"Hay que seguir con la ofensiva, para poder llegar a la paz": general Barrero

Agosto 18, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Laura Marcel Hincapié | Reportera de El País

"Es importante que las comunidades nos identifiquen como interlocutores directos con el Gobierno y como garantes de su seguridad", dijo el general Leonardo Alfonso Barrero, nuevo comandante de las Fuerzas Militares.

El general Leonardo Alfonso Barrero, nuevo comandante de las Fuerzas Militares, conoce bien el Suroccidente del país. Aseguró que sus tropas van a “arreciar” en la lucha contra las Farc.

El general Leonardo Alfonso Barrero, nuevo comandante de las Fuerzas Militares, prefiere no tener un sello personal. Insiste en que son más las similitudes que las diferencias con su antecesor, el general Alejandro Navas. El alto oficial, quien durante mucho tiempo trabajó en el suroccidente del país, prometió que sus tropas van a aumentar la ofensiva y no van a “aflojar” ni un centímetro en la lucha contra las Farc y las bandas criminales. En entrevista con El País, el nuevo jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, reconoció que en el Cauca persiste una amenaza terrorista, pero aclaró que es menor a la de hace tres años. General, ¿cuáles son las primeras decisiones que va a tomar como nuevo comandante de las Fuerzas Militares?Primero tengo que reconocer que esta es una institución militar que viene de realizar un proceso en el que no se puede improvisar. Hay una Constitución Nacional, unas políticas de Estado y un plan de guerra que tiene unos lineamientos puntuales. Indudablemente, hay unos puntos que el Gobierno Nacional ha venido desarrollando para hacer una mejor política; uno de esos es el acercamiento a las comunidades civiles, para que tengan un contacto más directo con las tropas. Hace unos días usted reconoció que los resultados de la nueva cúpula son muy difíciles de igualar, ¿eso quiere decir que su era no va a ser mejor que la del general Alejandro Navas? Cada época tiene sus retos y desafíos. De hecho, nosotros participamos en esos procesos que han sido reconocidos como exitosos; entonces, el día de mañana, cuando venga el balance, eso se va a destacar. Estas instituciones son dinámicas y los tiempos son cambiantes porque siempre hay oportunidades distintas. Lo que yo espero es cumplir con los retos que el destino me depare.Lo curioso es que el mismo presidente Santos dijo que la cúpula anterior era la más efectiva de los últimos años. Si era tan buena, ¿por qué la cambiaron?Bueno, esa ya fue una decisión presidencial. Lo único cierto es que todos llegamos con las mayores expectativas y deseos de acertar. Tenemos mucho entusiasmo y todos los comandantes son muy conocedores del conflicto, así que tienen la mayor voluntad y compromiso para salir adelante.Usted ha sido uno de los pioneros de ese acercamiento con la población civil que mencionaba ahora ¿esa será su bandera como comandante de las Fuerzas Militares?Bueno, sin duda hay líneas muy definidas en ese tema. Una es la parte militar y en ese sentido no hay un punto de negociación. Es decir, la parte ofensiva se mantiene y, al contrario, lo vamos a hacer con mucha mayor fortaleza y allí no hay nada que hablar. Pero a la vez, en aquellas zonas donde hemos logrado un control territorial y un cambio de actitud por el acercamiento con las comunidades civiles, sí se va a generar un cambio en las tropas. Precisamente, el Plan Espada de Honor contempla que las operaciones sean conjuntas, entre todas las fuerzas e interagenciales, pues participan las agencias del Estado encargadas del desarrollo, como el Departamento de Prosperidad Social, el Plan Nacional de Consolidación y algunos ministerios. Todo eso es algo novedoso que se hizo en el Cauca y en el resto del Suroccidente, que ha sido un laboratorio para ver ese cambio de las comunidades.Eso que usted dice suena muy bonito, pero lo cierto es que hay muchos indígenas que se siguen oponiendo a la presencia de las Fuerzas Armadas en su territorio...Sí, indudablemente ese es un proceso, pero yo le puedo decir que nos falta mucho menos de lo que nos faltaba hace tres o cuatro años cuando estábamos empezando. En septiembre del 2011, en su último día como comandante de la Tercera División del Ejército, usted me dijo que en tres años el Cauca se iba a ver diferente, ¿sigue así de optimista?Pues ya se van a cumplir tres años y el Cauca está diferente, entonces no lo digo yo, sino que lo dicen los hechos, la gente, las obras de desarrollo social y la misma actitud de las comunidades. Hemos logrado, a través del Ministerio de Defensa, incluir a casi todos los municipios de la cordillera Occidental y de la parte más beligerante de la cordillera Central, en el Plan Nacional de Consolidación. Se trata de