.Sembrando problemas El alto número de cultivos ilícitos que se encuentran en las montañas del Cauca es otro de los factores que ha incidido en la fuerte presencia que tienen las Farc en la zona. Según las autoridades, actualmente el grupo subversivo cobra una ‘vacuna’ a los habitantes para dejarlos cultivar coca. Asimismo, los narcotraficantes deben pagarles un impuesto por cada hectárea, que puede superar los $300.0000. Líderes indígenas reconocen que cerca del 80% de los cultivos que existen en la región es para la producción de alcaloide. Aunque aclaran que la comunidad sólo se encarga del cultivo, pues la transformación y comercialización está en manos de los grupos ilegales. La sustitución de cultivos ilícitos hace parte de la estrategia del Gobierno.

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