Historia de policías que viajan encubiertos en el MÍO para brindar seguridad a los usuarios

Septiembre 14, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Yefferson Ospina Bedoya | Especial para El País
Historia de policías que viajan encubiertos en el MÍO para brindar seguridad a los usuarios

Según la Policía el mayor delito que se comete en el MÍO es el “cosquilleo”, que tiene mayores índices en las zonas de Universidades, Centro y el Distrito de Aguablanca.

Son 60 los policías que trabajan encubiertos en el sistema de transporte MÍO y gracias a ellos se han hecho 215 capturas. Historia de agentes que se mueven quietos.

Es un hombre menudo, de baja estatura, piel blanca. Atrás está su compañero de turno, un poco más alto, moreno, la mirada inquieta. Pertenecen a un grupo de 60 policías que trabajan como encubiertos. Están en la estación Torre de Cali: las personas caminan, abordan los buses, salen de la estación. “Lo que hacemos es cuidar de la seguridad del MIO, evitar gente con armas, drogas, que roben a los usuarios”, dice uno de ellos.“Una tarde vimos a dos universitarios. Detrás iba una pareja, una mujer y un hombre. En un momento la mujer se separó del hombre y se acercó a los pelados, empezó a coquetearles. Al parecer ellos la invitaron a algo. Bajaron de la estación y vi al hombre salir atrás de ellos: los iban a robar. Obviamente nosotros evitamos el hecho, de eso se trata nuestro trabajo”.Sí, de eso se trata su trabajo: 60 policías entre los que se cuentan a 25 mujeres. Cada uno de ellos con una fachada cualquiera: estudiante universitario, hombre de negocios, deportista.“El grupo se creó para disminuir la criminalidad, ante todo, para evitar los robos al cosquilleo”. Ese trabajo que en apariencia no se ve, ha permitido este año 215 capturas adentro de los buses, 102 en flagrancia; además, el decomiso de 7 armas de fuego y 1.700 dosis de drogas. El trabajo es observar, mirar, estar atentos a cualquier sospechoso. “Alguien se hace sospechoso por el modo de hablar, por el modo de portarse. Porque mira para todas partes, porque se altera cuando está cerca del guarda. Nosotros estamos entrenados para captar esas cosas”.***Los agentes cubren todas las rutas del MÍO, siempre andan por parejas, se tratan como desconocidos o como amigos o como compañeros sentimentales. Todo depende del papel que tengan. “Nos hacemos en la mitad o en la parte trasera del bus y observamos. No actuamos, nosotros damos aviso a los uniformados en caso de cualquier sospecha”.Esa observación, paciente, minuciosa, permitió que en el mes de agosto se capturaran 22 personas, seis de ellas en flagrancia: seis personas que, en el tumulto del bus, habían intentado robar un celular, una cartera, algunos billetes.Y aunque lo parezca, no es fácil. Los encubiertos permanecen adentro de los buses en dos turnos: desde la cinco de la mañana hasta las dos de la tarde y desde las dos hasta las once de la noche. No pueden salir de las estaciones a menos que sea necesario seguir a algún sospechoso. Horas y horas analizando, observando, previniendo. Los policías del MÍO son agentes especialistas en moverse mientras permanecen quietos. Hace unos días pasó: el agente vio un movimiento sospechoso, un hombre que se acercaba demasiado a una mujer. No era sospechoso para nadie más, pero el agente lo vio abriendo la cartera de la chica mientras ella escuchaba música en sus audífonos. En la primera parada el hombre se baja y el agente lo sigue: da indicaciones con su Blackberry a los policías uniformados. Por el aparato el policía da la descripción: su ropa, su altura, el lugar por donde camina. La policía ha reaccionado. En unos minutos el hombre es detenido. El arma principal de los policías del MÍO cabe en una mano: teléfonos inteligentes.***Cuatro de la mañana. Aún es oscuro en la estación de la Policía. Los agentes encubiertos están en formación. Están alejados de los policías uniformados. La idea es que ellos no los conozcan, no sepan quiénes son. El jefe del grupo los saluda, les pregunta sobre sus personajes. -¿Usted a qué se dedica, señorita? Pregunta a una de las agentes. -Soy ama de casa y salgo con mi marido a pagar el colegio de mis hijos. -Va a estar hasta las dos de la tarde junto a un compañero que simulará ser su esposo.Y así será. Esa mujer, entonces, conversará con quien le hable, observará, hará preguntas sin importancia. En tanto, tal vez sin que nadie se de cuenta, sin que nadie la reconozca por su uniforme y pueda ir a darle las gracias, ella librará a una víctima de perder su celular, su quincena o su computador en medio del tumulto. En eso consiste su trabajo, invisible para los demás.

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