unos proyectos productivos que nosotros armamos casi que recurriendo al corazón de la gente, pero ahora ya son políticas estables porque hay dinero destinado de parte del Ministerio de Defensa y el Gobierno Nacional. Entonces, los cambios son evidentes. Es cierto que el Cauca ha estado tranquilo en los últimos meses; pero siempre que se respira esa calma, vuelve la tormenta y ahora se teme una nueva ofensiva de las Farc... Bueno, el problema no se ha solucionado del todo y es cierto que la presencia guerrillera persiste y el terrorismo es una amenaza latente en algunos sectores del departamento. Sin embargo, estamos haciendo los esfuerzos, de la mano de la población civil, para que este tipo de hechos violentos no se repitan. Allí está el secreto, en poder garantizar que el terrorismo no regrese. Esa guerra que se vivía en el Cauca se trasladó a Nariño. Usted, que conoce muy bien esta zona, ¿qué estrategia va a utilizar contra la guerrilla y las bandas criminales?Los resultados operacionales en la región del Suroccidente han sido de manera simultánea en todos los departamentos, tanto en Cauca, como en Valle y Nariño, porque en las tres jurisdicciones hay operaciones permanentes. Yo le puedo decir que Nariño nunca había recibido una ofensiva tan fuerte. Allá dimos de baja al cabecilla de la cuadrilla Mariscal Sucre, disminuimos la capacidad terrorista de la Columna Daniel Aldana, que se dedicaba al narcotráfico. Asimismo, en el Valle atacamos a la Libardo García, en límites con el Chocó, en una operación conjunta con la Armada Nacional. Entonces, hay una serie de operaciones a lo largo de todo el Suroccidente que marcan un esfuerzo operacional contra un enemigo puntual.Precisamente, como comandante del Comando Conjunto del Suroccidente, usted dio golpes importantes: la baja de alias Caliche y Zeplin, y la desmovilización de 30 integrantes del ELN. ¿Esa misma estrategia, que estaba aplicando en Valle, Cauca y Nariño, la va a extender al resto del país?Claro, esa estrategia toca multiplicarla. Para mí está demostrado que cuando hay un contacto directo con las comunidades rurales (campesinos, indígenas y afrodescendientes), surge algo que es determinante en este proceso: la confianza. Eso ha permitido que hoy muchos sectores de la geografía sean inseguros para la guerrilla. Para mí, ese acercamiento con las comunidades civiles ha sido, de alguna manera, definitivo en esos golpes contundentes que usted ya mencionó. Usted siempre ha dicho que le sorprende mucho ver la moral de la tropa a pesar de las situaciones tan difíciles, ¿cómo va a mantener vivo ese espíritu ahora que los militares ven al Gobierno negociando con los hombres que ellos persiguen? El proceso de paz es un objetivo presidencial que se maneja a nivel del Gobierno, las instrucciones del Presidente han sido claras y las tropas están comprometidas en lo que nos corresponde hacer. Y eso es intensificar las operaciones y no aflojar en ningún momento, mejor dicho arreciar y mantener la ofensiva operacional. Si los diálogos se dan, bien, si no, de todas maneras las operaciones continúan. Entonces usted es más un comandante de guerra que de paz...No, es que uno debe mantener las operaciones porque si no existiera ese frente operacional y las tropas no estuvieran todos los días buscando a los terroristas y propinando golpes, sería absolutamente imposible garantizar la paz que las comunidades reclaman. De hecho, si hay una ofensiva militar, los territorios pueden recibir el desarrollo. Para mí, se deben seguir las operaciones para poder llegar a la paz.Dicen que algunos generales salieron porque no pudieron ocultar su devoción al expresidente Uribe, ¿usted sí es santista?Yo soy respetuoso de nuestro mando natural y nuestro jefe supremo es el señor Presidente de la República, entonces tenemos que ser cumplidores de todas sus órdenes e instrucciones. Tiene que haber diferencias entre usted y el general Navas y no me diga que la única es que él es costeño y usted es de Ibagué...(Risas) Nosotros somos militares formados en la misma escuela, él me lleva incluso dos años en servicio porque yo tengo 38 años y él 40. Usted sabe que en todo hay estilos, pero hay ciertos patrones de comportamiento que no pueden cambiar en los comandantes, como que tiene que ser muy respetuoso ante su tropa, que su compromiso institucional no tiene cambios, que el trato con la población civil no puede ser distinto. Entonces, yo creo que son más las cosas que nos hacen ser dos personas muy parecidas, antes que encontrar diferencias que nos distancien. Entonces, ¿usted no tiene un sello personal?Sabe que no sé. No me gustaría definirme. Me gustaría que lo hicieran más bien las personas que me conocen y que me han tratado.

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