Historia de dos ciudadanos alemanes que fueron víctimas de ‘paseo millonario’ en Cali

Historia de dos ciudadanos alemanes que fueron víctimas de ‘paseo millonario’ en Cali

Julio 27, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Historia de dos ciudadanos alemanes que fueron víctimas de ‘paseo millonario’ en Cali

Recorrido. Durante los ‘paseos millonarios’ los delincuentes esperan retirar el dinero de las cuentas de sus víctimas para luego dejarlos libres.

Dos alemanes y dos caleños fueron víctimas de un ‘paseo millonario’ al abordar un taxi en Granada. El País obtuvo los testimonios de dos de los afectados que reviven la hora de terror.

“No vivo en Cali, pero vengo a visitar a mis papás a menudo. Nunca imaginé que fuera tan extrema la situación de inseguridad en la ciudad. Tampoco pensé que era una pesadilla coger un taxi al frente de una discoteca y detrás de un carro de Policía”, relató un joven caleño que junto con otros tres jóvenes, entre ellos dos alemanes, fue víctima de un ‘paseo millonario’.Los afectados abordaron un taxi en el barrio Granada en la madrugada del sábado. En la mitad del trayecto, el vehículo fue interceptado por dos hombres, quienes los intimidaron con armas de fuego, los golpearon y les hurtaron sus pertenencias. El País obtuvo los testimonios de dos de los afectados que reviven la hora de terror que vivieron. Una parada de másEl joven caleño recuerda que “estábamos varios amigos en un bar de Granada. A eso de las 3:00 a.m. salí de la discoteca con un amigo, una alemana y un alemán que estaban visitando Colombia por varios meses.Cogimos el taxi que estaba parqueado detrás del camión de la Policía, que había estado haciendo una redada a los menores que estaban en los establecimientos.Sé de la situación del país en el que vivimos pero al analizar el cuadro, el taxista no levantaba ninguna sospecha. Estábamos muy confiados. Ni siquiera nos fijamos en la cara del conductor ni en las placas”.La situación tampoco le pareció peligrosa al alemán, que sólo hace unas semanas conocía la ciudad. “Llegué a Colombia hace más o menos un mes. Tenía la curiosidad de conocer a Cali, la ciudad de la que me hablaba un caleño que había viajado a mi país para hacer un intercambio y vivió tres meses en mi casa.Recuerdo que me subí al taxi en la parte delantera, al lado del conductor. Él nos condujo hacia el sur. Apenas llevábamos diez minutos de trayecto cuando se detuvo. Un hombre armado, de tez negra, de unos 1,75 metros de estatura, se acercó al carro y me comenzó a hablar en español. Yo no le entendí nada y obviamente no hice nada de lo que él quería y me pegó con el revólver en el pecho. Me siguió gritando y me obligó a irme para el puesto de atrás”.Paseando en círculos por el sur“Yo vi cuando el taxista se detuvo al ver el semáforo en rojo, se había detenido muy lejos, ni siquiera estaba sobre la cebra -recuerda el joven caleño-, eso fue antes de llegar al Batallón, casi al frente del hospital Psiquiátrico. Un tipo negro y calvo, amenazó al alemán y le dijo que se fuera para atrás.Por la puerta derecha de atrás se metió otro moreno, no tan negro como el otro, era flaco y alto, con el pelo corto. Le dijo a la alemana que se montara en mis piernas. Nos dijeron todas las groserías de esta vida y la otra. Nos gritaban que cerráramos los ojos, que no los miráramos, que nos quedáramos quietos o nos pegaba un ‘plomazo’, que no nos hiciéramos matar, que les diéramos todo. El taxista se quedó callado.Al alemán, que no entendía las instrucciones, le pegaron con la pistola. A mí también me golpearon porque me habían esculcado tres bolsillos y no tenía nada más, y yo le dije: ‘no tengo nada más señor’, y me revisó otra vez y encontró mi Blackberry y me empezó a pegar puños en la cara.Por el pánico y la presión de ellos para que uno no vea nada, a uno se le va la medida del tiempo, pero nos retuvieron más de una hora. Ellos nos dieron como quinientas vueltas por el Valle del Lili.Allá llegamos a una parte donde un tipo que le decían El Jefe. Uno de ellos se bajó y le entregó mi tarjeta débito. Me insultó y me dijo: ‘me vas a decir cuánto tenés en la cuenta, me vas a decir tu clave, si no llegás a dar esas vainas bien, te pego el plomazo delante de tus amigos’. Tenía $450.000 en la cuenta.A la alemana le robaron el pasaporte, al alemán los documentos, $10.000 que tenía en los bolsillos, un Iphone y una cámara fotográfica, a mi amigo le robaron el reloj y una plata”.Los jóvenes fueron dejados por los delincuentes en un terreno desolado cerca a la Fundación Valle del Lili. Desde allí llamaron a sus padres que los recogieron en un vehículo.“Es la primera vez que me roban en mi vida, sin embargo yo regresaré a Colombia, me encanta este país, hay una gente extraordinaria y muy amable. Yo no cambiaría mi opinión sólo por estos tres hombres”, manifestó el ciudadano alemán.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad