Homicidios en Cali no disminuyen ante estrategias de seguridad

Noviembre 04, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Entre enero y septiembre de este año los asesinatos en la ciudad aumentaron un 12%. Venganzas y pandillas, los principales móviles.

En Cali cada día, en promedio, cinco personas son asesinadas. 35 a la semana. 140 al mes. 1680 al año. Hoy la ciudad es una de las pocas capitales del país donde los muertos siguen en ascenso. Aunque en los últimos años se han adoptado numerosas medidas para reducir la violencia, el índice de homicidios sube como espuma. Según el último balance entregado por la Secretaría de Gobierno, este año, entre enero y septiembre, fueron asesinadas 158 personas más que en el mismo periodo del año anterior. 158 caleños que ninguna de las estrategias de seguridad pudo salvar. El número de homicidios en los primeros nueve meses del 2013 fue de 1480 frente a 1322 del mismo lapso del 2012, según las cifras del Observatorio Social del Delito. Detrás de la mayoría de las muertes violentas hay tres motivos: las venganzas, con 789 casos; los enfrentamientos entre pandillas, con 253, y las riñas callejeras, con 233. El secretario de Gobierno, Carlos Holguín, atribuye el alto índice de homicidios a los enfrentamientos entre las bandas criminales que hay en la ciudad y a la violencia juvenil.Lo que resulta difícil de entender es por qué la ciudad parece blindada ante cualquier esfuerzo para reducir las muertes violentas.El mismo comandante de la Policía de Cali, coronel Hoover Penilla, reconoce que en la ciudad se debe hacer un análisis para identificar por qué algunas medidas no han dado los resultados positivos que sí se han obtenido, por ejemplo, en Bogotá y Medellín. Para el personero de Cali, Andrés Santamaría, existen varias razones. Una de esas sería el bajo presupuesto que destina la Administración Municipal a la seguridad. “Cali en su plan de desarrollo 2012-2015 tiene $166.243 millones para la seguridad y convivencia ciudadana, lo cual está por debajo de Bogotá y Medellín”.Según el funcionario, este año la Policía de Cali recibió $14 mil millones para operar, sin embargo el presupuesto necesario sería de $49 mil millones. Esa falta de recursos incide en que las estrategias contra la violencia se anuncien con mucho ruido, pero luego no se vuelvan a escuchar. Otra de las fallas que señala Santamaría es la ausencia de campañas serias frente al consumo de licor. Aunque se cree que este tema solo está relacionado con tragedias en las vías, lo cierto es que este año los homicidios ocurridos con presencia de licor han aumentado un 49 % en la ciudad. En los primeros nueve meses del año -según las cifras del Observatorio Social- se presentaron 151 casos, 48 más que en el mismo lapso del 2012.Pero quizá el tema que más divide a la ciudad, cuando se habla de estrategias, tiene que ver con el plan desarme, una medida que para muchos podría ayudar a reducir las muertes violentas, como ocurrió en Bogotá, donde la tasa de homicidios bajó de 22 a 13 casos por cada cien mil habitantes.En Cali, sin embargo, aunque el gobierno local ha pedido su aplicación, el Comandante de la Tercera Brigada del Ejército, quien tiene la decisión en sus manos, se ha negado porque -dice- los ciudadanos tienen derecho a portar un arma para defenderse. Mientras continúa el debate, las estadísticas siguen revelando una misma realidad: el 90 % de los homicidios se comete con armas de fuego.El desafío de AguablancaA pesar de que en el Distrito de Aguablanca se han implementado medidas como el toque de queda para menores de edad y la restricción al porte de armas en algunos periodos de tiempo, en lo que va de este año en todas las comunas del sector aumentaron los homicidios. En la Comuna 21, por ejemplo, entre enero y septiembre ocurrieron 24 asesinatos más que el año pasado, lo que supone un aumento del 16 %. En otras comunas, como la 13, 14, 15, 16 y 20, el incremento también fue significativo. Por esa razón la semana pasada, durante una sesión plenaria de control político, el presidente del Concejo, José Fernando Gil, le exigió al gobierno local acciones urgentes para reducir la criminalidad. Para Gil, más allá de la intervención policial, a la ciudad le hace falta una estrategia de seguridad, que incluya esfuerzos sociales de parte de todas las secretarias en zonas violentas como el Distrito. Eso coincide con aquello que han pedido infinidad de veces los líderes que trabajan con los jóvenes de este sector. La hermana Alba Estela, de la Fundación Paz y Bien, ha insistido en que hace falta apoyo de la Alcaldía para los programas que se implementan en los barrios del Oriente. Muchas veces -según cuenta la religiosa- los niños y adolescentes que están en alto riesgo quieren realizar actividades culturales o deportivas, pero se quedan por fuera debido a la falta de recursos. El Secretario de Gobierno, sin embargo, recuerda que en la Administración Municipal sí está haciendo una labor social en el Distrito con algunas estrategias, como el programa Colectivo de Oriente, en el que participan 400 jóvenes de las comunas 13, 14 y 16.El problema es que el número de menores que estarían involucrados en la violencia es muy alto. Un estudio de la Personería indica que en la ciudad hay 134 pandillas, conformadas por 2134 niños y adolescentes.Y de victimarios pasan a ser víctimas: de las 1480 personas que han sido asesinadas este año en Cali, 188 eran menores. Eso se debe a que los homicidios relacionados con miembros de pandillas aumentaron un 35 %: entre enero y septiembre se contaron 253 casos, 65 más que en el mismo lapso de tiempo del año pasado.

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