Hija de Rosileny Huertas reveló audio con amenazas del presunto agresor de su madre

Hija de Rosileny Huertas reveló audio con amenazas del presunto agresor de su madre

Marzo 08, 2018 - 04:30 p.m. Por:
Redacción de El País
Hija de Rosileny Huertas, asesinada en Yumbo por su expareja

Aun cuando Rosileny alertó a las autoridades de las amenazas que estaba recibiendo de su expareja, la mujer fue asesinada en una fábrica de Yumbo el pasado miércoles.

Foto: Especial para El País

Una de las pruebas contra Dionier Fabián Mosquera Sánchez, de 31 años, detenido por ser el presunto autor del feminicidio de Rosileny Huertas Gómez, de 42 años, ocurrido en Yumbo, sería este audio que conoció El País.

Según las denuncias que Rosileny realizó con anterioridad, el hombre la habría seguido a ella y a sus hijas, como lo denunció el pasado miércoles Érika Valencia Huertas, de 23 años, hija de la mujer. 

En el audio, de 49 segundos, Mosquera conversa con Érika y en repetidas ocasiones le dice que tanto ella como su madre, están siendo vigiladas.

"Acá estoy en la Primera, las estoy vigilando. No las quiero ver con mentiras. Sé todo, sé a qué hora salen, a qué hora entran...", se escucha decir al hombre en la llamada que habría tenido lugar el 12 de septiembre de 2017, según Érika, dos días después de que Rosileny denunciara al hombre por violencia intrafamiliar ante la Fiscalía por presuntas agresiones de él contra uno de los hijos de la madre. 

Mosquera Sánchez, el señalado feminicida de Huertas Gómez, fue enviado a prisión este jueves tras ser imputado ante un juez por el delito de feminicidio agravado, cargo que no aceptó el sindicado.

Violencia mujer agresión

La seguía, la intimidaba con mensajes de texto, le quitaba el celular, le impedía en ocasiones salir a la calle, incluso ir a misa, relata su hija.

Especial para El País

"Así las quiero ver, sometidas, y así van a vivir", sentencia el hoy señalado del delito de feminicidio agravado.

Lea además: El pasado violento tras el asesinato de Rosileny Huertas en Yumbo

Dionier Mosquera Sánchez asesinó el martes pasado a Rosileny Huertas Gómez, de 42 años, porque ella decidió poner fin a la relación hace 20 días. Este caso es el octavo feminicidio que ocurre en el área metropolitana de Cali en lo que va del 2018.

Mosquera Sánchez es oriundo de Morales, Cauca, y es sindicado de cometer este crimen en la oficina de la auxiliar contable en el Parque Industrial La Esperanza, en el sector de Acopi, Yumbo, donde ingresó luego de saltar una pared del complejo y burlar la seguridad del sitio.

El hombre, tras huir del lugar, fue retenido por los guardas de seguridad, quienes lo entregaron a la Policía varios minutos después.

Una testigo de los hechos señaló a esta persona como el responsable de asesinar con arma blanca a la mujer, según las autoridades. De igual forma, hasta este miércoles, el sindicado comparecía ante un juez por feminicidio agravado.

Como en muchos casos, detrás del feminicidio hay episodios de violencia de cualquier tipo, no necesariamente física, hay también psicológica, sexual y económica o patrimonial.

Muestra de ello es que Rosileny en septiembre pasado había denunciado públicamente el hecho ante las cámaras del noticiero regional 90 Minutos, donde el agresor pidió derecho de réplica y la desmintió en otra nota publicada al día siguiente de la de su víctima.

En la URI de la Fiscalía en Cali había instaurado una denuncia por violencia intrafamiliar contra Mosquera Sánchez por unos hechos ocurridos la noche del 9 de septiembre de 2017, un día antes de radicar la querella.

“(...) Nos disponíamos a celebrar el cumpleaños de mi esposo, entonces él empezó a discutir conmigo, a decirme que le pasara mi teléfono celular, yo le dije que el teléfono era de mi propiedad, entonces le dije a mi hija que me lo guardara, entonces mi esposo empezó a discutir con mi hija y le arrebató mi teléfono celular. Empezamos a discutir todo porque mi esposo era así, de un momento a otro sacó una torta de la nevera que yo le había hecho para celebrarle el cumpleaños y la tiró al piso. Empezó gritando a todos los que estábamos en el apto (apartamento), entonces él salió del apto y se fue en el carro propiedad de él. Minutos más tarde él volvió a la casa, llegó todo grosero y me cogió estrujándome y me encerró en un cuarto del apto, yo le dije que por qué era así conmigo(...)”, se lee en una copia de la denuncia compartida a El País por Erika Valencia Huertas, de 23 años, hija de Rosileny.

La madre de familia, nacida en Bogotá, dejó tres hijos fruto de una relación anterior a la que sostuvo con el hoy sindicado.

Otros casos

Detrás del caso de feminicidio de Rosileny hay otros como el de Támara Rivera Widgewa, de 18 años, quien murió por un golpe en la cabeza en el barrio Nápoles. Su exnovio es hoy buscado por las autoridades para responder por feminicidio agravado.

También están los casos de tres parejas, en enero pasado, halladas muertas, dos de estas en habitaciones de moteles. Los casos fueron tipificados como feminicidios-suicidios, es decir, los hombres asesinaron a las mujeres y luego se quitaron la vida. Todos con arma de fuego.

Días después, fue hallada muerta Beatríz Zuleyma Trochez Pencuá, de 28 años, en otro motel. El agresor, su expareja, ya fue detenido por este feminicidio.

La Alcaldía de Cali, a través de Casa Matria, dio a conocer que en lo que corrido de 2018 han sido atendidas 395 mujeres por violencia: 197 casos son nuevos y 276 son seguimientos a mujeres que ya cuentan con asesoría psicosocial y/o jurídica por parte del Municipio.

Ana Carolina Quijano, subsecretaria de Género en la capital del Valle, indica que la mayoría de atenciones han sido por violencia psicológica, seguido de agresiones físicas y sexuales.


“Es importante decir que la violencia es cíclica, es decir, si una mujer sufre una violencia psicológica no significa que hay que prestarle menos atención, sino que al contrario, porque de ahí puede pasar a la física, luego a la sexual, y finalmente puede presentarse un feminicidio”, cuenta la funcionaria.

Explica que la Ley 1257 de 2008 del Gobierno Nacional establece una ruta de atención para todas las mujeres víctimas de violencia, la cual involucra a la Fiscalía, la Policía, las comisarías de familias, entre otras.

“Hay debilidad en la ruta de atención a las mujeres, los procesos que se hacen en la Fiscalía y las comisarías deben ser pensados más en salvar la vida de una mujer y no se puede seguir pensando que el tema es menor”, afirma Quijano.

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